Pobreza antes y después del liberalismo

publicado el 09 de enero de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Los descarados neoliberales pensamos que la gente vivía peor antes de que el capitalismo y el comercio mundiales nos dieran, a cinco de cada seis humanos, comodidades que no tuvieron ni los aristócratas de antaño. Los pobres de hoy, quienes viven por encima de la miseria extrema, pasan menos hambre, trabajan menos y con menor esfuerzo, tienen más tiempo libre y diversiones, padecen menos enfermedades y mueren a edades a las que no llegaban sino muy escasos privilegiados de otros siglos. Hace apenas 300 años, los pobres morían a los 40 años, los ricos a los 50 eran ancianos sin dientes y cargados de dolencias. ¿No son obviedades? A algunos nos las parecen. Pero la moda es sostener que la pobreza es producto del capitalismo o, como ahora se le llama, del "neoliberalismo".

La palabra "liberalismo", sin el "neo", surgió de "liberar". Es la mínima intervención del Estado en la actividad económica de las personas. Es liberar el comercio antes sujeto a privilegios para reyes y nobles; liberar la educación, antes restringida por ley a ciertos estamentos sociales (y no, no es lo mismo tener prohibido el acceso a la universidad, que no poder seguirla por falta de recursos); liberar todo tipo de producción, porque la nobleza se guardaba para sí las áreas económicas que en cada región se consideraban más atractivas.

Liberalismo fue la propuesta de la Ilustración en Europa y de la Reforma en México. Huyendo de esas restricciones al comercio, a la industria y al desarrollo personal fue como se poblaron los nacientes Estados Unidos, con artesanos y campesinos cuya formación había pagado Europa y la joven democracia recibía de gratis. Fue, quizá, la primera fuga de cerebros. La misma que hoy continúa: nuestros médicos, enfermeras, científicos e ingenieros, así como la mano de obra campesina y de servicios, emigra al país que sigue ofreciendo empleos y los paga mejor. Mientras aquí el PRID se constituye en la nueva nobleza que deja al gobierno el monopolio de áreas como petróleo y electricidad, nuestra gente huye hacia donde no hay tales restricciones... y por ende hay empleos. Es una para-joda que el país más rico del mundo sea, a la vez, el primero en atracción de inversión de capital extranjero y el primero en atracción de inversión en capital humano. Inversión atraída por sus leyes neoliberales.

Pero quizá sea mejor dar la palabra a Jeffrey Sachs, director del Earth Institute en la Universidad Columbia y del Proyecto Milenio de las Naciones Unidas. Van tres preguntas con sus respuestas: 1. ¿La globalización está haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres? En lo general, la respuesta es no. La globalización económica está apoyando un avance muy rápido de muchas economías pobres, notablemente en Asia. Los flujos del comercio internacional y la inversión extranjera han sido factores principales en el admirable crecimiento económico de China durante el pasado cuarto de siglo y en el rápido crecimiento económico de la India desde los años noventa. Los más pobres de los pobres, señaladamente el África subsahariana, no están apoyados por la globalización, sino rebasados con mucho por ella. 2. ¿Es la pobreza resultado de la explotación de los pobres por los ricos? Las naciones opulentas han explotado los países pobres mediante la esclavitud, el colonialismo y las prácticas comerciales injustas. Pero es quizá más exacto decir que la explotación es resultado de la pobreza (que hace a los pobres vulnerables al abuso) más que su causa. Los jefes tribales vendían súbditos como esclavos porque la tribu era pobre. La pobreza es generalmente el resultado de baja productividad por trabajador, mala salud, falta de habilidades para el mercado de trabajo, desorden en las infraestructuras (carreteras, puertos, plantas de energía), desnutrición crónica y similares. La explotación ha jugado un papel en producir algunas de estas circunstancias, pero factores más profundos (como el aislamiento geográfico, las enfermedades endémicas, la destrucción ecológica, las dificultades para la producción de alimentos) han sido más importantes como causas de la pobreza. Y son difíciles de erradicar sin ayuda externa. 3. ¿Un mayor ingreso para los países pobres significará ingreso menor para los ricos? No es así. El desarrollo económico es un proceso de suma positiva, lo cual significa que puede compartirse sin que una de las partes pierda. En los últimos 200 años, el mundo como un todo ha logrado un incremento masivo en resultados económicos más que una transferencia de los resultados de una región a expensas de otra. China e India son más ricas sin empobrecer a Estados Unidos. Sachs llama "la trampa de la pobreza" a las desventajas geográficas del África subsahariana en comparación con el sudeste asiático. Hace 50 años eran igualmente pobres. Pero Asia cuenta con los Himalaya, que producen el monzón con sus lluvias bien delimitadas en el año y un vasto sistema de ríos. La Revolución Verde iniciada en los años sesenta introdujo en Asia granos de alto rendimiento y fertilizantes que dieron fin a los ciclos de hambruna y enfermedad. En cambio, no hubo para África su propia Revolución Verde porque carece de las grandes planicies entre ríos que facilitaron la irrigación en Asia, su ciclo de lluvias es altamente variable y se concentra mayormente en el interior del continente, donde, por lo mismo, también se concentra la población, lejos de rutas de comercio y puertos, lo cual encarece el transporte en África; además, entre los granos mejorados por la Revolución Verde no estuvieron los cultivos africanos más comunes y, por si algo faltara, las enfermedades endémicas, como la malaria transmitida por mosquitos, encuentran mejores condiciones en África. Algo semejante ocurre con las regiones andinas y con Centroamérica. ("Can extreme poverty be eliminated?", Jeffrey D. Sachs, Scientific American, septiembre de 2005.)