Ya cruzó a la ilegalidad

publicado el 17 de abril de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Al denunciar que, "como Bejarano", también Felipe Calderón ha recibido maletas llenas de dólares, "sólo que no hay video", Manuel Andrés ha cruzado, una vez más, otra vez, el límite de la ley. No es un insulto, sino un delito (salvo que compruebe lo dicho).

El delito cometido por René Bejarano, secretario particular y luego operador político de López Obrador, fue que recibía sobornos, mordidas, cohechos. Los recibía para acelerar trámites en los pagos que su mismo gobierno retenía al empresario Carlos Ahumada (y a otros, "sólo que no hay video"). Si lo mismo hace Calderón, López Obrador debe probarlo o cae en los delitos de calumnia y difamación. Que le hacen lo que el viento a Juárez, ya lo sabemos. Como las decenas de amparos archivados en su contra.

Y no es un delito electoral, es un delito penal. Afirma que Calderón recibe sobornos, porque sobornos eran los de Bejarano, con quien lo compara. Olvida lo que muchos recordamos: que tanto Bejarano como el tahúr Ponce, su secretario de Finanzas que transfería miles de dólares a Las Vegas, afirmaron que todo lo hacían con aprobación del jefe de gobierno... "Todo cuanto hago lo conoce Andrés", dijo Bejarano en el video. Ponce lo sostuvo en conversación telefónica con Alejandro Encinas, mientras vaciaba su oficina para huir de ella con pasmosa facilidad.

Pero Manuel Andrés está acostumbrado a delinquir sin que nada pase. Lo ha hecho toda su vida. Como alcalde, por cinco años se regaló la más ostentosa campaña televisiva, para pagar su crecimiento político con dinero nuestro; tan ostentosa, que fue cancelada por Alejandro Encinas al llegar; no concursó obra multimillonaria, regaló terrenos públicos a empresarios amigos y a la Iglesia católica; pero lo protegía ese derecho desvergonzado de los gobernantes, que es el fuero. Fuero significa no poder llevar ante un juez a la autoridad, haga lo que haga. Son intocables. Así acabó con la ley de amparo, que lleva ese nombre porque ampara al ciudadano contra abusos de la autoridad. Ya una simple delegada perredista hizo lo mismo con el amparo interpuesto contra la clausura del hotel Sheraton. Sólo reculó ante la amenaza de esa cadena hotelera mundial: cerrar e irse de México. Ahí se le quebró el antiimperialismo.

Así gobiernan. Por eso son un peligro para México. Un peligro que debemos detener. Sí, eso.

Peligro que se evita con votos La frase "debemos parar a López Obrador porque es un peligro para México", que ha causado tanta histeria, para mí significa que debo ir a votar el 2 de julio por alguien que no sea él, no que debo ir a buscar una pistola. "Impedir que triunfe" es votar contra Manuel Andrés, y "que nadie se deje engañar llegado el momento" significa el momento de votar.

¿Es un peligro? Sí, y muy grave. No por lo que imaginemos que pueda hacer, no por lo que dice que va a hacer (y quizá no haga, confían algunos), sino por lo que ya hizo al gobernar: no sacar a concurso ninguna obra pública grande, ocultar por los próximos diez años los precios de esas obras (eso lo obtuvo Bejarano de los diputados locales), duplicar la deuda de la ciudad, elevar el narcomenudeo 760 por ciento, convertir al DF en la entidad con mayor desempleo del país, con peor ambulantaje, con peor delincuencia. Cancelar, una y otra vez, toda comisión de transparencia capacitada para exigir cuentas a las autoridades.

Y lo peor: llamar "parásitos" a quienes tienen en sus manos la apertura de fuentes de empleo, aunque todos sabemos (excepto él) que el empleo, bueno, moderno, bien remunerado, no las limosnas, hace la riqueza de un país.

Elena Poniatowska

La intervención de Elena Poniatowska metiendo la mano al fuego por la honestidad de su candidato, se explica, si y sólo si, ella conoce los tres secretos mejor guardados del GDF: el padrón de pagos a los viejitos, las aportaciones invisibles de ambulantes y taxistas pirata, y los costos de los segundos pisos, obra nunca licitada y con costos ocultos por un fideicomiso. Elena debería entonces poner estos datos secretos en conocimiento de los simples ciudadanos a quienes se nos ocultan con celo, pues la transparencia, en el DF, volvió a quedar en manos de las autoridades... del DF. Sí: como aquellos tiempos en que Gobernación hacía las elecciones. Así.