Nuestra deuda con Grecia

publicado el 05 de julio de 2015 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

A Grecia le debe el mundo moderno tres conceptos sin los que no existiría: democracia, ciencia y humanismo. Atenas tuvo la extraña idea de que la gente común se podía gobernar a sí misma, sin reyes. Demo+cratos: poder del pueblo. La antigua Jonia tuvo otra extraña idea: que la naturaleza se podía explicar dentro de sí misma, sin dioses. Y toda Grecia dio culto al ser humano, culto expresado en leyes, escultura, deporte y hasta en la religión griega, llena de dioses que son sólo bellos humanos poderosos.

La democracia no tiene discusión: desde primaria aprendemos (si no nos da clases la CNTE) que cinco siglos antes de Cristo el gobierno de Atenas lo elegían sus ciudadanos.

La filosofía (amistad con la sabiduría), concepto griego, tomó en la antigua Jonia el camino de la ciencia al proponerse explicar los fenómenos naturales por causas también naturales.

“En la escuela jónica de filosofía, el pensamiento racional comenzaba a surgir del mundo de los sueños mitológicos. Era el principio de la gran aventura: la búsqueda prometeica de explicaciones naturales y de causas racionales que, durante los 2 mil años siguientes iban a transformar al hombre más radicalmente que los 200 mil anteriores”. Arthur Koestler. Los Sonámbulos, Conacyt, p. 22.

Para ese amanecer de la razón acuña un bello concepto: fiebre jónica, fiebre de saber y explicar. Entusiasmo compartido por Carl Sagan: “En el siglo VI a.C., en Jonia, se desarrolló una de las grandes ideas de la especie humana: el universo se puede conocer, comprender, porque presenta un orden interno, hay regularidades en la naturaleza que permiten revelar sus secretos”. Cosmos, p. 175.

Pitágoras dio a la cultura dos conceptos: cosmos y filosofía. Le debemos el teorema que lleva su nombre y le descubrió los números irracionales: los que no se pueden escribir como una razón, un quebrado.

Tales de Mileto (625 a.C.) calculó eclipses solares y los atribuyó a la Luna, en Egipto creó un método para medir la altura de pirámides a partir de su sombra. Con él comienza la formalización de la geometría que concluye con la catedral deslumbrante de Euclides.

Con la Geometría axiomatizada de Euclides y la sombra de un palo, Eratóstenes calculó, hacia el 250 a.C., que la Tierra era redonda y su circunferencia medía 40 mil kilómetros. Nadie ha superado eso en la Historia.

Aristarco de Samos (310 a.C.) ofreció el primer sistema heliocéntrico: la Tierra y los planetas giran en torno al Sol aunque veamos moverse al Sol en el cielo y no sintamos moverse el suelo. Así se explican los movimientos de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno (los visibles a simple vista), en apariencia caprichosos: avanzan, se detienen, retroceden, corren... Es porque los vemos moverse contra un fondo de estrellas fijas. Y de ahí su nombre griego: planitis= vagabundo.

Fue el descubrimiento de Aristarco lo que produjo en el Renacimiento la astronomía de Galileo y Kepler, que conduce a Newton y llega a Einstein.

Anaximandro propuso, 25 siglos antes de Darwin que, si los humanos no podemos alimentarnos en nuestra primera infancia, debíamos provenir de especies que sí pudieran.

Hace 200 años Hegel retomó a Heráclito (570 a.C.) para formular la dialéctica que, medio siglo después, daría a Marx y Engels la herramienta para analizar economía e historia.

Demócrito y Leucipo alcanzan el materialismo perfecto: sólo existen átomos y vacío.

Aristóteles (384 a.C.), maestro de Alejandro Magno, fundó la lógica, la física, la metafísica, la biología, la estética, la retórica, la moral, la poética, la psicología, la política, la economía y, a través de Santo Tomás de Aquino, mil años posterior, acabó siendo el padre de la teología cristiana.

Penta, deca, kilo, metro, hidro, tele, micro, geo, grafo, arqueo, paleo, neo, biblio, lito... los derivados del griego llenan millares de páginas.

El humanismo griego es la fuente de nuestras ideas de libertad individual y derechos humanos. Simbolizado por la perfección en el desnudo de las estatuas y en el deporte. La escultura en bronce de Poseidón, hermano marino de Zeus, es su expresión cumbre.

Eso debemos.