Los olmecas escribían

publicado el 17 de septiembre de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Aunque los diarios MILENIO ya publicaron la nota de agencias, creo que vale la pena insistir en el descubrimiento de la escritura más antigua de América y reproducir la nota original de Science este viernes.

Un equipo internacional de antropólogos resume su formidable descubrimiento así: "Un bloque (de piedra plana) con un sistema de escritura hasta ahora desconocido, ha sido encontrado en el corazón de la zona olmeca de Veracruz. Los fechados estilísticos y otros colocan el bloque a principios del primer milenio antes de la era común (antes de Cristo en lenguaje políticamente correcto): la escritura más antigua del Nuevo Mundo, con rasgos que asignan con firmeza esta fundamental evolución a la civilización olmeca de Mesoamérica".

Encabezan la lista de autores del reporte en Science María del Carmen Rodríguez, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y Ponciano Ortiz Ceballos, del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana. Firman también investigadores de las universidades de Alabama, Brown y California.

Aunque se conocen varios sistemas de escritura empleados en la Mesoamérica precolombina, la mayor parte es posterior a la era cristiana, y ninguno se había asociado sin lugar a dudas a la civilización olmeca, en muchos aspectos cultura madre de todas las posteriores sociedades complejas de México y América Central. No había certeza de que fueran escritura ciertas incisiones discontinuas observadas en objetos del período olmeca tardío, el correspondiente a La Venta, Tabasco.

"El bloque de Cascajal (Veracruz) y la inscripción en él vincula los olmecas al alfabetismo, documenta un sistema de escritura insospechado, y revela una nueva complejidad de esta civilización, incluyendo la posibilidad de herramientas de información hasta ahora no conocidas en ese periodo temprano. El descubrimiento de un sistema de escritura antiguo es un hecho escaso, tan inusual como para merecer atención mundial".

El bloque de Cascajal fue descubierto por María del Carmen Rodríguez y Ponciano Ortiz en abril de 1999, cuando las autoridades de Jáltipan solicitaron el envío de inspectores al INAH, con el fin de que examinaran objetos encontrados en una cantera de cascajo del ejido Lomas de Tacamichapa. Durante algunos años, la cantera, un sitio arqueológico que ofrecía material de construcción a la mano, había surtido relleno para construcción de caminos. El sitio se llama Cascajal y lo forman dos montículos paralelos, entre ambos definen un área abierta que sellan otros dos montículos. Una visita en mayo pasado, mostró a Rodríguez y Ortiz que la superficie de los montículos pertenecía al período clásico (fines del primer milenio antes de Cristo), pero con materiales anteriores bajo tierra.

El bloque de piedra serpentina de Cascajal pesa unos 12 kg y mide 36 cm de largo, 21 de ancho y 13 de grueso. Muestra cinco lados ligeramente convexos. En el lado restante se inscribe el texto, que consiste de 62 signos. Los análisis computarizados y de laboratorio hacen pensar que se trata de un documento preparado para después borrarlo y reescribir en la misma superficie.

La posibilidad de descifrar la escritura olmeca es baja. La muestra es pequeña, las correlaciones con imágenes explicativas están ausentes en el bloque de Cascajal, y el restringido número de signos, si bien apunta, por su escasa cantidad, a un alfabeto, no tiene significación estadística. De cualquier forma es evidente que los signos tiene su origen en iconos, algunos más transparentes que otros. Los conjuntos de ojos apareados en los signos 25 y 26 sugieren las marcas faciales visibles en algunas hachas olmecas del período formativo medio. Algunas secuencias apareadas, como las de ojos o un signo de trono apareado con un signo evidente de estera, ambos metáfora de mando en Mesoamérica, apunta hacia versos pareados que por otra parte están bien confirmados en la retórica formal de la región. De ser así, los ejemplos de Cascajal ilustrarían los primeros versos pareados de Mesoamérica. Los signos 12, 17 y 27 muestran una preocupación temática con el maíz. El 6 podría ser una piel humana, etcétera.

Sean alfabeto o ideogramas, los símbolos del Cascajal fueron grabados entre los años 1000 y 800 antes de Cristo: el período que se atribuye a la escritura de la Ilíada y la Odisea por Homero.

Toda correspondencia debe dirigirse a Stephen D. Houston.