La masculinidad amenazada se sobrecompensa

publicado el 07 de agosto de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Ponga en duda la masculinidad de un hombre y éste mostrará más actitudes de macho, dice el lugar común, pero que un sociólogo logró poner a prueba con un notable diseño experimental. Robb Willer, de la Universidad Cornell en Ithaca, Nueva York, presentará su estudio en la 100a. reunión anual de la American Sociological Association este 15 de agosto.

"Encontré que si haces a un hombre más inseguro acerca de su masculinidad, mostrará más actitudes homofóbicas, tenderá a apoyar la guerra de Irak y se mostrará más dispuesto a comprar un deportivo con preferencia a otro tipo de auto." ¿Y quién dice que ésos sean valores masculinos? Un estudio previo. Willer verificó, primero, con un estudio entre los participantes, hombres y mujeres, que esos tres aspectos fueron considerados masculinos. Esto es, verificó el hecho de que los participantes, por las razones que sean, o sin ninguna razón, ven mayor masculinidad en quienes apoyan la guerra de Bush, muestran rechazo a los homosexuales y prefieren autos deportivos. "La tesis de la sobrecompensación masculina tiene sus raíces en la psicología freudiana, pero se ha vuelto una idea popularmente aceptada que debía ser empíricamente probada y evaluada", dice Willer.

Un conocido refrán mexicano lo dice en breve: "dime de qué presumes y te diré de qué careces". La sobrecompensación masculina es la idea de que hombres inseguros acerca de su propia masculinidad se comportarán de forma extremadamente masculina como compensación. Yo quería probar esta idea y también explorar si la sobrecompensación podría ayudar a explicar algunas actitudes como el apoyo a guerras o la animosidad contra los homosexuales", dice Willer.

Así que produjo la amenaza a la masculinidad con un engaño. Aplicó una prueba de identidad de género a una muestra de estudiantes de Cornell, hombres y mujeres, en el otoño del 2004. Los participantes fueron luego asignados al azar para recibir retroalimentación de que sus respuestas indicaban ya sea una identidad masculina o femenina. Hecho esto, se volvieron a probar sus actitudes hacia guerra, homosexuales y autos. Mientras que las respuestas de las mujeres no cambiaron, sin importar la retroalimentación que hubieran recibido (tanto si les decían que su prueba mostraba identidad masculina o femenina), las reacciones de los hombres "resultaron fuertemente afectadas por la retroalimentación", dice Willer.

"Los hombres con masculinidad amenazada (a quienes se les dijo que su prueba los mostraba con rasgos femeninos) también reportaron sentirse más avergonzados, culpables, molestos y hostiles que los hombres de masculinidad confirmada (a quienes se les dijo que su prueba los mostraba masculinos), sostiene el reporte de Willer, titulado Overdoing Gender: Testing the Masculine Overcompensation Thesis.

Willer preguntó a los sujetos acerca de actitudes políticas, entre ellas qué pensaban acerca de la prohibición a matrimonios del mismo sexo promovida por el presidente Bush y el manejo por el mismo de la guerra en Irak. "También les di a los sujetos un folleto presentado como parte de un estudio de compras para auto nuevo." Los participantes con masculinidad amenazada mostraron mayor interés en comprar un deportivo. "No hubo incremento para otro tipo de autos", dice Willer. El estudio produjo "los resultados predichos", dice el investigador. "La intención del estudio fue explorar si existía la sobrecompensación masculina y dónde."

Willer y sus colegas planean investigación adicional sobre el tema, en particular en lo que respecta a la violencia contra las mujeres, empleando el mismo método para manipular la inseguridad masculina. "Planeo continuar con otro estudio que implica tomar muestras de testosterona a los participantes para ver si los niveles de testosterona son un factor en el proceso", añade.

Pájaro violinista

También de la Universidad Cornell viene esta curiosa nota. Los colibríes y las víboras de cascabel mueven partes de sus cuerpos a velocidades asombrosas. Pero un hermoso y colorido gorrión sudamericano supera a ambos al hacer vibrar sus alas a más de 100 ciclos ¡por segundo!, el doble que la velocidad de los colibríes. El ave emplea este rasgo sin precedentes no para pelear o huir, sino para impresionar a las hembras con su sonido similar al de un violín. De forma similar a como los grillos producen su chirrido, este gorrión (Machaeropterus deliciosus) usa unas plumas especialmente adaptadas para producir un tono, según nota publicada por Science este 29 de julio. El sonido y cómo el ave lo produce es único entre los vertebrados.

"Un instrumento refinado", lo llama Kimberly Bostwick, autora principal del artículo, y curadora en la división de aves y mamíferos del Museo Cornell de Vertebrados, así como investigadora en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva. La selección sexual, a cargo de las hembras, condujo a estas sofisticadas serenatas andinas.