¿Por qué los mexicanos depredamos el medio?

publicado el 05 de mayo de 2014 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

A Julia Carabias, amiga de juventud, hostilizada por depredadores de la selva.

 

Es que, ay, somos pobres. Y no les puedes exigir nada a los pobres. En cuanto el lago de Chapala deja unas hectáreas descubiertas, hay quien siembra en esa tierra de nadie. Luego, cuando el agua sube, exige al gobierno bordos que contengan el agua. En Guadalajara decimos que las calles van “para arriba o para abajo” porque así ocurre, en efecto, con las que van hacia la calzada Independencia. Es que allí por milenios ha corrido un río, luego llamado de San Juan de Dios, que brotaba de manantiales en el Agua Azul, de agua pura y limpia, como su nombre lo indica.

Pero creció la ciudad y todos los drenajes se dirigieron al río. Comenzó a apestar. Solución mexicana: taparlo, entubarlo y pavimentar arriba pa’ que pasen los coches, jum. No fue un caso único: la avalancha de campesinos empobrecidos hacia las ciudades en busca de trabajo, mano de obra urgente para la revolución industrial, hizo del Támesis, en Londres a fines del siglo XVIII, una cloaca pestilente: las barcas donde el rey y la nobleza escuchaban la Música Acuática de Haendel iban en aguas negras y los nobles acercaban perfumados pañuelos a sus augustas narices. Antes del barón Haussmann los parisinos no podían ver el Sena: las riberas estaban bordeadas de construcciones y los puentes sobre el río tenían casas de pobres a ambos extremos: se cruzaba el Pont Neuf sin saber que, bajo esa calle, iba un río.

Obras de ingeniería para salvar los ríos y la fuerza del Estado para imponer sobre los particulares el bien común nos dieron dos ciudades admirables: Londres y París, imposibles de imaginar con sus ríos entubados.

La Ciudad de México, asentada en lo que fue un lago sin salidas, se inundaba desde que era Tenochtitlán porque en el lago desembocan decenas de ríos: el Magdalena, el Mixcoac, el de La Piedad y más: hoy todos nombres de avenidas porque los mexicanos los fueron entubando, a nombre de la modernidad, para llevar el olor a cloaca más lejos.

Cuernavaca es famosa por su barranca, lanzada a la gloria por Bajo el Volcán. El río del Pollo, que va hacia Temixco, es otro albañal. Tuve una bonita casa, una hectárea donde hice huerta, invernaderos y lugar de fines de semana para mi pandilla (y que secuestros más “error de diciembre” alevantaron) junto al río del Pollo y su hermosa barrera de enormes sabinos. El río no apestaba porque una regidora, de apellido alemán, harta de explicar y rogar y multar, comenzó a enviar cuadrillas que, con grava y cemento, fueron tapando todas las cloacas que la gente abría, sin miramiento, al río.

Así nos ocurre con la violencia: por decenios nos educaron en un mito: el pueblo mexicano se levantó, como un solo hombre (y unas adelitas) contra una dictadura feroz… que duró 20 años menos que la de Fidel Castro hasta hoy. La policía es el enemigo de clase, no el apoyo ciudadano contra la delincuencia. Y, como a los niños que tratamos como tontos y acaban tontos, policías mal pagados y maltratados se aliaron a la delincuencia. Hasta allí vamos.

Pero que no toquen a “los muchachos” que el 1 de mayo rompieron vidrios de bancos y comercios, pintaron cantera de construcciones en el catálogo de la UNESCO, robaron mirones y golpearon diez camarógrafos de prensa, porque clamamos al cielo por la “represión”.

Decidamos de una vez si estamos contra el delito o no. Porque Los Templarios también fueron barrera contra Los Zetas y se nutrieron de pueblo bueno. Hasta pagaban obra municipal.

Por fin, ¿igualdad o no?

Un anuncio destinado a evitar la violencia contra las mujeres concluye: “Iguales, ni más ni menos”. Como dijo Santa Teresa: Más lágrimas se han derramado por plegarias atendidas que por las no atendidas. Si atendemos la de esas mujeres, les tocarán más golpes, porque los hombres golpean, sobre todo, a otros hombres. Que cese la violencia, sí, pero ¿nomás contra las mujeres?

Mejor la propuesta de las abuelas: A la mujer no se la toca ni con el pétalo de una rosa. La sigo al pie de la letra.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

 

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