Aritmética y caballadas

publicado el 16 de noviembre de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Quién lo proponga y de qué color sea es lo de menos: votemos para Presidente de la República por quien proponga reducir y generalizar el IVA. Por razones políticas, pero sobre todo aritméticas. Van primero las aritméticas: el cálculo más sencillo hace ver que los pobres acabarán pagando menos en sus consumos y servicios aunque paguen en todo, hasta en los sacratísimos alimentos y medicinas.

En renta, ropa, zapatos, gas, electricidad, teléfono, y muchos otros bienes y servicios, pobres y ricos pagamos ahora un 16 por ciento. Pongamos números bajos a estos rubros, acordes al gasto de los pobres con ingreso mensual de 6,000 pesos. Si gastan 5,000 en lo anterior y dejan 250 para los alimentos de una semana, pagan 800 pesos de IVA. Con su reducción al 12 por ciento, aunque se incluyan alimentos y medicinas: 6,000 x 12% = 720 pesos: un ahorro de 80 pesos al mes. Y el ahorro es mayor porque en medicinas no pagan ni precio ni IVA pues las surten el IMSS, el ISSSTE o el Seguro Popular, el logro panista más visible.

Por como se ve el panorama, toda la caballada es del PRI y acabaremos votando en el 2012 por un PRI en cualquiera de sus modalidades: si es el hoy senador priista Manlio Fabio Beltrones, hay una enorme diferencia con otros priistas (no existen los "ex priistas": son ilusión de óptica, espejismos), puesto que podríamos avizorar una reforma fiscal sin tabú alguno y una apertura de la energía a todos los inversionistas y a todas las nuevas tecnologías; si otro candidato es Ebrard, estaríamos votando por el PRI de Salinas que, recordemos, no estuvo mal: sin Tratado de Libre Comercio y sin programas derivados de Solidaridad no podemos ni imaginar el desastre; si es López, el voto es para el PRI de Echeverría y López Portillo que, recordemos, dejaron al país temblando en deuda impagable y con los ánimos crispados por la oratoria revolucionaria y anticapitalista, el campo tecnificado del norte en ruinas por su entrega al sistema ejidal, herencia de la Nueva España y los virreyes.

Y las razones políticas para aplaudir la propuesta fiscal del senador Beltrones es que si la reducción del IVA beneficia a los pobres, la del ISR a 25 por ciento también, porque atrae capitales, nos dejamos de pensar en programas que, para dar limosnas, crean una nueva estructura burocrática y hacen el caldo más caro que las albóndigas. Con la reducción del ISR y la apertura de las áreas monopólicas, estatales y privadas, atraemos inversión que redunde en fuentes de trabajo, como España, Chile, Brasil y China, y nos dejamos de "sopa popular" y cobijas para desempleados.

Otra reforma, de la que nadie habla, es la del gasto público: así como dejamos de perder 42 mil millones en una empresa revendedora de electricidad, debemos impulsar una reducción de la tajada que se llevan los partidos: más de 3 mil millones en año no electoral, sólo para alimentar sus burocracias, es un atraco impune. Y el IFE debe reducir la suya a la mitad. Esos 6 mil millones ahorrados de partidos e IFE deben ir a infraestructura productiva: ferrocarriles, carreteras, transporte público municipal. Con 6 mil millones, Guadalajara abre su primera línea de metro y elimina los microbuses que matan usuarios cada semana.

Conclusión: en el 12 no votaremos por partidos, sino por propuestas.

Defectos sin las ventajas

El mayor temor a un gobierno encabezado por López era a verlo gobernar con el echeverrista "arriba y adelante", incrementando impuestos y fulminando empresarios… tal y como hace Calderón, con lo cual el Presidente despliega defectos del Peje sin ninguna de sus ventajas, como es la de esa extraña psicología profunda que tolera en prensa y opinión pública cuanto hagan López y sus paniaguados.

Hay de muros a muros

La diferencia cualitativa entre el muro de Berlín y los muros de EE.UU. e Israel, es que el de Berlín fue levantado para que los de adentro no salieran. Los de otras fronteras se hacen para que los de afuera no entren; son, como las visas, un control de entrada. Los gringos levantan un muro para detener inmigrantes ilegales; los mexicanos levantamos, con legislación, muros para detener capitales que desean entrar legalmente.

La confusión ofrece un atajo a quienes buscan justificar lo injustificable: "todos los muros son iguales". Y no, de ninguna manera es comparable defender la casa que encerrar bajo llave a la esposa.