El cromosoma Y moldea cerebro

publicado el 26 de febrero de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

En los últimos 50 años se ha asumido que las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos se produce porque unos reciben hormona masculina, antes del nacimiento, y otros no. Si un cerebro no recibe testosterona, será femenino. Lo mismo ocurre con todo el cuerpo. Así ocurre en todos los mamíferos, incluido el ser humano. Los primeros estudios fueron realizados por Jost, en los años 30.

Luego los accidentes en fetos humanos, ocurridos por diversas razones, entre ellas la ingestión por la madre embarazada de medicamentos que alteraran el equilibrio hormonal del feto, produjeron resultados semejantes a los obtenidos en experimentos con diversas especies.

Al parecer, Madre Naturaleza prefiere hacer mujeres. La novedad es que los cambios cerebrales según el sexo pueden producirse aun antes de la producción de hormona masculina por el feto varón. Los científicos han apuntado hacia un gen del cromosoma Y (el cromosoma exclusivo de los hombres) que moldea el cerebro y la conducta, con independencia de la acción de las hormonas.

Desde 1990, los investigadores habían identificado el gen que llamaron Sry, que ordena la formación de testículos (y la consecuente producción de testosterona). Si comanda, de forma directa, la formación del tejido de las gónadas, sospecharon que podría haber más que moldearan otros tejidos, incluido el cerebral.

En este nuevo estudio, un equipo conducido por el genetista Eric Vilain, de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), determinó que las proteínas del gen Sry se expresan en el tejido cerebral que produce la dopamina, uno de los principales neurotransmisores con los que se comunican entre sí las neuronas. Para descubrir si ese gen influía de manera directa en la función cerebral, el equipo redujo su expresión en una región rica en neuronas de dopamina, región llamada substantia nigra.

El reporte final, en Current Biology, sostiene que el gen Sry es crucial para que las neuronas secretoras de dopamina funcionen normalmente.

Al reducir la expresión del gen obtuvieron como resultado una pérdida de dopamina claramente evidenciada en la conducta de las ratas: por ejemplo, usaban menos las garras del lado afectado por la reducción del gen al trepar.

El estudio de Vilain y colaboradores es “el primero en identificar un gen sexual específico que tiene un efecto sexual específico en el cerebro”, dice el neuroendocrinólogo de la UCLA Arthur Arnold. La paradoja del artículo es que las hembras no son igualmente afectadas que los machos. Esto es, el gen Sry parece compensar a los machos por su falta de estrógeno.

Estos resultados abren el camino a una nueva serie e estudios para identificar el rol del Sry en varias regiones cerebrales. Nota de Constance Holden para ScienceNOW Daily News, del 21 de febrero.