[El virus A H1N1] Llegó de Asia por vía humana

publicado el 10 de mayo de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

En Science del viernes 8, Jon Cohen publicó un magnífico seguimiento del brote de influenza atípica en México. Los orígenes del virus A H1N1 son confusos, pero el virus mismo ha servido para rastrear sus diversos pasos, dice Ruben Donis, jefe de virología molecular y vacunas en los CDC (Centers for Disease Control de Estados Unidos). Donis aisló el virus y determinó las secuencias de sus ocho genes, luego, generosamente, lo subió a Internet poniéndolo en GenBank, una base de datos pública. Así la información genética pueden emplearla laboratorios del mundo entero para desarrollar pruebas diagnósticas del nuevo virus.

El grupo de Donis ha empleado las propias secuencias genéticas para rastrear la sorprendente historia del virus. Cerca de un tercio de sus componentes viene de influenza porcina norteamericana ‘clásica’, otro tercio está tomado de influenza aviar norteamericana, y el tercio restante se divide igualmente entre influenza humana y porcina de Eurasia. "Es casi equidistante de los virus porcinos propios de Estados Unidos y de Eurasia", dice Donis. "Y es una rama solitaria. No tiene ningún pariente cercano."

La nota recuerda cuánto se ha especulado acerca de si el brote comenzó con un puerco infectado en México. La idea viene de que un caso temprano ocurrió en una región del estado de Veracruz donde hay una enorme granja de puercos. Se trata de Las Glorias, en la cercanía de Perote. "Pero Donis dice que esta explicación podría ser demasiado cómoda." El origen es quizá algo más complejo, según Donis: "El virus pudo haberse originado en un cerdo de Estados Unidos que fue llevado a Asia como parte del comercio de cerdos; allá en Asia el virus pudo haber infectado a un humano, con el que luego viajó de regreso a América del Norte, donde el virus perfeccionó su diseminación humano a humano, y quizá hasta pasó de Estados Unidos a México".

La doctora Celia Alpuche, microbióloga de enfermedades infecciosas del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), supo que en el cercano Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias se habían presentado varios casos de neumonía en adultos jóvenes, el grupo de población menos atacado por la influenza. Para el 7 de abril, ella y su grupo tenían claro que no estaban frente a un brote de influenza típica de la estación, ni ante una estación anormalmente larga. Había algo extraño.

De conformidad con este rastreo genético y geográfico, la doctora Alpuche señala que algunos de los primeros casos mexicanos ocurrieron en comunidades de alta inmigración a Estados Unidos. Una revisión de muestras anteriores, que se está llevando a cabo todavía, ha descubierto un caso en la Ciudad de México en fecha tan lejana como el 11 de marzo: como una semana antes de las infecciones confirmadas en Veracruz.

"Durante las semanas anteriores, los científicos han compartido rápidamente secuencias de los virus, imágenes digitales de rayos x de pacientes, micrografías electrónicas del nuevo H1N1", dice la epidemióloga Mirta Roses Periago, al frente de la Organización Panamericana de la Salud. "Hasta el momento es la mejor vigilancia que hemos tenido en la historia", dice Keiji Fukuda, uno de los directores de la Organización Mundial de la Salud".

Para el 4 de mayo, el brote parecía haberse estabilizado. Pero algunos expertos avisan que el brote es todavía joven. "No creo que estemos fuera del bosque todavía", dijo Anne Schuchat de los CDC en conferencia de prensa el pasado 3 de mayo. "No sabemos si el virus volverá en otoño y sea más fuerte que ahora".

Donis señala que México y Estados Unidos se encuentran en el hemisferio norte, donde la estación de influenza común ha terminado, y eso nos pone en buena posición. "Los muchachos en Buenos Aires están en problemas. Ahora están entrando al invierno".

"Así que, mientras los científicos y autoridades de salud en el norte podrían tener pronto una buena noche de sueño, las máquinas de hacer café espresso en los laboratorios y ministerios de gobiernos en el hemisferio sur podrían pronto tener trabajo extra."

En otra nota, Martin Enserink y Jocelyn Kaiser se plantean el terrible dilema: ¿Deberían los fabricantes parar su producción de vacuna para influenza estacional, común, y enfocarse a la versión pandémica? Estos tópicos han sido tema de discusiones frenéticas, casi diarias, entre científicos, fabricantes de vacunas, instituciones y la Organización Mundial de la Salud.

Sopesemos este dato: la influenza o gripa común, mata en México a unas 13 mil personas por año sin ser noticia. La temporada va de mediados de octubre a mediados de marzo. Cada año el virus cambia y eso exige una nueva vacuna. El brote del nuevo virus ha causado unas 50 muertes en México. Los fabricantes no pueden hacer ambas vacunas. ¿Por cual votamos, la especial que ha matado a 50 o la estacional y común que mata a 13 mil?