No es caro ser más noble que Isabel II

publicado el 17 de abril de 2005 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Por $99.95 dólares (más gastos de envío) usted puede conocer sus ancestros hasta 60 mil años atrás. La familia reinante de Inglaterra no llega ni a mil años. Ahora usted puede hacerse un "árbol genealógico" que registre sus parientes hasta más allá de la era glaciar si participa en el ambicioso proyecto de rastrear la historia genética y migratoria del género humano.

Cualquier persona de todas partes del mundo puede proporcionar su ADN (el conjunto de genes dentro de cada una de nuestras células) al Genographic Project, y científicos de la Universidad de Arizona en Tucson efectuarán el análisis genético. Para tomarse uno mismo la muestra de ADN se solicita un kit que contiene un escobillón para raspar células del interior de la boca y un tubo para enviar la muestra a Family Tree DNA. La compañía registra la muestra y la envía a la Universidad para su análisis. Todas las muestras se analizan de forma anónima y la información se usará únicamente para el proyecto. Los participantes pueden obtener sus resultados personales en un sitio Web. Luego pueden planear la más grande reunión familiar jamás imaginada.

Se espera analizar las muestras genéticas de al menos 200 mil personas por todo el mundo. En el Genographic Project participan la National Geographic y la IBM. Durante cinco años de ese estudio global se espera conocer la historia de las migraciones humanas y sus rutas al dispersarse las poblaciones primitivas sobre la Tierra.

"Cuanta más gente provea su información genética al proyecto, los investigadores serán más capaces de llenar los detalles precisos de cómo los pueblos migraron a través de la Tierra", dice Michael Cusanovich, director de los Laboratorios de Investigación de la UA. Hay capacidad para procesar más de 10 mil muestras al mes. El trabajo dependerá de cuántas personas se unan a este esfuerzo multinacional.

Información de contacto: Michael A. Cusanovich, 520-621-7533; Michael F. Hammer, 520-621-9828; Matthew E. Kaplan, 520-621-9791

Sitios Web: The Genographic Project, Michael F. Hammer, Arizona Research Laboratories, BIO5, Family Tree DNA

Bush, Cheney y Rumsfeld Son ya escarabajos

Dos entomólogos (estudiosos de los insectos) que trabajaron en la Universidad de Cornell, Nueva York, debieron hace poco dar nombre a 65 nuevas especies de escarabajos peloteros, los que hacen bolas de lodo. Los animalitos pertenecen al género Agathidium, del cual tres especies son nuevas para la ciencia y fueron denominadas A. bushi, A. cheneyi y A. rumsfeldi en honor de esos políticos que no han dado sus nombres a aeropuertos ni autopistas. Como dijo alguna vez don Ermilo Abreu Gómez en ocasión de una fiesta que le hicimos los entonces jóvenes y de la que salió un tanto golpeado en los juegos de rodarse por el suelo: "Y eso que fue en mi honor, qué tal si hubiera sido en mi desdoro, ¿ha?" Era yucateco, pues.

La letra A. abrevia el nombre del género, en este caso Agathidium. Y la letra i al final, para quienes reprobaron latín en la Prepa o no la llevaron como optativa, es el genitivo latino: de Bush, de Cheney, de Rumsfeld. Con minúscula porque indican especie, como sapiens en Homo sapiens.

Aclara Quentin Wheeler, uno de los entomólogos, que no les pusieron esos nombres a los escarabajos por algún parecido físico (ni porque hagan bolas de lodo), sino porque: "Admiramos a estos líderes como conciudadanos que tienen el valor de seguir sus convicciones y están dispuestos a realizar el muy difícil e impopular trabajo de vivir en los principios de libertad y democracia antes que aceptar lo fácil o popular". Wheeler es ahora jefe de entomología en el Natural History Museum de Londres. Es coautor, con Kelly Miller de la monografía que da a conocer los nuevos nombres en el Boletín del American Museum of Natural History.

Para quien desee un ejemplar de estos simpáticos moldeadores de lodo, el denominado por Bush se encuentra desde el sur de Ohio hasta Carolina del Norte y Virginia; el A. rumsfeldi se conoce en Oaxaca e Hidalgo, y el A. cheneyi es propio de Chiapas.

Si tiene usted alguna duda, encuentre los entomólogos en: Quentin Wheeler, Kelly Miller.