El pensamiento puede mover objetos

publicado el 13 de agosto de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Cómo transformamos el deseo: "Quiero un vaso de agua" en la expresión hablada? ¿Cómo ordenamos al brazo levantarlo para beber? Grandes y maravillosos libros se han escrito en los últimos años sobre estos procesos. Antonio Damasio es autor de varios de ellos. Pero el asunto no está por completo dilucidado, cuando ya los investigadores van un paso adelante y producen movimientos sin más intervención que la del cerebro.

Un equipo multi-institucional de investigadores ha encontrado que personas con severas parálisis pueden generar señales en áreas del cerebro responsables de los movimientos voluntarios y estas señales a su vez detectarse, grabarse, dirigirse fuera del cerebro hacia una computadora y convertirse en acciones, con lo cual se capacita a pacientes paralizados para ejecutar algunas tareas básicas.

El equipo publicó el mes pasado en Nature sus primeros resultados del BrainGate Neural Interface System, una "prótesis neuromotriz" desarrollada por Cyberkinetics Neurotechnology Systems, Inc., empresa establecida en Foxborough, Mass. En estas pocas líneas destacan dos aspectos: una empresa y un pueblo que no es ninguna gran ciudad: lo contrario de lo que ocurre en nuestro país, donde casi toda investigación importante viene de una paraestatal educativa en el DF.

El primer paciente tratado fue Matthew Nagle, de 25 años, con una severa lesión de la médula espinal, paralizado desde el cuello a partir de 2001.

Luego de implantarle en el cerebro sensores BrainGate, ha aprendido a controlar el cursor de una computadora simplemente... pensando en moverlo. Así realiza tareas que van desde abrir correo electrónico, dibujar y entretenerse con videojuegos hasta cambiar canales y ajustar el volumen de un televisor, aun mientras está conversando. Ya puede también abrir y cerrar los dedos de una mano artificial y usar un brazo robótico.

Un segundo paciente, hombre de 55 años, también aprendió a realizar tareas similares luego del implante de sensores en el cerebro.

"Los resultados", dice el autor principal del ensayo, John Donoghue, de la Brown University, y a cargo del área científica en Cyberkinetics, "ofrecen la promesa de algún día activar los músculos de los miembros con estas señales cerebrales, y restaurar así efectivamente el control cerebro-músculo".

Timothy Surgenor, presidente de Cyberkinetics añade: "Nuestros investigadores iniciaron el ensayo clínico con la esperanza de ser capaces de desarrollar un sistema no estorboso que pudiera algún día ofrecer más libertad a aquellos con parálisis severa".

El sistema BrainGate consiste de un sensor de cuatro por cuatro milímetros con 100 minúsculos electrodos, cada uno más delgado que un cabello humano. Se implanta en la corteza motriz del cerebro, responsable de los movimientos voluntarios. Los electrodos penetran cerca de un milímetro en la superficie del cerebro, donde recogen señales eléctricas y las transmiten por alambres de oro hacia un pedestal de titanio que sobresale dos centímetros y medio del cuero cabelludo del paciente. Un cable externo conecta el pedestal a computadoras, procesadores de señales y monitores.

El primer avance lo tuvieron en 1996 Donahue y su entonces estudiante de post-doctorado Nicholas Hatsopoulos (Jatsópulos) en monos. Luego crearon algoritmos (oh, palabra mágica entre las huestes que le buscan tres pies al fraude) que tradujeran la plática entre neuronas de la corteza motriz a lenguaje comprensible por computadoras. En 2002, el equipo logró que los monos aprendieran a controlar el cursor sin mover un solo músculo.

Con ese logro, crearon la compañía Cyberkinetics, se unieron a otra, de nombre Bionics, fabricantes del sensor, juntaron cinco millones de dólares y solicitaron a las autoridades de salud aprobación para un ensayo piloto, que comenzó en 2004. Para entonces habían enrolado otros cuatro estudiantes (ninguno de ellos de pase automático ni de universidad sin exámenes porque es "para el pueblo").

Pronto serán todos inmensamente ricos y, pero claro, motivo para que nuestras lloronas profesionales aúllen su rencor contra el "imperialijmo", exijan el aditamento gratis y lo declaren "patrimonio de la humanidad." Ya verán...