La UNAM (casi) no publica investigación

publicado el 31 de diciembre de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

La investigación científica se publica en revistas especializadas cuya característica primordial es la "revisión por pares". Esto significa que todo reporte de astronomía lo revisan astrónomos; de física, físicos, etcétera, y ellos deciden si es publicable por su calidad y seriedad. ¿Cómo anda nuestra mayor gloria, la UNAM? Muy bien que obtenga una calificación internacional que la coloca a la cola de las mejores 80. Pero los resultados de una institución educativa cualquiera, se observan en la calidad de sus egresados y en la cantidad de reportes científicos producidos. Hay dos grandes revistas en donde los científicos quieren ver sus nombres: Science y Nature. Science ofrece, cada semana, unos 15 o 20 reportes técnicos, media docena de Perspectivas que analizan algunos de los reportes, unas diez Novedades de la Semana, algún ensayo y un par de artículos amplios, más cartas, reseñas de libros y otras secciones: 200 páginas de información densa, cada semana.

Veamos cómo anda la UNAM. Entre a sciencemag.org, en la casilla "Search" escriba UNAM y déle "go". Le dirá que, entre julio de 1880 (sí, uno ocho...) y diciembre de 2006, 126 años de archivo electrónico, hay 228 citas, con Antonio Lazcano como el más publicado. Parece mal para un siglo, pero no tanto. No nos alegremos: muchas son menciones a nuestra venerada Alma Mater. Vaya a búsqueda especial y marque "original research" para así eliminar las cartas en donde alguien menciona la UNAM o los artículos de 1999 sobre cómo la huelga estudiantil de aquel año hundió la investigación.

Entre 1880 y 2006 aparecen 12 investigaciones. De esas 12, dos son respuestas a autores y en otro caso el buscador deletreó "unam-bigously". Así que hay 9. La primera, de 1996, sobre el color llamado "azul maya", otro sobre los perros xoloiscuintles. Apenas uno del Instituto de Física.

Claro, si vemos revistas mexicanas, donde el rigor es menor o de plano, en la total fodonguez, carecen de revisión por pares, encontraremos muchos reportes. Los títulos serán: "Nuevas Propiedades del Nopal", "Marco socio-económico-cultural del pulque en el estado de Hidalgo".

Es que, ¿saben ustedes? los mexicanos merecemos el primer lugar en autocomplacencia: no hay mujeres más bonitas en el mundo que las mexicanas, y ay de aquel que diga que, sentado en un café de Roma, pasa una belleza cada medio minuto (a veces cinco juntas) y en el DF dos al día.

Para hacer esta columna, abro a diario sitios que concentran información. Así veo entre 50 y 75 títulos de una docena de revistas. Nunca me encuentro mencionada la UNAM, mucho menos la Autónoma de Guadalajara (cuyo filtro de internet ya ven que prohíbe la palabra "Viagra") ni el Tec ni la Ibero. Nada.

Por eso fue emocionante encontrar, en noviembre, las siglas UNAM entre las de otras 78 instituciones que colaboraron para descifrar el genoma del erizo de mar.

Navidad y año nuevo

Ninguno de los cuatro Evangelios reconocidos por todas las iglesias cristianas menciona el día en que nació Jesús. Ni siquiera dicen que fuera invierno o hiciera frío. Es más, un dato parece indicar que era verano: los pastores dormían en el campo cuando el ángel les anunció el nacimiento del Mesías. A la latitud de Israel y altitud de Belén, los pastores no duermen a la intemperie en invierno porque pueden morir helados.

Por eso no se celebraba la Navidad durante los primeros siglos. Pero la fiesta del dios Sol, el dios que nace un día después del solsticio de invierno fiesta pagana en la que se encendían fogatas para ayudar al dios a renacer y se adornaban árboles con imitación de frutas para que al año siguiente dieran buena cosecha estaba tan profundamente arraigada en los pueblos que los cristianos participaban del jolgorio con gran enojo de sus obispos. Así que, sabiamente, la Iglesia primitiva (cuando no había católicos ni protestantes ni ortodoxos, sólo cristianos) decidió sobreponer el nacimiento de Jesús, "Sol de Rectitud", a la fiesta romana del Sol Invicto, que es un dios-niño porque, pasado el solsticio de invierno o día más corto del año, el día comienza a crecer, renace el sol. Y todos contentos.

Pero ocurrió algo muy raro: si usted nació un 25 de diciembre, ¿no le añade un año a su edad sino una semana después? Cuando, en el siglo VI, se inició la cuenta de los años a partir de un mal cálculo del nacimiento de Cristo, ya estaba establecida la Natividad el 25 de diciembre y no el 1 de enero, que continuó siendo el primer día del año. El año de la cuenta cristiana, 2007 d.C., no cambia hasta una semana después y no, el día de la Natividad.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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