Hay memorias que duran mil millones de años

publicado el 07 de junio de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

¿Hay forma de que guardemos información en archivos que duren mil millones de años? Un equipo interinstitucional parece haber encontrado la solución. Observemos primero que las inscripciones egipcias en granito llevan cinco mil años y siguen tan campantes. Pero, el cartucho donde se lee "Cleopatra" hace dos mil, tiene al menos unos 30 centímetros de alto; en cambio, esa misma palabra, en el presente texto, ocupa escasos dos centímetros. Nuestra escritura, sea en papel o en pantalla de computadora es mucho más densa. Este párrafo se llevaría un muro en un templo egipcio. Así que a mayor durabilidad tenemos menor densidad, menor contenido del mensaje.

Nuestros archivos guardados en sistemas magnéticos, como discos duros de computadora, memorias externas, discos compactos o videos son impresionantemente densos, pero de una fragilidad que todos hemos experimentado al meter un CD con textos de unos años atrás y encontrarlo ya ilegible por deterioro.

Una nota del Lawrence Berkeley National Laboratory da cuenta de un sistema de ultra gran densidad que puede preservar información digital por mil millones de años.

El texto de Lynn Yarris para el News Center ofrece un buen ejemplo de esta relación inversa entre densidad y durabilidad. Nos dice que en 1086 Guillermo el Conquistador, el normando que triunfó sobre la población inglesa original y llegó para quedarse, levantó un registro de la Inglaterra conquistada, se le conoce como Domesday Book. Escrito en pergamino, se conserva en buen estado. Pero, en 1986, para conmemorar los 900 años del documento, la BBC lo registró en multimedia. Esa copia en discos láser de alta densidad dio muestras de deterioro en apenas 20 años y debió ser migrada a nuevos discos.

"Hemos desarrollado un nuevo mecanismo para almacenaje de memoria digital que consiste de una nanopartícula de hierro cristalino metida en el canal de un nanotubo de carbono", dice el físico Alex Zettl, que encabeza la investigación en la que participan también el Departamento de Energía de Estados Unidos y la Universidad de California. El novedoso sistema puede contener miles de veces más datos por centímetro cuadrado de espacio que los chips convencionales y, lo más importante, guardarlos intactos por más de mil millones de años.

La creciente demanda de almacenaje digital para videos, imágenes, música y texto exige medios que almacenen cada vez más datos en chips cada vez más pequeños. Pensemos sólo que un teléfono portátil empleado por niños de 8 años tiene muchas veces más memoria que una gran computadora de hace cincuenta años. Comparemos las tallas en piedra de Karnak, Egipto, que almacenan dos bits de datos por pulgada cuadrada, y aún los podemos leer luego de más de 4 mil años, con un moderno DVD que puede almacenar 100 gigabits (un giga son mil millones) de datos por pulgada cuadrada pero probablemente sea legible por no más de 30 años.

Zettl y sus colaboradores crearon una memoria programable basada en una parte movible: una nanopartícula de hierro con 1/50,000 (un cincuentamilésimo) del grosor de un cabello humano. Esta partícula puede correrse dentro de un nanotubo de carbono, empleando voltaje eléctrico muy bajo, para colocarla arriba del tubo (y se lea como 1) o abajo (y se lea 0). Con este procedimiento se logra acumular un millón de millones de bits por pulgada cuadrada y una estabilidad del sistema que rebasa los mil millones de años. El investigador cree que esta tecnología llegará al mercado en los próximos dos años.

¿Qué universidad mexicana está preparando físicos capaces ya no digamos de perfeccionar este sistema, sino de reproducirlo? Veremos pasar este nuevo tren de la historia y compraremos sus productos sin entenderlos.

En el almacenaje de archivos, el primer requisito es que el mecanismo de información que guarda cada bit individual presente una persistencia en el tiempo mayor a la vida del aparato resultante. Por ejemplo, que cada bit de un disco duro para computadora persista durante toda la existencia de ese disco duro. De otra manera, tenemos que acostumbrarnos al hecho catastrófico de buscar un dato y ver que se ha perdido porque se esfumó del disco duro a causa de simple envejecimiento: una señal magnética borrada.

Para seguir la técnica empleada por el equipo para producir sus nanotubos de carbono y meterles dentro la partícula movible de hierro, abra: "Nanoscale Reversible Mass Transport for Archival Memory" por Zettl, et al.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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