Gonzalo Rivas no preguntó la causa

publicado el 25 de septiembre de 2016 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Senador Roberto Armando Albores Gleason, Presidente de la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez:

La candidatura de Gonzalo Miguel Rivas Cámara a la muy merecida Medalla Belisario Domínguez la objetan quienes ven en esa opción, inmejorable, una toma de partido contra los normalistas de Ayotzinapa, a quienes los testigos, entre ellos trabajadores de la gasolinera, vieron causar el incendio que habría volado los tanques subterráneos de gasolina y lanzado autobuses llenos de pasajeros, autos y transportes de carga por los aires con la carpeta asfáltica y las casetas secuestradas.

Digamos, sin conceder, que los testimonios no son suficientes y que la responsabilidad del incendio aún debe investigarse por la Procuraduría General de la República, ya que ocurrió en una vía federal.

A diferencia de esos objetores, Gonzalo no preguntó el origen del incendio, bien pudo ni siquiera ver el momento en que comenzó a arder la despachadora de gasolina: por los testimonios recabados entre los empleados es claro que Gonzalo trabajaba dentro de la oficina y con una computadora porque era ingeniero en sistemas.

Fue el comienzo del incendio lo que lo hizo salir a cerrar válvulas, buscar un extinguidor y dirigirlo contra el fuego. Cuando le estalló el bote de gasolina con que habían rociado la despachadora, puesto encima de ésta, Gonzalo quedó envuelto en llamas, pero ya había logrado evitar la explosión. No pudo apagar las llamas que lo estaban matando.

Si nos atenemos al Reglamento de la Orden Mexicana de la Medalla de Honor Belisario Domínguez, encontramos que su Artículo Octavo señala que “se conferirá en vida o de manera póstuma a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la humanidad”.

No hay mexicano que cumpla mejor tales requisitos: Gonzalo Rivas nació en Veracruz, Ver., el 1 de abril de 1962. Vivió sus últimos veinte años en Chilpancingo, Guerrero, donde tuvo domicilio en calle Ixquiapan número 108, Colonia Ixquiapan, tel. 7471 251692. Estudió ingeniería en sistemas.

El 12 de diciembre de 2011 una bomba de servicio de la gasolinera Eva, sobre la autopista México-Acapulco en el límite de Chilpancingo, quedó envuelta en fuego. No viene al caso detallar los motivos del incendio ni deslindar responsabilidades porque el acto heroico del trabajador Gonzalo Rivas es exactamente el mismo: mientras otros empleados ponían a salvo sus vidas, en riesgo por la explosión de los tanques subterráneos de esa gasolinera y la de enfrente, Gonzalo no dudó en apagar el fuego. Y lo consiguió.

Los mexicanos hoy vivos no habíamos visto un acto de heroísmo similar. Nuestros abuelos y bisabuelos tuvieron el ejemplo de Jesús García, el Héroe de Nacozari, Sonora, quien sacó de ese pueblo un tren cargado de explosivos y con las góndolas de madera incendiadas. Pagó con su vida.

También Gonzalo perdió la vida y de forma aún más cruel ya que agonizó tres semanas. No podemos atender voces mezquinas que desean dejar olvidado ese acto porque la Medalla parece condenar a los incendiarios. No digamos quién fue porque lo cierto es que no tenemos una investigación concluyente de la PGR.

Digamos, sin conceder, que aún no sabemos cómo dio inicio ese incendio. Pero de algo no hay duda: cómo terminó: un trabajador honesto y humilde, sin estar obligado ya que su trabajo eran las computadoras, evitó una masacre de proporciones incalculables. Y ese héroe humilde se llama Gonzalo Miguel Rivas Cámara. No ofrecerle el mayor reconocimiento que puede otorgar el Senado de la República a quien mostró “virtud en grado eminente como servidor de la Patria”, porque gente insaciable y con gran exposición pública en todos los medios se lo arrebata, nos deberá llenar de vergüenza.

Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ 2016 para Gonzalo Rivas Cámara, que salvó cientos de vidas a costa de la suya: #BelisarioParaGonzaloRivas

Crónica: Los días y los años, Planeta, el 68 y Tlatelolco en primera persona.