Hombres y mujeres manejan distinto las noticias

publicado el 11 de junio de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Son tiempos en que a todos nos enojan las noticias: que si un candidato hace graves acusaciones sin pruebas; que si otro no responde como debería; que... en fin, todos los días los lectores de diarios inundan las redacciones con réplicas y contrarréplicas, las conversaciones giran en torno a causas de enojo: Rosario Robles acusada por Bejarano de poseer cuentas millonarias, con comprobantes bancarios demostradamente falsos... y no pasa nada; quien nunca licitó un contrato acusa... de no licitar contratos; y así por el estilo: se caldean los ánimos, se piden más rondas de tequilas... Parece no haber diferencias entre hombres y mujeres.

Pero un estudio reciente muestra que hombres y mujeres empleamos las noticias de distinta manera para manejar nuestro enojo. Cuando estamos en cólera, elegimos leer artículos que regulen nuestro estado de ánimo. Pero, en algunas circunstancias, los hombres preferimos artículos que alimenten nuestra ira, mientras las mujeres buscan lecturas que la disipen.

Los investigadores encontraron que cuando los hombres están iracundos y anticipan la posibilidad de desquitarse, eligen leer noticias negativas online, presumiblemente para sostener su ira mientras llega la oportunidad del desquite.

Las mujeres, encaradas con la misma situación, eligen leer noticias más positivas para ayudar a disipar su ira antes de una posible confrontación. "Para las mujeres no es tan apropiado desquitarse cuando están molestas, pero está bien para los hombres. Y esto se refleja en su selección de contenidos tomados de los medios", dice Silvia Knobloch-Westerwick, coautora del estudio. "Esto muestra que hasta nuestro consumo de noticias no está motivado sólo por intereses de información, usamos las noticias para regular nuestro humor."

Knobloch-Westerwick condujo el estudio con Scott Alter, de la Universidad de Michigan. Sus resultados fueron publicados en el journal Human Communication Research.

Ese estudio se realizó con 86 estudiantes universitarios. Los jóvenes pensaron que estaban participando en dos experimentos sin relación. En el primero, se sentaron frente a una pantalla de computadora para realizar una tarea imposible: evaluar emociones en fotos de gente con expresiones neutrales en sus rostros. Debían seleccionar cuál de seis emociones representaban: ira, temor, tristeza, asco, felicidad, y sorpresa. Se les mostraron 20 rostros, sin expresión alguna, por sólo dos segundos.

"No había realmente manera alguna de distinguir qué emociones estaba sintiendo la gente en las fotos", dice la investigadora. Sus respuestas eran de cualquier manera irrelevantes. Luego, el supervisor del experimento dio a cada participante una de dos respuestas: una diseñada para provocar bajos niveles de ira, y otra para provocar niveles altos. Dijo a los participantes que habían tenido 45 por ciento, en un caso, 85 por ciento en el otro, de respuestas erróneas, y que eso reflejaba la debilidad o lo inutilizable de sus destrezas sociales. (Y eso sí calienta, diría un candidato).

En otro giro del experimento, a la mitad de la gente se le decía antes de comenzar que tendrían la oportunidad de evaluar al supervisor del experimento, y recomendar si esa persona debía conservar su trabajo. Era la oportunidad que tenían algunos participantes para vengarse de la persona que los había enojado con su comentario.

Luego se informaba a los participantes que comenzarían un segundo estudio, en el cual evaluarían una revista experimental en línea. En pantalla aparecían 12 historias, todas tomadas de revistas reales. La mitad eran positivas y la mitad negativas. Se dijo a los estudiantes que no tendrían tiempo para leerlas todas, y que eligieran las más interesantes. Un software tomó el tiempo que dedicaron a cada historia. Luego pudieron evaluar al supervisor...

Los resultados mostraron que hombres a quienes se daba oportunidad de vengarse del supervisor era más probable que eligieran leer historias negativas, mientras las mujeres en el mismo caso elegían las positivas.

Estos hallazgos sugieren que la gente puede usar sus elecciones en medios de comunicación para ponerse en el correcto marco de mentalidad para los hechos por venir. "Usted desea asegurarse de que su humor se ajuste a cualquier situación", dice la coautora. "La elección de los medios de comunicación puede ayudarle a hacerlo."