Contra machismo, hembrismo

publicado el 05 de marzo de 2007 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Siendo excelente su finalidad, la nueva Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia parece redactada por señoras rencorosas que se apropian el machismo de cantina, "pa’ que se les quite, mh". Es tan aberrante que discutirla produce la misma irritación que los programas de Rocha donde niegan la existencia del sida, los sermones del cardenal tapatío contra las comisiones de derechos humanos, los pronunciamientos del Papa contra el condón, los marcianos de Maussán o el fraude electoral, cuya prueba irrefutable es... que no dejó rastros.

La eficacia de la Ley se pierde entre buenos propósitos y simples ridiculeces. ¿Quién no desea "una vida libre de violencia"? Los más afectados por la violencia somos, en todos los países, los hombres: los más asesinados, los más asaltados, los más insultados. El machismo tiene a veces miramientos para con las mujeres: a un hombre le resulta más difícil insultar a una mujer (es una dama) que a un hombre.

La Ley define así la Violencia contra las Mujeres en su Artículo 5, inciso IV: "Cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público." ¿De cuántas maneras puedo causar "sufrimiento psicológico"? Una sencilla: rechazando, basado en su género, una relación con una mujer enamorada de mí. ¿A qué penalidades me condena la ley? A ninguna: es un puro enunciado hueco. ¿Y cómo se produce la muerte "en el ámbito público"? Está pensada con el hígado y escrita con bilis.

Además, ¿no debíamos ser iguales? ¿Los hombres no podemos exigir que no se nos causen sufrimientos? ¿Puedo presentar una demanda en tribunales contra el hombre que me abandona por otro? Como dicen los chavos: óoorale. No habrá tribunales que se den abasto ni multiplicados por mil. Es una simple y vil tontería de diputadetes desquehacerados.

El IX dice: "Perspectiva de Género: Es una visión científica [but of course!], analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Se propone eliminar las causas de la opresión de género como la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género." Una clara jerarquización basada en el género se da en todos los deportes: hay categorías masculina y femenina en todos. Por una razón: si hombres y mujeres corrieran juntos, la campeona mundial obtendría el lugar 187. Las jerarquías las exigen ellas, las mujeres atletas. Cuando un tenista se hizo cambio de sexo, las tenistas se negaban a competir contra "ella" porque era "él". ¿Y qué si es?, habrían respondido las sociólogas igualitaristas. No entienden porque no compiten. Las corredoras, las tenistas, las levantadoras de pesas se niegan a competir sin categorías basadas en el género.

El Artículo 6 es inefablemente idiota: "La violencia psicológica. Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, desamor, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas..." ¿Y cómo se prueban al juez el "descuido reiterado" o la "indiferencia"? El desamor es fácil de reconocer. Pero,¿podemos demandar a quien nos diga: "Ya no te quiero"? Un simple disparate.

Después vienen las sanciones, y los legisladores parten de un supuesto ridículo: que quien agrede es siempre el hombre. Algo rotundamente falso. En mi caso, no conozco a ninguna parienta golpeada, pero sí a varios hombres agredidos, humillados, rasguñados, arañados, insultados, celados y echados fuera del "lecho conyugal"... que ellos compraron. ¿Ellas son todas monedita de oro?

La ley de marras, por último, contradice un principio de la Constitución: la igualdad de género. Para darle una "perspectiva de género" a esa ley, lo primero es eliminar el género. Llamar a la víctima víctima, sea hombre o mujer, sea el agresor un hombre o una mujer. O ¿a la lesbiana que golpea a su mujer, no se le aplicarán las sanciones del Artículo 28, que incluyen alejarla de su víctima y negarle entrada al domicilio, aunque sea de su propiedad? ¿Estará obligada a sonreír y ser cariñosa con su pareja? ¿Y cómo, estúpidos, cómo carajos? Apenas se puede creer.

Y para esto les pagamos a los "legisladores" una fortuna.