El miedo a la muerte influye el voto

publicado el 25 de junio de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Que el miedo a la muerte sea un factor en nuestra decisión de por quién votar es un resultado sorprendente.

Los autores del estudio, publicado en Analyses of Social Issues and Public Policy, creen que la conducta de votar debería ser el resultado de una elección racional, basada en conocimiento informado de los temas.

Pero empleando investigación basada en la elección presidencial de 2004 en Estados Unidos, encontraron que la gente puede votar con sus corazones, más bien que con sus cabezas ["hallazgo" digno de recibir un Ig Nobel], lo cual en México todos sabemos sin estudio alguno.

El estudio vale la pena por lo que sigue. Los descubrimientos demostraron que votantes registrados en un estado mental psicológicamente benigno prefirieron al senador Kerry sobre el presidente Bush, que buscaba su reelección. Pero, aquí viene lo interesante, Bush fue más popular que Kerry después que los votantes recibieron un sutil recordatorio de muerte. Refiriéndose a un video de Osama bin Laden aparecido pocos días antes de la elección, entre otros elementos, declaran los autores, "el presente estudio añade apoyo a la idea de que la victoria de George W. Bush en la elección presidencial de 2004 fue facilitada por preocupaciones no conscientes acerca de la muerte...". Los autores creen que la gente fue atemorizada para votar por Bush.

Más de 130 votantes registrados participaron en el estudio. Divididos en dos grupos, al primero se le pidió que escribiera una descripción de sus emociones en cuanto al pensamiento de su propia muerte y, tan específicamente como les fuera posible, describieran qué sucederá físicamente cuando mueran y después de que estén muertos. El segundo grupo respondió preguntas acerca de la televisión que veían. Dentro del primer grupo, 32 respondieron que votarían por Bush y 14 optaron por Kerry. En el segundo grupo, la decisión fue a la inversa, con 34 eligiendo a Kerry y 8 a Bush.

En el caso mexicano, los dos punteros han buscado identificar al contrario con rasgos atemorizantes: "No pasarán", el grito de la Pasionaria contra el levantamiento fascista en la España de 1936, ha sido el mismo empleado por intelectuales mexicanos contra Felipe Calderón, que quizá sea medio mocho (como la mayoría de los mexicanos), pero no es Francisco Franco, ni siquiera en miniatura. El grito es ridículo.

También al PAN se le ha acusado de incitar el voto del miedo con la expresión "López Obrador es un peligro para México". Muchos la suscribimos de forma razonada. No, no es porque implantaría una dictadura comunista. L.O. no es comunista, ni siquiera es de izquierda. No es otro peligro sino el regreso del viejo PRI, en el que se formó y en el que sigue militando, según dejan en claro sus discursos.

En fin, hay niveles: el PRD emplea el grito de la Pasionaria sobre un tanque de guerra contra el alzamiento fascista dirigido a derrocar la república española con la ayuda de Hitler y Mussolini; el PAN nos recuerda que podemos volver a los tiempos de las crisis y las devaluaciones, los tiempos de los presidentes Echeverría y López Portillo... No es lo mismo, aunque los más feroces adeptos del pejelagarto quieran ver hasta "guerra sucia" en esa frase, en abierta irreverencia e insulto contra los muertos en la verdadera guerra sucia: cuando los guerrilleros detenidos no eran entregados a la justicia, sino torturados hasta la muerte. Eran los tiempos del PRI en el que militaba el joven López Obrador... quien jamás levantó su voz contra esos crímenes de Estado de 1970 a 80, como lo hicimos tantos, con riesgos hoy inexistentes.

A Bush resultó. Pero en México no hay un enemigo externo equivalente a bin Laden. No hay cómo construir un estado de ánimo similar. Nos surge algo así, aunque mucho más leve, a los que vivimos las devaluaciones y crisis que el gasto desenfrenado de la "docena trágica" nos heredó. Pero los jóvenes no han sabido lo que es ver el salario deteriorarse de una semana para otra, ni han preguntado nunca a cómo está hoy la cerveza en esta cantina (porque podía estar al doble que ayer).

Miedo hay, pero no es un temor a la muerte inmediata, como el que esparce Osama con sólo pronunciar su nombre.

Votar izquierda

Recuerda, votar izquierda es votar Patricia. No hay nadie más en la izquierda. Nadie: los "ex" priistas no existen.