Un gran acierto de López Obrador

publicado el 07 de noviembre de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Sólo se puede estar de acuerdo, y rotundamente, con Andrés Manuel López Obrador: "Construir una refinería en Centroamérica, cuando en México faltan por lo menos tres, eso es una locura." Es ser "candil de la calle y oscuridad de la casa", dijo en Actopan, según nota de Heliodoro Cárdenas en MILENIO. Y más aún cuando no es la primera vez que semejante locura se hace: ya Pemex levantó una refinería en Texas. Vemos así a nuestra mayor empresa dando empleo a tejanos (y a mexicanos que legal o ilegalmente anden por allá, del otro lado). Eso ocurre en un país urgido de nuevos empleos, de gasolinas y de gas.

Estamos ante un gran viraje de López Obrador, porque nadie podría siquiera imaginar que un político que aspira a la Presidencia de la República ignore un dato elemental cuando hace un señalamiento de tal importancia en público: el capital lo pondrá la Shell, como lo puso en la refinería de Texas. Una vez más, tiene razón AMLO cuando dice que las refinerías se levantan en donde está el petróleo. Es un disparate poner la refinería en un lugar a donde luego debe uno llevar el petróleo, ya sea construyendo un gasoducto, caro, riesgoso y objetivo fácil de terrorismo, o pagando fletes marítimos para enviarlo por buque-tanque... con el precio añadido del riesgo ecológico. Así pues, el todavía-no-elegido candidato del PRD ha dicho una verdad, varias, del tamaño de una catedral. Muchos aclamamos su postura.

El motivo de semejante ocurrencia presidencial, lo sabe cualquier persona medianamente informada, con mayor razón un candidato en campaña, es la legislación mexicana, diseñada para impedir la inversión de capitales en la industria petrolera. Así es por sinrazones que nadie logra explicar, pero allí está la ley, rechazando inversiones que pueden hacerse hasta en Cuba y en China, países de régimen comunista, pero no en México. Nadie, sino la empresa, Pemex, puede invertir para construir esa refinería. Shell pone el capital, Pemex el petróleo... Bien, pero ¿por qué en Costa Rica y no en Tabasco o Chiapas? Porque la legislación mexicana prohíbe a la Shell traer sus millones.

Si alguien tuviera la ingenuidad de preguntar por qué no levanta Pemex esa refinería con su propio capital y aquí en el país, habría que responderle con números: porque Pemex no tiene ya capital alguno, es una empresa en quiebra. Los ingresos petroleros no recapitalizan la empresa porque se destinan, en el mejor de los casos, a cubrir el gasto en áreas donde la acción del gobierno resulta indispensable, como es la creación de infraestructura y la atención de los más necesitados. ¿Y no son para eso los impuestos? Sí, pero México tiene la recaudación más baja, de entre los países de su mismo nivel económico, debido a que padece un sistema fiscal abominable, enredado, complejo, ya ininteligible, caro, injusto. Ha sido imposible realizar una reforma fiscal profunda porque nuestros políticos se dedican a cobrar por meterse zancadilla: cuando la propone A, se opone B sólo porque B se opone a todo lo que diga A. Cuando B es el proponente por estar en el gobierno, A le responde con la misma moneda. Y el país, el país puede irse mucho al carajo.

Ha sido la pequeñez moral e intelectual de nuestros políticos lo que nos tiene a diez años de quedarnos hasta sin petróleo crudo, ya no digamos sin gasolinas. La exploración está paralizada. ¿Cuántos años hace que no leemos la noticia de que fue localizado un nuevo yacimiento de petróleo? Así es porque hace un siglo dejamos de tropezarnos con yacimientos superficiales, que fue como se descubrió el petróleo: cuando brotaba solo. Ahora es necesario invertir inmensos capitales en la exploración, y sin garantía alguna de que la inversión reditúe en hallazgos. Se pueden gastar cien millones de dólares para no encontrar nada. El riesgo es alto.

Por eso, bienvenido sea el señalamiento de López Obrador: en verdad "es una locura" construir en Centroamérica lo que nos urge aquí. Y AMLO sabe, porque lo sabe cualquiera, que el proyecto de Centroamérica tiene como sustento los inmensos capitales de la Shell, capitales que mejor deberíamos traer a México. Cuando el mundo entero se pelea por ofrecer las perlas de la Virgen al capital (porque es la solución al desempleo y a su consecuencia, la pobreza, que a su vez trae disturbios sociales), nuestra Constitución sigue todavía poniéndose moños.

La otra posibilidad es inadmisible, impensable, imposible: que el candidato virtual del PRD no sepa que el capital lo pone la Shell, Pemex el petróleo crudo, y Costa Rica el territorio donde la ley no le prohíbe a la Shell invertir para abrir fuentes de trabajo a los costarricenses.

Hay una tercera posibilidad, pero no es digna ni de tomarse en cuenta: que, conociendo el obstáculo constitucional para la inversión extranjera en México y la falta de capital propio en Pemex, El Peje acusara al Presidente de cometer locuras y ser "candil de la calle" sólo para engatusar desprevenidos de mitin, lucrar con la ignorancia y obtener el aplauso de los simples. Sería de una vileza que ni siquiera Madrazo comete, y no por bondadoso, sino porque sabe cómo el país entero está harto de esa política, de esa manera de hacer política. Por lo mismo, estamos ante un honesto y urgente viraje en las posiciones de López Obrador ante la inversión en petróleo y energía... O ¿no?

Madrazo Pintado

Pues al precandidato priista de apellido Montiel el madrazo no se lo pintaron. Quizá ya lo dijeron muchos, por obvio, pero yo no estaba aquí.