Dicen que el nuevo Papa es católico

publicado el 19 de marzo de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Por supuesto que el Papa Francisco está contra el matrimonio homosexual y contra el aborto. Es la doctrina católica oficial expresada por un arzobispo nunca mencionado entre los teólogos renovadores. Es seguro que no aprueba las relaciones heterosexuales fuera del matrimonio ni el condón ni la puñeta ni otras liviandades del mundo.

Lo sorpresivo y preocupante es el alud de súbitas denuncias que vuelan por la Internet salidas de Argentina. No fue ningún secreto la mala relación del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa, con los presidentes Kirchner, Néstor y luego Cristina, y que se dio a partir de varias homilías del arzobispo enderezadas contra la corrupción en los gobiernos... sin nombres. Notas en línea (bergoglio entrevistas cristina) señalan que el arzobispo pidió catorce entrevistas a la presidenta. No lo recibió jamás.

Tenemos un ramillete de gobernantes latinoamericanos que vuelan juntos porque son de la misma pluma: el ya difunto Chávez, Evo, Cristina y Ortega, fieles de la iglesia castrista, y estuvimos a un pelo, hace seis años, de entrar a ese grupo que podría ilustrar una edición de lujo de El perfecto idiota latinoamericano. Chávez vio pruebas atómicas de EU en el terremoto de Haití y posibles formas de esparcir el cáncer sólo entre los nacionalistas opositores al Imperio. El ñango de Irán dijo que Chávez resucitaría “como Jesucristo” y el mundo católico y cristiano guardó respetuoso silencio ante la blasfemia; el sucesor de Chávez, el Nico de Venezuela, dice que el difunto pidió en el Cielo a Cristo un papa latinoamericano y Cristo se lo concedió, Evo dice que la homosexualidad se produce por el consumo de pollos...

Lo peor no es lo que se dice del Papa, sino lo que se ve: tenemos para rato, otra vez, de un papa simpático, agradable, que paga personalmente su hotel ya vestido de blanco: entusiasmo católico y remache de dogmas con sonrisa carismática...

Exhibición infamante

Sin duda la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiene razón: es una alevosía de las autoridades mexicanas el hábito nacional de exhibir al detenido, por definición inocente pues no ha sido procesado, e infamarlo en noticias bajo titulares de ignominia. Una práctica que en todo México se debe prohibir por respeto a la dignidad del arrestado cuya culpa ni siquiera está aún sometida a juicio.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

 

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