El pensamiento es materia

publicado el 20 de agosto de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Que una persona paralizada desde el cuello pueda mover el cursor de una computadora con sólo desearlo, no sólo tiene múltiples utilidades prácticas, sino aún más grandes y profundas implicaciones filosóficas y religiosas: el deseo, la voluntad misma, es captada por un chip implantado en el cerebro del paciente, las señales de sus neuronas se traducen a lenguaje cibernético y así pueden manejar un televisor, una computadora, por actos del pensamiento. Y el pensamiento ¿qué es? Son las señales que aparecen entre neuronas.

Recordemos el reporte publicado aquí hace una semana: un equipo multi-institucional logró implantar un diminuto chip, de cuatro por cuatro milímetros, en el cerebro de pacientes afectados por parálisis total. El equipo publicó el mes pasado en Nature sus primeros resultados con el BrainGate Neural Interface System, una "prótesis neuromotriz" desarrollada por Cyberkinetics Neurotechnology Systems, Inc. El autor principal del reporte es John Donoghue, de la Brown University.

El chip, con el tamaño de esta letra n, lleva un centenar de electrodos que penetran un milímetro en el área motriz de la corteza cerebral. Allí captan las señales eléctricas neuronales, las envían fuera del cráneo hasta un pedestal de titanio que sobresale del cuero cabelludo como un dado. Ese pedestal permite conectar al paciente a una interfaz, donde un "pensamiento" suyo, por ejemplo el deseo de mover un cursor, se traduce del lenguaje neural captado a lenguaje cibernético. Así traducido, permite accionar una computadora. Esta procesa y envía las órdenes del paciente a una silla de ruedas, un brazo mecánico, una prótesis de mano, o cuanto podamos imaginar. Tecnológicamente es una maravilla: Robocop en pañales.

Pero filosóficamente es un golpe demoledor a todo dualismo: no hay una res extensa (cosa extensa) y una res cogitans (cosa pensante), como propuso René Descartes en el siglo XVII. Hay materia: la solución planteada, en el mismo siglo, por Baruch Spinoza, y que le costó excomuniones, persecuciones y silencio de siglos. Nada mejor sobre el tema que dos libros fundamentales: Descartes’ Error y Looking for Spinoza, de Antonio Damasio. Estupendos.

En este desplome del dualismo, salen aún peor libradas las religiones, pues tampoco necesitamos ya la hipótesis del alma. Esta era necesaria para explicar precisamente eso que estamos captando con un chip: era el titiritero que mueve al cuerpo inerte como a un muñeco. Pero las técnicas de observación en vivo, como la resonancia magnética funcional, fMRI, desde hace años permiten ver, literalmente y sin comillas, ver, el amor cuando aparece en el cerebro de la persona a quien pedimos pensar en el ser amado o le presentamos su fotografía.

Un paso más, según el reporte de Nature, es que los científicos ya han logrado transformar los deseos en acciones. El alma sigue siendo un consuelo para quienes deseen vivir eternamente. A otros esa perspectiva sólo nos produce horror. Pero ya no es necesaria para explicar el pensamiento, la razón, la emoción, el arte, la ciencia. "Puedo escribir los versos más tristes esta noche...", sí, puedo escribirlos pensando en mover un cursor sobre un alfabeto en pantalla. Puedo poner una canción si la computadora maneja un tocadiscos... traducírtela y enviarla por e-mail, sin mover un dedo, con el solo pensamiento, para que leas: "En unas sábanas que todavía conservan tu aroma, ¿cómo puedo dormir solo?" Griega, por supuesto.

Se acabó, Kaput: ya no es una discusión entre dos filósofos de ropas negras, instalados ambos en la liberal Holanda de Rembrandt. Son hechos duros: Pienso, luego... muevo el cursor que enciende el procesador de texto donde comienzo a pensar que escribo, y va apareciendo en pantalla: "Un soneto me manda hacer Violante..." Electricidad de las neuronas procesada.

Somos materia. Pero no se preocupen ustedes: la materia adquirió con la física cuántica toda la inmaterialidad reservada a los ángeles. Lo único que terminó, y para siempre, es cualquier forma de dualismo: mente-cerebro, alma-cuerpo. Un problema insoluble. No triunfó el materialismo del siglo XIX porque la materia misma se nos desmaterializó desde la introducción, en física, del concepto de "campo", y se derrumbó por completo, como entidad aristotélica y sensata, durante la tercera década del siglo XX. Como tantas veces ocurre entre opuestos: materialistas e idealistas tenían parte de razón.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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