Di tú "plimelo"

publicado el 26 de marzo de 2012 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Contaba mi papá una anécdota de un chino en Torreón que, harto de las distintas bandas revolucionarias que se disputaban la gloria de morir por México, y de estar a punto de ser fusilado por no dar el nombre del caudillo correcto, zarandeado unas veces por un bando, otras por otro, robado por todos, cada que le exigían que se definiera: "¡A quién le vas!", respondía con sabiduría milenaria: "Di tú plimelo"...

Los Tres Muertitos hacen como el chino de Torreón: rodeados de arenas movedizas prefieren ir flotando entre las sonrisas de la una, las citas bíblicas del otro y la Glostora sólida de otro más (para los muy jóvenes: una brillantina para el pelo... ¿Una qué?...).

Durante el ancien regime fue dogma una frase labrada en mármol por Fidel Velásquez: El que se mueve no sale en la foto. El eterno líder obrero se refería (explico a los jóvenes) a los miembros del PRI que con toda diligencia se promocionaban y cabildeaban para ser el señalado por el Dedo Presidencial como el Único. Al término de su sexenio, Zedillo no empleó ese mecanismo tan bien afianzado en nuestros usos y costumbres, pero quedó su impronta: los tres candidatos (amigos claramente equivocados me han dicho que son cuatro) a la Presidencia parecen inmovilizados para no salir borrosos en la foto. ¿Es pánico?

Uno reparte frases bíblicas y perdones: Primero fue la defensa de Bartlett en los mismos términos que usó Cristo para salvar de las pedradas a la puta (Bartlett en ese rol, Technicolor y Cinemascope): Que lance la primera piedra quien esté libre de culpa. La buena nueva (eso significa ev-angelía: evangelio) es todavía mejor, es de carcajada alegre y sabrosa: "Ya perdoné a Felipe Calderón", dijo, mencionando nombre y apellido por primera vez en seis años, "no soy hombre de rencores". Noten ustedes que ya evitó la frase: "El odio no ha nacido en mí": su corte sumisa le musitó, bajito, con temor al atrevimiento y a la posible furia apocalíptica, quién la pronunció hace 44 años. ¿Cuál es su oferta de gobierno? Un costal de Santaclós: trenes de alta velocidad, refinerías que surgen como hongos, buenos salarios, empleos por millones... El cómo es el bien sabido: Pemex como está, se reducirá el salario y se realiza el milagro.

Josefina Vásquez Mota sigue afianzada en que es mujer; y Peña Nieto... quién sabe. Fue el primero en mencionar que su gobierno admitiría capitales privados para sacar a Pemex del marasmo en que lo tienen el sindicato, con Romero Deschamps a la cabeza, y el gobierno que lo esquilma para pagar más y peor burocracia. La veda informativa le llegó como bendición para guardar silencio al respecto. Lo cual, por cierto, no hace LoLo, porque su reino no es de este mundo y atribuye su libro donde explica su Nuevo Proyecto de Nación, a una caterva de intelectuales. Al ofrecer las cabezas de éstos ante los empresarios que le reclamaron el haberlos considerado enemigos, dijo "Yo sólo escribí la introducción". Y como decía nuestro extinto Monsiváis: Todas las introducciones son buenas... pero ésa fue mejor.

Una zonas de desastre, como la educación, o peor, es la justicia. La reforma del Poder Judicial durante el sexenio de Ernesto Zedillo no acaba de atar los cabos sueltos: la incapacidad del Ministerio Público, la abrumadora ignorancia de los policías respecto de las formas durante aprehensiones, la ineptitud de muchos jueces, la técnica virreinal que todavía cose con hilaza y aguja arriera los expedientes; las cárceles abarrotadas con "delincuentes" que robaron menos de 500 pesos; la vida carcelaria en la que no hay ni sombra de readaptación social porque la asistencia a talleres no es obligatoria y la autoridad no asegura lo elemental: celda y uniforme limpio al preso. El caso Cassez (el caso Casé) nos ha mostrado este pantano que nadie cruza sin mancharse su plumaje: es ignominioso.

La aplicación de la ley sigue siendo discrecional: según quién. ¿Y los que asesinaron a Gonzalo Rivas, quemado vivo al tratar de sofocar el incendio provocado por normalistas en la gasolinera donde trabajaba? Siguen en su movimiento por obtener plaza automática al salir de la escuela normal, retenerla de por vida sin aceptar evaluaciones periódicas de su calidad como maestros y, por supuesto, el derecho a vender o heredar esa plaza. Eso es vida, panzones.

Pero la muerte de dos normalistas tiene presos a policías que nunca han sido entrenados en lo elemental: cuándo pueden y hasta deben disparar, y cuándo no.