Hay hongos homosexuales... y se reproducen

publicado el 01 de mayo de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Ahora que finalmente se lanza la campaña para frenar el odio a la homosexualidad, es momento de resumir la investigación publicada en el último número de Nature: un hongo infeccioso, del tipo microscópico, desafía el más básico supuesto de la reproducción sexual: que el apareamiento exitoso necesita, siempre, individuos del sexo opuesto. Según investigadores del Instituto Médico Howard Hughes de la Universidad Duke, el Cryptococcus neoformans puede aparearse con miembros de su mismo "sexo" y producir prole.

Así pues, la homosexualidad no sólo se encuentra como práctica común en todos los primates, en muchas aves, reptiles y mamíferos, sino en los hongos. El premio Nobel y padre de la etología, Konrad Lorenz, relata el tórrido romance entre dos gansos machos en su obra más divulgada, Sobre la agresión. El nuevo descubrimiento del equipo de Duke sobre apareamiento entre individuos del mismo sexo puede ayudar a dilucidar los principios básicos que gobernaron la evolución del sexo. "El sexo es generalmente benéfico como un medio para producir prole con diferentes combinaciones genéticas que puedan adaptarse más rápidamente a un nuevo medio ambiente", dice el investigador Joseph Heitman, de Duke, autor principal del estudio.

"Los hallazgos sugieren por primera vez que el hongo ha desarrollado un tipo novedoso de ciclo sexual, que permite la reproducción entre miembros del mismo sexo", añade. Esa habilidad puede conferir una ventaja al hongo porque los pacientes infectados hospedan predominantemente un tipo sexual único, "así reducen la posibilidad de reproducción sexual heterosexual", [lo cual disminuye la variación genética y la aparición de hongos menos eficaces].

La infección por Cryptococcus neoformans resulta amenazante para la vida porque invade el sistema nervioso central, más frecuentemente en pacientes inmunocomprometidos [con sistema inmunitario disminuido], como son los receptores de trasplantes de órganos y los pacientes de cáncer —cuyos sistemas inmunitarios han sido estropeados por drogas inmunosupresoras o quimioterapia— y personas con infección por VIH. La pandemia mundial de sida lo convierte en amenaza grave para la salud. Para más información: Kendall Morgan.

Los linfocitos T pueden evitar el VIH

Los científicos han descubierto el mecanismo que capacita a las células CD4 -los linfocitos T, principal objetivo del VIH- para inhabilitar al virus. El descubrimiento, reportado en línea por Nature, podría abrir la puerta de una enteramente nueva estrategia para prevenir la dispersión de la infección por VIH en las células del cuerpo, según afirma el principal autor del estudio, Warner C. Greene del Gladstone Institute of Virology and Immunology.

Los investigadores estudiaron por qué las células T CD4 en descanso, no dividiéndose, son impermeables a la infección por VIH, mientras que las mismas células, si están activadas y en proceso de dividirse, pierden esa defensa. El equipo descubrió que la clave reside en un potente factor antiviral llamado A3G.

El equipo, trabajando en cultivos celulares, encontró que el A3G existe en dos formas de diferentes medidas: una forma pequeña que repele activamente al virus, y una forma grande que es completamente inefectiva. Más aún, detectaron sólo la forma pequeña en las células T CD4 en descanso, en las que el VIH no logra crecer, y sólo la forma grande en las mismas células activadas, en las que el virus crece eficazmente y produce estragos. Luego mostraron que al bloquear la producción de la forma pequeña y activa de A3G en células en descanso era suficiente para hacer que estas células, normalmente resistentes, se volvieran altamente susceptibles a la infección por VIH.

El estudio demuestra que las células en descanso repelen activamente la infección por VIH produciendo una acción enzimática que detiene al virus. Las células T CD4 son una clase de linfocitos, o glóbulos blancos de la sangre, que combaten las infecciones: cuando reconocen sustancias extrañas al cuerpo entran en actividad, multiplicándose y lanzando señales a otros elementos del sistema inmunitario. Ese proceso desmantela el altamente efectivo escudo antiviral y pueden ser infectadas por el VIH.

Ahora el grupo de Greene busca las formas de emplear este nuevo conocimiento terapéuticamente.

"La posibilidad de explotar estas naturales y potentes propiedades de A3G para controlar la infección por VIH son muy excitantes", dice Greene. "... ahora el reto, para los científicos del Instituto y de dondequiera, es traducir estos descubrimientos básicos en tratamientos novedosos que pudieran beneficiar pacientes infectados por VIH alrededor del mundo".