Síganle, estúpidos, sigan...

publicado el 02 de mayo de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Mientras nuestros diputados se patean, se escupen y aprenden a legislar otorgándose salarios superiores a los de diputados de países ricos, la investigación científica está a punto de hacer independiente, en cuanto a energía, al país que devora la mayor cantidad de petróleo en el mundo, los Estados Unidos. Los estudios realizados por los laboratorios Oak Ridge para los departamentos de Agricultura y de Energía podrían desplazar el 30 por ciento del consumo total del petróleo requerido para transporte. Esto significa que nuestra fabulosa riqueza de la Cuenca de Burgos, uno de los yacimientos de gas más grandes del mundo, pronto no tendrá su actual valor. Situado a ambos lados de la frontera, entre Tamaulipas y Texas, el yacimiento es explotado solamente por los texanos porque a nosotros nos lo prohíben el PRD y lo peor del PRI.

Frente a los crecientes precios en la extracción de gas, la tecnología basada en la biomasa está alcanzando su madurez. Se le llama biomasa a la materia orgánica disponible de forma renovable: olote y caña del maíz, residuos de trigo y de cuanto material agrícola se pudre, o lo quemamos o nos estorba. Todos sabemos que hasta la basura doméstica produce gas porque apesta cuando el camión tarda en pasar. Pues bien, el reporte entregado esta semana por el Oak Ridge National Laboratory propone una estrategia que permitirá a Estados Unidos emplear mil millones de toneladas de estos desperdicios agrícolas para reemplazar, como antes se dijo, por lo pronto un 30 por ciento de su consumo. Ya en la actualidad, la biomasa provee más del 3 por ciento de la energía exigida por la mayor potencia mundial.

"Nuestro reporte responde varias cuestiones clave", dice Bob Perlack, coautor del estudio. "Queríamos saber cuán grande podía ser el rol que la biomasa pudiera jugar, si los Estados Unidos tienen los recursos agrícolas y si un plan así sería económicamente viable".

Revisando únicamente tierras silvícolas y agrícolas, las dos mayores fuentes de biomasa, el estudio encontró que podía producir un tercio de los combustibles exigidos por el transporte. Su reflejo en la seguridad de Estados Unidos, hoy día su prioridad de prioridades, es inmediata porque reduce su dependencia del petróleo extranjero y quizá abata en un 10 por ciento la emisión de gases de invernadero, además de introducir drásticas mejorías en la vida de las poblaciones rurales.

El Departamento de Energía de Estados Unidos ahora tiene las siguientes proyecciones: los combustibles de biomasa aumentarán al 4 por ciento en 2010. Y es posible que para 2030 la biomasa provea el 15 por ciento de toda la energía necesaria para la que seguirá siendo, estén seguros, la primera potencia mundial. El 2030 está a la distancia de 1980, cuando México se encontraba al final de "la Docena Trágica": los sexenios de Echeverría y López, y rechazaba con ínfulas convertirse en algo como Corea del Sur: hoy rica y nosotros aún pobres.

Al mismo tiempo, los materiales químicos producidos con biomasa subirán al 12 por ciento del total en 2010, 18 por ciento en 2020 y 25 por ciento en 2030. Son las perspectivas de nuestros vecinos. Aquí nuestros legisladores siguen cobrando por impedir que algo similar nos ocurra.

Mientras compañías extranjeras nos ruegan, nos suplican que les vendamos nuestra basura, literalmente: la basura de la recolección diaria, nuestros legisladores ven moros con tranchete y se preguntan cuáles serán los aviesos fines de tantos futuros invasores, que se dicen inversores, y cómo atentarán contra nuestra soberanía.

Sigan, estúpidos, sigan discurseando sobre la soberanía de la basura, la soberanía del gas enterrado, la soberanía del aire que los particulares no tenemos derecho a convertir en electricidad. Nos harán perder otros 30 años con repartos de migajas a los viejitos, pleitos de esgrima verbal, impedimento de una reforma fiscal profunda, de otra a las pensiones que pronto serán impagables en su modalidad presente. Convenzan al inversionista extranjero, y al nacional, de que su capital estará en manos del humor del gobierno porque no habrá amparo ni ley que valga. Sigan jugando con las palabras: la justicia está por encima de la ley, la única ley es la del pueblo... y toda esa verborrea con la que encubren sus decisiones autoritarias, altaneras y despóticas.

Sigan produciendo abogados y economistas y sociólogos en universidades "gratuitas" que pagamos todos, excepto quienes las disfrutan, y que, por cobardía y clientelismo, no exigen nada a sus apapachados y "fósiles" para no tener problemas con ellos. Sigan la ruta de Bartlett, la del viejo PRI y la del neoPRI llamado PRD o PRID.

Sigan diciendo que los "fósiles" con veinte años en Prepa no hacen daño porque son únicamente un nombre en una computadora. Sigan despilfarrando los recursos de la educación en gente a la que nada piden, sino que se esté quieta, no moleste y no haga otra cosa que reprobar materias. Ésa es una de las formas insidiosas y sutiles de nuestra corrupción como pueblo.

El peor daño que nos hizo el PRI no fue robar elecciones ni enriquecer gobernantes, sino la corrupción moral que imbuyó en el pueblo mexicano: seguimos pensando que es bueno el que nos da, así sea poquito, no quien abre toda la economía, toda, a la generación de empleos. A la inversa del consejo chino: es bueno quien nos da pescado, no quien nos enseña a pescar. Eso se llama corrupción moral y endémica del pueblo mexicano. Estamos viendo los resultados: ancianos que podrían tener una pensión decorosa no la tienen porque el país no les ofreció ni siquiera empleo cuando eran jóvenes. Tienen limosna. Y para conservarla deben asistir a mítines donde las viejas y fallidas recetas se llaman nuevas.

¿Saben lo que vamos a hacer con nuestro petróleo y gas tan celosamente guardados bajo tierra? ¿El petróleo y el gas que no sirvieron para dar empleo a los millones de mexicanos que huyen de este país, el país del No? ¿El mismo petróleo y gas que ha hecho la riqueza de los texanos? Nos lo vamos a tragar. Pronto no valdrán gran cosa.

El reporte Biomass as Feedstock for a Bioenergy and Bioproducts Industry. The Technical Feasibility of a Billion-Tons Annual Supply, fue patrocinado por el Departamento de Energía (DOE) de Estados Unidos. Su versión completa está disponible en este link.