Necedad a prueba de razones

publicado el 16 de enero de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Ah, qué Evo: "El presidente electo de Bolivia, Evo Morales, comenzó ayer una gira de dos días por China, país que para este líder de izquierda puede ser clave en la búsqueda de aliados contra el ‘imperialismo’ de EU." (MILENIO, lunes 9 de enero).

Urge que alguien le informe a Evo Morales, al parecer tan conocedor del momento internacional como nuestro Fox, que China desbancó a México, el año pasado, como segundo socio comercial de Estados Unidos. Al primer socio comercial, Canadá, no le va nada mal por serlo y es una de las siete potencias económicas del globo; pero China, al ritmo que lleva por su apertura a todas las inversiones, es probable que pronto rebase también a Canadá. Así que si Evo Morales creyó estar visitando el país de los guardias rojos, se equivocó de siglo: China ya ni siquiera pronuncia la palabra "imperialismo"... no vaya a dejar de fluir esa inversión extranjera que otros perdemos. Lo que nuestros diputados prohíben, China comunista lo recibe con gozo y sin moños.

Esa visión religiosa de cierta izquierda que jamás revisa sus dogmas, se resume, en una nuez, en esta "idea": "... el subdesarrollo mexicano se debe a la contumaz voracidad de los yanquis, quienes manipulan precios internacionales de materias primas...", citó Román Revueltas en estas páginas el 9 de enero, poniéndonos a todos a adivinar lo obvio: el nombre de la publicación cuyo nombre sabemos sin que el hijo de José Revueltas nos lo ofrezca. Responde con el mejor contraejemplo: los precios del petróleo siguen altos, contra toda "la contumaz voracidad de los yankis", que los desean baratos y no han podido hacer nada para bajarlos, una evidencia que ni siquiera pasó por el cerebro de chorlito que pergeñó ese viejo lugar común. Lo que hace la autocomplacencia llevada a su extremo: causa ceguera hasta de los grandes titulares con los que los diarios informan, sin falta, que el petróleo está caro. Se puede añadir que, en cambio, Chávez necesita precios de petróleo altos para seguir su política "bolivariana", y los tiene altos. Los teóricos del complot yanki no se rinden ni cuando los datos no cuadran.

La desgracia de México no es la de estar "cerca de Estados Unidos y lejos de Dios", sino estar psicológicamente impedido para sacar ventaja de esa cercanía, de esos tres mil 500 kilómetros de frontera. Y religiosamente cercanos a un Dios que nos hará con milagros lo que no podemos con talento. Al revés de la frase histórica. El Tratado de Libre Comercio (TLC) que hace diez años nos acerca al imperio nos llevó, por primera vez en nuestra victimosa historia, a venderle más de lo que le compramos. A tener balanza comercial positiva. Datos localizados y publicados en Crónica por Pablo Hiriart lo dicen todo: la balanza comercial de México mostraba un déficit superior a los dos mil millones de dólares antes del TLC, a diez años tenemos 60 mil millones en favor: México tenía dos en contra, hoy tiene 60 en favor. "Tuvimos en las calles del Distrito Federal bloqueos y marchas de productores de piña que protestaban con iracundia por la liberalización del mercado de la piña. Sin embargo, con el Tratado de Libre Comercio, México exporta al año alrededor de 12 millones de dólares de ese producto al mercado de Estados Unidos. En contraparte, importa menos de cien mil dólares anuales de piña." Les vendemos 120 veces más de lo que les compramos... y hay protestas callejeras.

Y sigue: "Nueve de cada diez limones que se consumen en Estados Unidos son mexicanos." El listado es largo: México le vende a Estados Unidos más de la mitad de los pepinos que allá se consumen. Una de cada dos berenjenas, uno de cada cinco kilos de espinaca, 70 por ciento de las coles, casi 60 por ciento de los espárragos, cerca de 80 por ciento de las cebollas, más de 70 por ciento del tomate, más de 90 por ciento de la sandía, más de 50 por ciento de los melones, 75 por ciento de las papayas, casi 70 por ciento de los mangos. Y "somos el principal proveedor de Estados Unidos de apio, alcachofas, calabaza, chícharo, chiles, garbanzo, guayaba, lechugas, nopales, pasas, piña, jícama...".

Nos recuerda que si un sector significativo del campo sigue en la miseria, a pesar de estos números, es porque en México los líderes agrarios callaron cuando los subsidios al campo bajaron 60 por ciento mientras en Estados Unidos "crecían a más de 300 por ciento". Nuestro sistema político hace diputados ipso facto a esos líderes. Hoy, la autocomplacencia y la victimización que padecemos hace que la culpa sea de los socios comerciales, y no de diputados que abatieron los subsidios y ahora cantan "mas si osare un extraño enemigo".

Resulta sintomático de la nula pericia mediática del foxismo que sea un periodista, y no las secretarías y voceros correspondientes, quien ofrezca los datos claros y elementales que Fox no logra hacer trascender a la opinión pública. Aquel hombre capaz hasta de revertir en su favor los resbalones de su campaña, al parecer murió al recibir la banda presidencial.

Si el nuevo presidente de Bolivia busca en China una aliada contra Estados Unidos, es porque viene, literalmente, de otro mundo. Y en eso, aunque haya soltando aquella pedrada de "no me entiendo con Fox, pero sí con Cuauhtémoc Cárdenas", lo cual nadie le preguntaba (y a lo que Fox respondió con su habitual discreción de chivo en cristalería), en verdad se entienden muy bien: la política internacional de Fox demuestra que viven un mismo desconcierto a prueba de razones.