Ay, López

publicado el 24 de julio de 2015 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Pedir a la sección 22 de la CNTE ir del brazo y por la calle de Morena es una metida de pata del señor López, único amo de ese nuevo partido y repartidor de puestos secundarios por medio de tom-tom-tómbola. Los valiosos los guarda en su bolsillo.

Esa Cueva de Alí Babá y sus 80 mil ladrones, los no-maestros de la CNTE, se ha quedado sin su fuente de financiamiento público que es el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Desde 1992 controlan el presupuesto educativo; los ascensos de maestros según su participación en marchas, mítines y quemazones, no en clase; ponen a los inspectores que no los han visto faltar por meses que viven, duermen, cocinan y cagan en torno al Monumento a la Revolución del DF y tienen todos sus asistencias a clase, en Putla, Oaxaca, mientras dormitan a la sombrita de la Plaza de la República.

El gobernador Gabino Cué parece haber despertado del sueño que le produjo picarse con una aguja hace 500 años y dijo, bostezando por su larga siesta tropical, que comienza “una cruzada por la niñez oaxaqueña”, algo tardía para las generaciones que ahora tienen 45, 35 y 25 años.

Deberá comenzar por construir los edificios de escuelas que se rotan casas prestadas, y no por falta de dinero: el presupuesto para Educación de México es más alto que para la Secretaría de la Defensa y la de la Marina de Guerra sumadas, sino porque los pillos se lo han repartido desde 1992.

Cometo un error al señalar la pata de López ya que, como pide el clásico, no debería distraerlo. Pero no puedo sino desear que, ya aliada a Morena, la CNTE queme lo que ha dejado sano y no dinamite la Estela de Luz porque ese acto sí sería aplaudido por el país entero. Adelante, facinerosos: hartas piedras y harta lumbre. Adiós Presidencia chavista.

La Razón, 22.VII, enviado: “...La secundaria la improvisan en casas particulares con electricidad que les prestan (...) A esta comunidad, el líder de la sección 22 de la CNTE, Rubén Núñez, está adscrito y cobra 100 mil pesos mensuales”.

¿Y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por los normalistas que incendiaron a propósito la gasolinera donde trabajaba?