Gay o no... la nariz lo sabe

publicado el 04 de junio de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

El título en inglés es mucho más gracioso: "Gay or Straight? The Nose Knows". Resulta que la nariz de hombres heterosexuales y lesbianas, y la de mujeres heterosexuales y hombres gays responde en forma similar a las feromonas, esos mensajeros químicos que tan importantes son en el mundo animal, notables en los insectos, y a los que los humanos nos sentimos ajenos. Los descubrimientos publicados en ScienceNOW, versión en línea de Science, en nota de Laura Blackburn, llevan a vislumbrar nuevas bases neurales en la preferencia sexual y en la conducta, dicen los investigadores.

Las feromonas son los mejores afrodisiacos. Muchos animales emplean aromas específicos de su sexo para olfatear posibles parejas sexuales. Las feromonas de las polillas hembras, por ejemplo, pueden atraer un macho desde varios kilómetros de distancia. Que estas sustancias jueguen algún papel en el apareamiento humano es menos claro. Los posibles candidatos son dos, una molécula derivada de la progesterona y localizable en el sudor masculino, llamada AND, y otra, llamada EST, relacionada con el estrógeno y localizable en la orina de mujeres embarazadas. Pero ninguna ha todavía alcanzado los estrictos criterios que definen una feromona.

De cualquier forma, estos compuestos sí parecen tener efectos específicos por sexo. En respuesta a una bocanada de AND, mujeres heterosexuales y hombres homosexuales presentan actividad en el mismo lugar: la parte frontal del hipotálamo, núcleo cerebral que juega un papel en la conducta sexual, comienza a despertarse. Por otra parte, los hombres heterosexuales no responden al AND, sino al EST.

La neuróloga Ivanka Savic-Berglund, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, y sus colegas, se preguntaron cómo responderían las mujeres lesbianas a estas sustancias. El equipo dio a 12 lesbianas una olfateada de AND y de EST mientras medía por tomografía de emisión de positrones el riego sanguíneo en sus cerebros. Luego el equipo comparó estos resultados con los obtenidos en estudios previos hechos con hombres y mujeres heterosexuales.

De manera muy similar a los hombres heterosexuales, las lesbianas respondieron al EST pero no al AND. La forma en que el EST activó el hipotálamo, sin embargo, no fue idéntica en los dos grupos. En otras palabras, la respuesta del cerebro al compuesto femenino difiere ligeramente, dependiendo de si es hombre o mujer quien hace el olfateo. Esto contrasta con los resultados de un estudio previo, en el cual la respuesta del cerebro a la hormona masculina (AND) fue casi exactamente la misma, sin importar el sexo de quien olía.

Entonces, dice Savic-Berglund, mientras que hombres gays y mujeres heteros tienen una respuesta esencialmente idéntica hacia una hormona atractiva, mujeres gays y hombres heteros difieren ligeramente en su respuesta. Esta discrepancia podría indicar que la homosexualidad no trabaja de la misma forma en hombres y en mujeres, al menos en el nivel neural, reporta el equipo esta semana en los Proceedings of the National Academy of Sciences.

"Éste es un muy buen estudio, con hallazgos claros", dice la neurocientífica Sandra Witelson, de la Groote Medical School en la Universidad McMaster de Ontario, Canadá. Investigación posterior permitirá a los científicos dilucidar si la relación entre preferencia sexual y respuesta cerebral está o no instalada en los circuitos cerebrales y arrojará valiosas luces sobre las diferencias entre la homosexualidad masculina y la femenina, dice Witelson.