Ser hombre es malo para la salud

publicado el 20 de junio de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Los hombres jóvenes son con frecuencia arriesgados, y su predilección por emociones y volteretas significa que tienen más posibilidades de morir que las mujeres jóvenes. Pero si usted piensa que las cosas cambian con la edad, piense otra vez. Aun después de los excesos de la juventud, simplemente ser hombre es malo para la salud.

Un estudio realizado en 20 países revela por primera vez cuánto mayor es el riesgo de muerte prematura para hombres que para mujeres, a cualquier edad. En Estados Unidos, por ejemplo, durante 1998, los hombres mayores de 50 años tuvieron, en promedio, dos veces más posibilidades de sufrir una volcadura, y el riesgo permaneció mayor aun para hombres que habían entrado en sus ochenta y más allá. Menos sorprendente es que la discrepancia entre tasas de muerte de hombres y mujeres fue más extrema a las edades de 20 y 24 años, cuando mueren tres veces más hombres que mujeres. "Ser varón es ahora el mayor factor demográfico aislado para muerte temprana", dice en New Scientist Randolph Nesse, de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

Dice el investigador que el hallazgo tiene importantes implicaciones de salud pública: "Si usted puede hacer las tasas de mortalidad masculina iguales a las de mortalidad femenina, haría más bien que curando el cáncer." Daniel Kruger, colega de Nesse, calcula que se podrían salvar unas 375 mil vidas en un solo año en Estados Unidos si el riesgo de morir fuera en los hombres tan bajo como en las mujeres.

Los datos de Estados Unidos están confirmados por tasas de muerte en otros países, incluidos Irlanda, Australia, Rusia, Singapur y... El Salvador. Nesse y Kruger encontraron que a dondequiera que miraran, resultaba más peligroso ser hombre. En Colombia, por ejemplo, los hombres en sus primeros años veinte tienen cinco veces más probabilidades de morir que las mujeres de la misma edad.

Aún más sorprendente, el patrón se mantiene en cada una de las causas mayores de muerte, desde choques en autos hasta enfermedades del corazón y homicidio. Más que igualarse, esta brecha entre los géneros se ha ampliado notablemente en años recientes. Los avances tecnológicos, también, han aprovisionado a los hombres con más efectivas armas y cada vez más rápidos autos.

Nesse y Kruger avanzan una explicación basada en la evolución: los hombres generalmente invierten menos en sus hijos que las mujeres (ellas pasan nueve meses de embarazo, varios más de lactancia y años de crianza), y como resultado compiten más vigorosamente entre sí por parejas potenciales. Esta rivalidad podría ser lo que los lleva a correr mayores riesgos, con el resultado de que los hombres desarrollaron en la evolución mayor éxito reproductivo a expensas de la longevidad. Lo mismo puede decirse de chimpancés y hasta de mosquitas de la fruta. O sea, para un macho, más vale morir joven habiendo dejado una larga descendencia que asegure la perpetuación de sus genes: es la indicación favorecida por la evolución.

Por las mismas razones, los hombres son menos religiosos que las mujeres, en todas las culturas y en todos los tiempos, señala un religioso, profesor de sociología en la Universidad de Washington, Rodney Stark. Para revisar las tasas de religiosidad, Stark empleó el World Values Surveys, que recoge datos en 57 naciones, entre ellas Estados Unidos, la mayoría de los países europeos, México, Brasil, Argentina, Japón, China, India, Sudáfrica y Turquía. En todos, un mayor porcentaje de mujeres que de hombres dijo ser religioso.

"Cualquier fenómeno que ocurre en tantas y muy diferentes situaciones necesita explicaciones que sean igualmente generales, lo cual tiende a eliminar la mayoría de los factores sociales y culturales", escribe en el Journal for the Scientific Study of Religion. Hay algo que apunta fuertemente a la fisiología y no a la socialización. "Las diferencias de género se sostienen por todas partes, aun en religiones que están muy centradas en el hombre, como el judaísmo ortodoxo", dice Stark (quien evita mencionar el catolicismo: una pirámide estrictamente masculina). "Este no es un hallazgo frágil, y el hecho de que se muestre en tantas culturas dice algo."

Para Stark la baja religiosidad masculina es otra forma de tomar riesgos, exactamente como la criminalidad (y las carreras, los deportes extremos, el box, los toros, etcétera). "Ir a prisión o ir al infierno es algo que no importa." Resulta de una expresión de visión corta y búsqueda de la gratificación y la emoción inmediatas en algunos hombres, afirma el religioso y sociólogo.

Mm... quizá tenga razón. Pero lo cierto es que, cuando se trata de conducir una religión, de ejercer el poder religioso, los hombres están siempre a la cabeza de las religiones. Aunque más mujeres que hombres se declaren sus seguidoras.

Avisos

Los avisos han sido muchos: la violencia en la frontera mexicana demuestra la incapacidad de las autoridades de nuestro país en dar al vecino lo único que ahora desea: seguridad. Si no puede darla a su propio pueblo, menos a otro. Y no es sólo la frontera: en el Distrito Federal el narcomenudeo ha subido 750 por ciento en cuatro años, siete y media veces más. Para darse una idea, imagine usted que le suben la renta de diez mil pesos a 75 mil. Todos los días hay de uno a varios ejecutados, en la frontera y en el interior. La energía de la reciente declaración de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, no tiene precedente. Y tiene absolutamente razón, toda la razón: México no puede con su delincuencia.

Hasta ahora les hemos respondido a los vecinos con discursos patrioteros, como los de Creel, o con negación de los datos duros, como Fox. Esto es: como respondía el antiguo y más viejo PRI.

Respuesta

¿En dónde carajos "informé" que el PRD obtuvo 30 millones de pesos? Obtiene muchos más. Dice una lectora que lo soñé. No, no lo dije ni lo soñé. Dije algo peor: que el PRD fijó 30 millones como tope a los gastos de sus precandidatos. ¿Cómo lo supe? Por la protesta de Cuauhtémoc Cárdenas, quien dijo no tener tal cantidad para poder competir. Urgen cursos de lectura.