No es culpa de AMLO

publicado el 24 de octubre de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Sino de los ciudadanos que no le exigen cuentas de todo lo que hace y dice.

Rodeado como está por un equipo anticolosista, con Manuel Camacho al frente de su campaña —sí, ese mismo personaje que fue echado a la calle cuando se presentó al funeral de Colosio—, aun así pudo López Obrador hacer guardia, con cara compungida, ante una tumba que sólo le significaba votos, votos de sonorenses distraidos, desinformados, ignorantes o todo junto, pero votos al fin. En las urnas son iguales. Es el ejemplo más repulsivo de oportunismo político e incongruencia moral hasta la fecha.

Ni siquiera Madrazo manda flores al hospital para Elba Esther. Pero AMLO está en lo suyo: quiere la Presidencia y no cree en fantasmas que salen de la tumba a pedir cuentas. Él hará todo lo que se le permita, ya ha demostrado que no lo detiene nada: ni amparos, ni jueces, ni denuncias. Nada. Pero, ¿y nosotros? ¿Y los mexicanos? ¿No decimos nada?

En un país con tradición democrática, la sola respuesta: "Los jueces me hacen lo que el viento a Juárez" haría la perdición de un candidato, lo hundiría sin remedio. Lo hundirían los ciudadanos, en primer término, que no desearían ser gobernados por quien, un buen día, les puede responder lo mismo ante una queja.

Estuvo contra la integración del Consejo de Transparencia y Bejarano la detuvo en la Asamblea, "porque era muy caro", dijo. Y era su papel. Un político al viejo estilo priista está en lo suyo cuando incumple amparos de ciudadanos, cuando niega cuentas claras que le afectarían el "cochinito" destinado a la ante-pre-campaña. Pero, ¿cuál fue la respuesta ciudadana ante la tozuda negativa de López Obrador a transparentar el manejo de recursos públicos del DF? Ninguna: en México no se acostumbra eso de que al gobernante lo vigilen.

Y cuando se conformó apenas una sombra de lo que debería ser un eficaz órgano de transparencia, tampoco duró mucho: los nombrados le renunciaron, en marzo de 2004. "Por considerar que ya no era relevante su participación en el Consejo de Seguimiento de la Transparencia de las Finanzas Públicas del Distrito Federal, los integrantes lo disolvieron. De esta manera, Juan Antonio Pérez Simón del Grupo Carso, de Carlos Slim; Rubén Aguilar Monteverde, reconocido filántropo y ex banquero; los ex secretarios de Estado David Ibarra y Fernando Solana; y María Luisa Barrera de Serna, esposa del empresario Clemente Serna, renunciaron a su cargo honorífico. Tampoco formarán ya parte del Consejo los periodistas Carmen Aristeguí, Javier Solórzano, Germán Dehesa y Miguel Ángel Granados Chapa." "Disuelven Consejo de Transparencia por irrelevante", El Universal.

Nota similar en otros medios, excepto en el que recibe 50 por ciento del presupuesto del DF para publicidad y que, dicen, es "de izquierda", sea eso ya lo que sea.

"Antes de hablar de un complot en su contra, el jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, debió reconocer abiertamente la corrupción dentro de su administración, según el consenso al que llegaron los integrantes del Consejo de transparencia de la Hacienda Pública del DF...", dijeron a Reforma.

Respondió entonces que "respetaba mucho la decisión de esos ciudadanos", pero transparencia había porque respondía todas las mañanas a cuanto se le preguntara. Textual.

Eso deja la transparencia en la voluntad del gobernante: para conocer cómo ocurrió la masacre del 2 de octubre o la del 10 de junio, bastaría con preguntarle al ex presidente Echeverría, según AMLO. Pero, además, muchas veces se negó a responder. Siempre que se tratara de dinero. De ahí otra denuncia: la consejera ciudadana María Elena Pérez-Jaén le solicitó que "informe el estado que guardan y dónde se encuentran los 12 millones de pesos aprobados en el Presupuesto de Egresos para el Ejercicio Fiscal de 2004 y por qué no se han liberado los mismos. También solicitó que se informe sobre el destino de los 25 millones de pesos que el año pasado tenía asignados este mismo órgano y que nunca se ejercieron."

Torpe: ¿y con qué crees, María Elena, que hace uno su campaña presidencial cuando todavía ni su partido lo elige, o sea cuando por definición no existen fondos para una campaña que no existe?

La estrepitosa caída del PRD hasta el 3 por ciento en las elecciones de Coahuila no es motivo de preocupación mayor para López Obrador: su fuerza y su dinero para la campaña vienen de otra parte. Su dinero puede tener fuentes tan diversas como los multimillonarios contratos nunca licitados, nunca concursados, para los segundos pisos y otras obras; quizás hasta los desfalcos en municipios perredistas de Tabasco. Hizo secretos por diez años algunos números: cuánto se pagó, de qué partidas, por los segundos pisos y puentes ya resquebrajados. Secreto de Estado. El padrón de viejitos también es secreto: ¿a cuántas personas mayores y madres solteras se les paga? Silencio. Por algo tiene una Contraloría dominada por el PRD y un Consejo de Transparencia en el limbo.

En cuanto a su fuerza, resulta evidente: es la de los grupos sociales acostumbrados al toma y daca, a poner golpeadores y gritones que defienden sus "conquistas": un taxi ilegal, unos metros sobre la acera, la distribución de viviendas a los más pobres: corporativismo del PRI que buscó en el PRD retener el botín cuando el PRI comenzó a virar hacia una modernidad para la que las corporaciones ya no eran ayuda ni carne de cañón, sino lastre. De la misma fuente popular emanó el poder de Mussolini. Fue ayer la fuerza del PRI, hoy es la del PRD.

De ahí que algunos pensemos como respondió un amigo: "Madrazo y López Obrador son como Al Capone y Mussolini. Yo prefiero votar por Al Capone."

Los hechos lo demuestran: la fuerza de López Obrador no emana del desmadejado PRD, sino de las organizaciones heredadas del priismo: el viejo, el arcaico clientelismo político, el corporativismo que fue la fuerza de Mussolini y la del viejo PRI. ¿Para allá vamos?

Parece que sí porque una mayoría ciudadana admite todas las impunidades. Yo no fui amigo ni admirador de Colosio. Pero no me imagino a mí mismo haciendo guardia ante la tumba de AMLO. Bueno... quizá si el premio fuera la Presidencia.

Nota: esta columna no aparecerá las próximas dos semanas.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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