Me equivoqué: escarmentados ya estamos

publicado el 02 de enero de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Sí, me equivoqué hace ocho días: no necesitamos ningunos seis meses los mexicanos para escarmentar en la cabeza de Bolivia, pues ya tuvimos cinco años para saber, no lo que posiblemente haría López Obrador en la Presidencia si llega, sino lo que ya hizo al frente del gobierno capitalino. El país conoce, no por intuición, sino por datos, su "estilo personal de gobernar". No son especulaciones ni supuestos, sino hechos ya ocurridos. Tuvo razón el colega Alberto Carrillo Armenta que me lo señaló en estas páginas.

En efecto, no sólo hemos visto gobernar al PRD durante los últimos ocho años, sino a su ahora candidato presidencial durante cinco. Veamos algunos datos de dominio público:

Seguridad: En los poco menos de cinco años que gobernó López Obrador, ocurrieron siete mil secuestros. Logró que se duplicaran en el DF y superaran con mucho el índice nacional. Con una quinta parte de la población del país, el DF alcanza el 44 por ciento de los secuestros nacionales. En el mundo, la Ciudad de México es la segunda ciudad en número de secuestros. Pero es quizá la única donde se han organizado desde las oficinas de la propia policía local.

El narcomenudeo creció 762 por ciento en el Distrito Federal de López Obrador (y Marcos dice que el PRD está metido en el negocio). Quizá por eso mismo se publican, una y otra vez, los domicilios de dos mil 111 estanquillos, sin que se vea batida policial alguna.

En asesinato de automovilistas, el gobierno de López Obrador logró el primer lugar mundial, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. También en asaltos a transportes de carga, esto es, en ataque directo al comercio organizado; mientras el ambulantaje cubre ya todo el centro de la capital, incluyendo las calles recién remodeladas, y sin que lo toque un pétalo de la ley aunque venda mercancía robada, adulterada, sea la vía de distribución del contrabando que ahoga a los productores nacionales, y trafique droga.

Empleo: Durante sus cinco años de gobierno, López Obrador elevó el desempleo del DF por encima de la media nacional, según datos del INEGI. En todo el país, incluido el estado de Chiapas, se crearon empleos, excepto en el DF, donde disminuyeron cuando fue gobernado por quien promete elevar la tasa de empleo del país. Allí se perdieron empleos. Quien no pudo evitarlo, no tiene por qué pedir ni siquiera el beneficio de la duda: ya no hay duda: no pudo.

Lo que sí pudo fue desbordar el comercio informal, el ambulantaje con su carga de delincuencia organizada y clientelismo político. Una imagen lo dice todo: sobre el enrejado al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la capital de la república, los ambulantes del trío Padierna-Bejarano-López, exhiben para la venta su mercancía de contrabando, robada, ilegal. La Suprema Corte es el escaparate donde se muestra el triunfo del delito. Buena metáfora.

¿Es la receta que piensa aplicar a todo el país? ¿Entregar el comercio a las huestes de Padierna, cuyo candidato a la delegación Cuauhtémoc se anuncia desde una manta colgada de un burdel en la colonia Roma del DF? ¿Ya no sólo están en el narcotráfico, sino también en la prostitución? Es al menos la última denuncia levantada contra la delegada bejaranista de esa área. Y soy de los que afirman que la prostitucióón debe ser una actividad legal regida como un convenio entre adultos. Pero de ahí a negocio de las autoridades, como afirma el denunciante, hay un abismo de corrupción.

Endeudamiento: Para realizar sus obras de pura ostentación, urdidas para quien tiene automóvil y entregadas a constructoras amigas sin concurso, el ahora candidato a la Presidencia aumentó la deuda del DF de 22 mil millones, en que la dejó Cuauhtémoc Cárdenas, a 42 mil millones. Casi al doble. Y eso que abandonó drenaje, salud y todo lo no visible. Esa deuda acabaremos pagándola los estados. Pero cuando haga lo mismo con la deuda nacional, como hizo Echeverría, bajo quien se formó, no habrá a quién recurrir, no habrá tarjetazo de papá Federación. Y el resultado será devaluación, crisis, miseria. Lo que le ocurre a una familia que excede su capacidad de crédito: la embargan y lanzan a la calle sus deudores.

Corrupción: El candidato perredista promete combatir la corrupción... como lo hizo en cinco años de su gobierno en el Distrito Federal: René Bejarano está libre y conduciendo la campaña presidencial del PRD luego de que lo vio la nación entera guardarse en maletín y bolsillos fajos de dólares entregados por el empresario Carlos Ahumada a cambio de apresurar los pagos de sus obras concluidas y concederle nuevos contratos: extorsión vil, simple y llana. Su secretario de Finanzas, Gustavo Ponce, viajaba cada tres semanas a Las Vegas, se hospedaba en el hotel Bellagio, donde era cliente VIP, cuando no estaba jugando llegaba a trabajar en un auto de un millón 200 mil y hacíía traspasos millonarios a cuentas en Estados Unidos. Ambos personajes, Bejarano y Ponce, afirmaron que de todo tenía conocimiento López Obrador. ¿Una prueba?: cuando Ponce iba a ser detenido, fue puesto sobre aviso por la conferencia de López Obrador a la prensa. Ponce todavía pudo entrar a su despacho, tan campante, recoger todos sus documentos comprometedores y borrar el disco duro de su computadora. Y el jefe de Ponce, Manuel Andrés, nos promete que combatirá la corrupción. Claro, y el Fiscal Especial contra la Corrupción será René Bejarano, libre porque la Procuraduría capitalina montó una acusación que hiciera agua por todos lados y obligara al juez a poner en libertad al empleado fiel y, sobre todo, silencioso: el que todavíía no dice a quién entregó los millones que lo vimos embolsarse.

El mayor timbre de gloria del gobierno capitalino, su asistencia a viejitos y madres solteras es, a la vez, su pozo más negro: calcularon el pago a la población completa. Pero nunca han rendido cuentas sobre el dinero sobrante a causa de los muchos miles de ancianos y madres que no cobran.

Esto y mucho más, páginas más, comprueban mi error: no necesitamos observar lo que ocurra en Bolivia. Nos basta con repasar lo que ya ocurrió en el Distrito Federal durante ese gobierno que amenaza extenderse al país.