¿Nos consultarán sobre lo que no sabemos?

publicado el 09 de diciembre de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

La técnica y las ocurrencias no son buenas aliadas, se comprobó con El Peje y su idea de perforar pozos de petróleo como si fueran de agua... aunque el petróleo no esté en grandes charcos a presión, como antes, sino entre arenas de las que no salta ningún chorro.

La risible ignorancia de AMLO es de carcajada hasta caer al suelo y rebotar contra el piso: un pozo de petróleo no exige mayor tecnología que uno de agua: nomás el agujero es más hondo. Estamos, señores y señoras, no ante un agujero hondo, sino ante un agujero negro del que nada sale. Y quiere gobernar México.

El petróleo que se encontraba en depósitos enormes de chapopote y brotaba en el patio del Pato Donald, ahora se encuentra en arenas, en formaciones de roca porosa. Pudo abrir Wikipedia, pero no sabe qué es eso, no lee nada, ni tres libros ni uno:

"El petróleo de esquistos bituminosos o shale oil, es un petróleo no convencional producido a partir de esquistos bituminosos mediante pirólisis, hidrogenación, o disolución térmica. Estos procesos convierten la materia orgánica contenida dentro de la roca (querógeno) en petróleo sintético y gas. El petróleo resultante puede ser utilizado como combustible o ser mejorado para ajustarse a las especificaciones del material que alimenta una refinería mediante el agregado de hidrógeno y la eliminación de impurezas tales como azufre y nitrógeno. Los
productos refinados pueden ser utilizados para los mismos fines que aquellos obtenidos a partir del petróleo crudo."

El Instituto de Geofísica de la UNAM tiene en línea (explicarle qué es eso) un estudio titulado: "El cinturón de Plegado Perdido Mexicano. Estructura y Potencial Petrolero". Son pliegues y fallas que hacen variar mucho a escasa distancia, la profundidad y la forma de los mantos petrolíferos. Antes de "hacer un hoyo" se debe conocer la estructura del fondo marino y del subsuelo bajo el fondo. Y ni así hay certeza, por algo se denominan ahora "contratos de riesgo" los que el presidente Cárdenas llamó, en la Ley promulgada el 30 de diciembre de 1939, "contratos con los particulares (...) mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que obtengan".

"De riesgo" porque compañía que no encuentra petróleo pierde toda su inversión. Hasta 1965, Pemex le pagaba, sin riesgo, hubiera o no petróleo.

¿Por qué te me moriste, Búho?

En el tornado grado 5 de una mudanza, aparecieron papeles que no recordaba tener: la carta original que Pepe Revueltas me envió, de la crujía M a la C, de Lecumberri, luego de leer el manuscrito de Los días y los años, mi crónica del 68 comenzada como base con la que Raúl Álvarez y Gilberto Guevara harían el análisis político... que no hicieron, y mi nota en hoja que casi se deshace. Dice:

"Al terminar ‘Los días y los años’ puse el manuscrito dentro de una bolsa y salí con los muchachos que iban al campo de juego como todos los jueves. (...) Llamé a Revueltas.

"—¿Recuerdas lo que estaba escribiendo? Aquí te lo traigo. A ver cómo lo encuentras."

La respuesta de Revueltas, meses después, tiene esta fecha: "Cárcel Preventiva. Octubre 29, 1970.

"Querido Luis González de Alba:

"Leí el material de tu novela. Comienzo por decirte algo que tú habrás de saber mejor que cualquiera..."

La carta de Revueltas se encuentra en sus Obras Completas editadas por ERA. Y me hubiera gustado recordar ese dato para controlar la necedad sin pruebas del Búho sobre qué vio y oyó, el 2 de octubre, lo que, desde donde estuvo (departamento cerrado del quinto piso del Chihuahua y con orientación contraria a la plaza), no pudo ver ni oír. Pero ocurrió junto a mí: el pánico del Batallón Olimpia al percatarse de que el Ejército no los reconocía y les disparaba a matar. Nuestra discusión, en el foro en línea de Nexos, fue agotadora. Habría terminado con una cita: la fecha en la carta de Revueltas, y la fecha en que el Búho publicó en Por qué su artículo "¡Batallón Olimpia! ¡No disparen!": octubre o noviembre de 1970. No lo sé porque nunca lo he leído.

 



texto relacionado

  • 2010 octubre : Discusión en el foro en línea de Nexos.


 

Eduardo Valle | 09/10/2010 11:03:23 Mvalle131@aol.com

Luis.

Es público que, desde hace mucho, coincidimos en lo general sobre varios asuntos. Me he divertido mucho con este artículo.

Pero quedo desconcertado: no se cuales sean tus fuentes de información. ¿Podrías informar a los lectores cuales son esas violentas y destempladas imposiciones practicadas por el Búho como "segundo de Heberto Castillo". Me adelanto y señalo una: votar con la mayoría por la expulsión del PMT del compañero Demetrio Vallejo. Te recuerdo que, por alguna extraña razón, nos reencontramos como amigos.

¿Podrías señalar alguna o muchas de mis "atrabiliarias imposiciones"?. Un buen ejercicio de memoria siempre ayuda a la autocrítica. Saludos.


Luis González de Alba | 09/10/2010 16:38:11

Querido Búho Eduardo Valle: responderte llevaría un pequeño libro que no escribiré nunca. Debe uno comenzar por bucear en la prehistoria, en aquello que se llamó CNAO, donde ya aparecen tú y Heberto Castillo, se les escinde Rafael Aguilar Talamantes (para bien), luego Heberto y Demetrio Vallejo fundan el PMT, se van Graco y su gente y fundan el PST... La queja es siempre la línea autoritaria de los dirigentes, incluidos tú y Vallejo. Pierden también militantes aislados.

La expulsión de Vallejo, un fundador del partido, que tú mismo mencionas, hace recordar las eternas purgas de la izquierda y su notorio canibalismo. No admitir corrientes internas fue motivo de escisiones, en grupo y de militantes aislados.

Pero, mira, la principal prueba que te doy es que te debí soportar casi 3 años en Lecumberri, cuando formaste parte del "comando", la comisión de presos encargados de la disciplina interna y de las relaciones con la Dirección. Te recuerdo que nos despertabas golpeando las puertas de metal con un palo... es una tontería? Sí, pero te pinta: eres autoritario, gritón, ruidoso, impositivo.

A pesar de eso, no te he perdido la estimación. Sólo que no me gustaría estar bajo tus órdenes.

Te mando un abrazo.


Eduardo Valle. | 09/10/2010 18:33:16

Vamos, Luis.

Comienzas mal. Nunca milité en el CNAO. Trabajaba como asesor del Subsecretario de Ingresos (donde aprendí un poco de economía real -propusimos el IVA generalizado al 10%) cuando me afilié al PMT -mucho después de la salida de Talamantes y Graco.

¿Te molestaba la disciplina de la cárcel?. Caramba Luis, en los primeros meses hasta mediados de l970 un GUARDIA pegaba con un palo en las puertas para despertar a la "población" y, luego formarla para el pase de lista y el desayuno. Y en efecto, gritón que soy, yo daba las órdenes de ¡atención, firmes, ya!. Y nos contaban. Tiempo después, Luis, el guardia y yo pasábamos celda por celda preguntando por el número de internos. Y algunas veces lo comprobábamos abriendo la puerta. Luego, ya ni eso.

¿Había autoritarismo en el PMT?. Pero por supuesto. Pero no voy a escribir un pequeño ensayo sobre eso aquí. Sólo diré que te sorprenderías de algunas anécdotas. Pero, en fin cada tiene sus fuentes y recuerdos.

Sí, soy gritón, ruidoso, borracho, mujeriego y jugador. Y, si quieres, hasta impositivo. Pero nunca he escrito en Milenio que a los caciques criminales y sus asesinos se les debe eliminar sin más.

A pesar de que soportaste casi tres años la vida en Lecumberri conmigo en el comando como Jefe de Ayudantes ("el segundo del Mayor" y con la lista de fajina) también te sirvió de algo cuando tomaste mi texto "No disparen, Batallón Olimpia, no disparen" -publicado en la revista ¿Por qué? obvio antes de "los Días y los Años" (¿el título viene de un poema del temprano Sabines?)- y lo incluiste en el libro para describir la masacre. Aquí, venenoso y pérfido, podría agregar que ni las gracias me diste. Pero eso no es cierto pues me regalaste un ejemplar autografiado.

En fin: esperaba entendieras mucho mejor el carácter de los seres humanos. De cualquier manera, envío un abrazo. Búho.

PD: al leer algunos de tus textos de inmediato me viene a la mente "Myra Breckinridge" de Gore Vidal. Curioso.


Luis González de Alba | 09/10/2010 23:28:29

Olimpia

Estimado Búho:

La tarde del 2 de octubre fui detenido en el segundo piso del edificio Chihuahua. No vi subir a los del batallón Olimpia por estarme preguntando por qué corría la gente para un lado y luego cambiaba de dirección (veían otros soldados que yo no veía).

No subí con muchos de ustedes en busca de salida, no por valiente, sino porque no me había dado cuenta de lo que ocurría. Por eso fui detenido allí mismo, donde el Olimpia disparaba. Ya tirados todos en el suelo, vi a los del Olimpia protegerse con el barandal, arrastrarse por el suelo y avanzar apoyados en los codos para reunirse, los oí gritar: uno, dos, tres... ¡Batallón Olimpia, no disparen! Al primer grito creí que había dicho "de limpia", luego fue claro porque siguieron gritando por mucho tiempo.

Tú no pudiste oírlos porque estabas con otros en un departamento de los pisos superiores, me lo oíste contar a mí en interminables tardes carcelarias. Hasta ahora sé que publicaste un relato con ese título en una revista que nunca leí.

Sencillo: no pudiste verlos ni oírlos. Yo sí, porque estuve revuelto entre ellos. Además de gritar Batallón Olimpia, gritaban por una camilla (los soldados habían herido a uno de ellos, supongo) Del CNH no recuerdo a nadie más que haya sido detenido allí, donde el Olimpia gritaba su nombre: el tercer piso del Chihuahua.

En cuanto a tu estilo dentro del PMT, podemos preguntar a otros miembros de ese partido. Yo supe nada más que se salían porque no soportaban el autoritarismo de Heberto, Vallejo y Valle. Y prueba del nivel es que hayan expulsado a un fundador, Demetrio Vallejo.


Luis González de Alba | 09/10/2010 23:38:27

Myra

Myra de Vidal lo leí hace apenas unos 5 años, me lo regalaron en el estand de Plaza y Janés de la FIL. Lo detesté. Nunca he escrito acerca de personajes de sexualidad confusa, sino de hombres a quienes les gustan los hombres.


Luis González de Alba | 09/10/2010 23:33:00

errata

Esta sección no permite correcciones. Puse segundo piso donde debió ser TERCER piso... como lo he dicho y escrito centenares de veces.


Eduardo Valle. | 10/10/2010 21:36:04

Ahí vamos; de nuevo.

Amigo Luis:

Como tampoco he perdido la estimación hacia tu persona, advierto (para los dos) no deberíamos caer en la manipulación y menos en la mentira vulgar, inverosímil. Y en el olvido de personajes como Florencio López Osuna a quien tú no recuerdas en el tercer piso del Chihuahua, a pesar de dolorosas fotos bien conocidas -ustedes dos y otros compañeros en ropa interior en Tlatelolco. "Del CNH no recuerdo a nadie más que haya sido detenido ahí, donde el Olimpia gritaba su nombre, en el tercer piso del Chihuahua", escribiste.

Resulta natural, somos seres humanos de la tercera edad y hablamos de sucesos ocurridos hace 42 años. Esos hechos que ya no importan demasiado a los jóvenes. Quizás es sólo asunto de viejitos gruñones. Tu mismo buscaste corregir las imprecisiones del coro creado por Elena Poniatowska bajo demanda legal. "su libro mejoró mucho". Bravo. No caigamos en el pantano de intentar convertirnos (Aguilar Camín no lo quiera) si no en los únicos, sí en los principales y hasta irrefutables testimonios (más objetivos, certeros, verdaderos) sobre el movimiento de l968.

Por ello en este intercambio a las pruebas me remito. A las pruebas materiales. Tengo acceso a la primera edición de "Los Días y los Años", l971, ejemplar 0698 de cuatro mil; se terminó de imprimir el 15 de febrero de l971. Se vendieron después docenas de miles de ejemplares. Cualquiera interesado en el movimiento lo conoce o debe conocerlo. A la mitad de la página 190 se inicia un relato (de el Búho) y termina en la página 192. Tú escribiste ese libro pero el de la voz soy yo. Al menos te remito a esas páginas, hay otras.

También tengo acceso a otro libro: Escritos sobre el movimiento de l968 (UAS, l984, dos mil ejemplares). Ahí mi primer texto se llama "¡No disparen! ¡Aquí Batallón Olimpia!" -págs. 11 a 19. Se trata de la reproducción en el libro de un escrito publicado en una revista que nunca leíste -dices, y hasta pudiera creerte pues la afirmación dibuja bien al "Lábaro" de esos días. Al LGdeA de esos años. Ese escrito se editó en el número 120, con fecha 15 de octubre de 1970. La revista se llamaba ¿Por qué? y el director era el siempre polémico Mario Menéndez.

Sin modestia ni pena copiaré en forma textual algunos párrafos (pensando en el ejemplar 0698, págs. 190-192). Obvio: el tema es el edificio Chihuahua y la plaza el dos de octubre.

"Arriba en el tercer piso, el ambiente -primero de júbilo, después de atención- se fue poniendo tenso. Hombres extraños al Consejo, la mayoría con toda la pinta de militares vestidos de civil -robustos, pelo corto, sin el brillo en los ojos que caracterizaba a cualquiera del movimiento, callados y con cierta rigidez que hacía pensar lo peor- fueron ocupando escaleras y pasillos".

"Primero unos cuantos y después una gran cantidad de ellos, silenciosa y furtivamente, tomaron sus lugares, ocupando de hecho la parte trasera del presidium donde nos encontrábamos y las escaleras. Era un ambiente tenso de negros presagios. Varios compañeros, en los últimos segundos antes de la balacera, subiero preocupados a informarnos: "Compañeros, cuidado, hay muchos militares vestidos de civil en este edificio..."

Pusimos algunas medidas de control -ahora me doy cuenta de cuán banales eran-: dos cordones frente a los pasillos de las escaleras con compañeros del Consejo cuidando que gentes extrañas no pasaran al sitio donde se encontraba el presidium".

"Me acerqué al barandal del edificio y bajé la mirada hacia la masa de los manifestantes, enseguida, por casualidad, miré hacia arriba y vi dos bengalas surcar el cielo. Una voz en el micrófono exclamó, al acercarse filas de soldados por debajo de un puente que está al final de la plaza: "Cálmense, esto es una provocación". En ese mismo instante fui empujado, me volví mirando hacia los lados y observé que, a tres o cuatro personas de distancia, un individuo siniestro, muy fuerte, alto, cubierto con una gabardina gris oscuro, disparaba contra la multitud indefensa una carga de su pistola. Un maremágnum de gente y disparos me envolvió, a empujones y golpes me acerqué a la escalera que quedaba a mi izquierda, mirando como una masa de militares subía por el cubo de la misma con pistolas en la mano, algunos disparando a mansalva y otros sólo golpeando. Los compañeros que estaban en el barandal fueron sustituidos, en fracciones de segundo, por estos hombres y por los policías de la Dirección Federal de Seguridad que, asomados al balcón, disparaban, vaciando sus pistolas contra la gente del mítin que se encontraba abajo, desarmada, indefensa y que, a pesar de ello, se acercaba al edificio Chihuahua gritando: "El Consejo, el Consejo".

"Subí las escaleras a saltos y en el quinto piso miré una puerta que se cerraba, a empujones me colé y tras de mí violentamente se cerró la puerta por la que acababa de entrar a saco. Un disparo sonó a través de la hoja y, después, en las escaleras, muchos otros. Al primero de ellos me tiré intempestivamente al suelo de la habitación, una cruenta balacera se había desatado, cientos de disparos nos aturdían y nos impedían movernos. Los cristales de la ventana saltaron destrozados por los disparos de los soldados que, desde abajo, tiraban contra las ventanas y muros del edificio. Por las trayectoria de las balas -de abajo hacia arriba- la mayoría pegaba en el techo, en las más cercanas a las ventanas, cubriéndonos de los pedazos del cielo de la habitación que caían desprendidos. Algunas balas rebotaban hasta nosotros hiriendo levemente a algunos compañeros, que se encontraban junto a nosotros pegados literalmente al suelo".

"Protegía mi nuca con las manos entrecruzadas; la mejilla, el estómago y las piernas estampadas en el suelo de la habitación. Era el último de las filas, casi pegado a la puerta de entrada al departamento. Los estallidos de las armas de todas clases me hicieron reaccionar y les pedí a los compañeros de piso que se corrieran lo suficiente como para permitirme gozar de la mínima protección que brindaba la pared lateral que dividía la primera parte del departamento donde nos encontrábamos. Escuchaba por la puerta: "Aquí Batallón Olimpia. No disparen. Aquí Olimpia".

"Nos introdujimos en el pequeño dormitorio". "Una vez dentro, se desató una nueva granizada de balas. Nuevamente nos tendimos en el suelo, pero ahora éste estaba mojado, con una capa de agua, y nos empapamos las ropas. Con el avance de la noche empezó a hacer frío, dentro del múltiple estallido de las balas, se escuchó un disparo anormalmente fuerte, en seguida comenzó a llover. Nos preocupamos un poquito más, con el fuerte disparo se había cimbrado el edificio, dos palabras lo dijeron todo: "Una tanqueta".

"Entre movimientos velados y cuchicheos, esperamos un largo periodo de tiempo. Ya tarde -posiblemente a las 10.30 u 11 de la noche- tocaron violentamente a la puerta y una voz bronca exclamó: "Abran la puerta o disparo". Un compañero, con fuerte dosis de sangre fría, le respondió: "Espere un momento, está cerrado con llave y no la encuentro". Tras varios intentos y los consiguientes apremios de los soldados que apuraban, la puerta se abrió. Alguien de nosotros dijo: no disparen, todos estamos desarmados".

"Yo tenía las ropas empapadas y un poco de miedo. Estaba temblando, lleno de verguenza traté de no temblar y no pude lograrlo. Un compañero que estaba atrás de mi me tocó el hombro con su codo y me dijo: "No tiembles mano, no se lo merecen". Inmediatamente me controlé y dejé de temblar".

"Uno a uno, con los brazos en la nuca, nos fueron trasladando a un departamento del tercer piso: "Aquí Batallón Olimpia, baja con prisionero". A patadas y golpes nos llevaron por las escaleras, en uno de los descansos me tiraron un cachazo pero no me lo lograron dar, al dar la espalda alguien me dio una patada. Por poco me caigo, bajé las manos y me detuve en la pared. Me volvieron a golpear".

"Con las manos entrelazadas atrás de la nuca, montado a horcajadas en la banca central del transporte, no pude ver la ruta. Hasta que levanté la cabeza un poco y distinguí muchas luces. Me di cuenta que ibámos al Campo Militar No. Uno".

Hasta aquí las citas. De veras hay varias más, pero por ahora con estas. Luis; ¿no te parece ridículo afirmar: "me lo oíste contar a mi en interminables tardes carcelarias. Hasta ahora sé que publicaste un relato con ese título en una revista que nunca leí". ¿En serio?. Y lo que escribes en tu libro, ¿de donde salió?. De tu imaginación y memoria extraordinaria, quizás. Pero nada más cotejar prima facie tu escrito y el mío se descubren generosas, largas, extraordinarias coincidencias. ¿O te plagié y publiqué en octubre de 1970 lo que publicarías en febrero de l971?. Y, obvio, yo no conocía. ¿O es lo que tú digas y basta?. Eres el único propietario de la credibilidad y el testimonio al extremo de que oí de tí la frase "¡No disparen! ¡Aquí batallón Olimpia!.

Supongamos que no leíste el texto en ¿Por qué?. Supongamos que conociste en Lecumberri el original del texto o una copia. Y en ese caso lo tuve que entregar yo mismo. Pero de ahí a pretender que avalas los testimonios o lo que no viste ni oíste no existió, me parece una pequeña exageración.

Y a las pruebas materiales me remití. Coteja los dos textos publicados. El primero de octubre de 1970: el segundo de febrero de l971.

Finalmente dos puntos: de ser necesario habría que extenderse en un nuevo texto; aquí mismo en "nexos". Y, segundo, no sé cuando leíste a Gore Vidal. Nada más afirmo que algunos de tus textos me recuerdan el estilo y la estructura expresados en Myra. Y como no me interesan tus artículos sobre sexo, acepto de antemano lo que digas. No es asunto que me importe.

En fin: salud y revolución social. búho.


Luis González de Alba | 10/10/2010 22:12:34

detalles

Querido Búho:

Me explico mejor: del CNH estuvimos en el tercer piso del Chihuahua muchos, entre otros tú, Gilberto, Osuna, Sócrates, Pablo, etc. Pero como tu bien relatas, cuando vieron subir a los desconocidos armados, trataron de escapar y no había otro camino que subir escaleras, mismas que dices que subiste a trancos.

El Olimpia no gritó su nombre sino cuando el Ejército regular le respondió el fuego. Para entonces ya todos ustedes estaban en departamentos superiores. En la foto de Osuna golpeado estoy también yo, junto a él, pero esa foto nos fue tomada abajo, ya detenidos y golpeados. Es por la madrugada porque ya traigo un pantalón de niño que mi hizo poner un militar cuando me vio en calzones. Y no me quitaron la ropa sino por la madrugada.

Lo que afirmo es que al subir a trancos las escaleras y entrar a un departamento, ya no pudiste ver lo que ocurría junto a mí, que seguí toda la noche en el tercer piso, y vi a los rapados cubrirse con el barandal, arrastrarse con los codos y luego gritar "Batallón Olimpia, no disparen". No lo tomé de tu narración, sino de mi experiencia, de lo que vi y oí a pocos metros de donde me tenían tirado. Si tú lo relataste antes, qué bien. Pero no necesité tu narración porque lo vi. Tú mismo dices que para entonces ya estabas en un departamento, como Gil, Pablo Gómez y otros.

Uso tus mismas palabras: "Subí las escaleras a saltos y en el quinto piso miré una puerta que se cerraba, a empujones me colé y tras de mí violentamente se cerró la puerta".

Por eso que narras te digo que no pudiste oír, minutos después, a los del Olimpia, asustados y temerosos, gritar al Ejército que no les dispararan. Pero eso ocurrió junto a mí, que no subí esa escalera.

¿Cuál fue la base de tu narración si no estaban ya en el tercer piso? No lo sé, dejémoslo así. La base de la mía es lo que vi a mi lado.

Un abrazo


Luis González de Alba | 10/10/2010 22:22:30

ERA

Y si mi libro salió en febrero, debí entregarlo a ERA meses antes... ¿no crees? Los libros tardan meses en su edición, más uno que debieron pasar primero en limpio ya que lo entregué lleno de taches y enmendaduras. Pero aún si se cruza diciembre, mes muerto.

No recuerdo en qué mes lo entregué. Pero sí que conté esa experiencia mía (oír al Olimpia gritar su nombre para que dejaran de dispararles, y que no los oían) durante casi tres años y al menos tres veces al día. No me digas que debí leerte.


Eduardo Valle. | 11/10/2010 13:05:11

Precisiones.

Amigo Luis:

primera y fundamental. La experiencia de Tlatelolco es colectiva. De miles. Algunos publicamos algo de lo que pasó. Nuestra experiencia: tú, la tuya. Yo, la mía. No se ha publicado la experiencia de los padres que quizás perdieron a su niñito -foto conocida. Si sobrevivieron. Apenas algo se ha dicho de las madres que recorrieron hospitales y morgues. Y de los padres que pudieron ocultar a su hijo. O el nombre de su hija muerta en Tlatelolco.

En forma lamentable hay, en términos relativos, pocos testimonios directos.

Pero aún aquellos hechos con mala fe o sin las reglas de la ortodoxia literaria (como el que coloqué aquí) son necesarios. Y válidos: poco o mucho muestran. Pero son necesarios.

Lo fundamental: la experiencia fue múltiple, colectiva y ahí horrorosa. El texto de l970 habla de lo que viví en el quinto piso; el de l971 habla de lo que viviste en el tercero. A lo mejor, como afirma David Vega, hasta se complementan. También con muchos otros testimonios, los cuales no necesitan tutela o validación de nadie.

Segundo: no se trata del minúsculo asunto de quién publicó primero. ¿Carajo!: ¿a estas alturas de la vida!. Nada más de que reconozcas conocías el escrito (sí, Luis: lo leíste) y lo usaste en "Los Días y los Años". Nada más de eso se trata. No me digas que no lo leíste porque quien haga el cotejo podría colocarte en mala situación.

Tercero: la base de mi narración fue la experiencia de lo sucedido en el quinto piso. No en el tercero. No hablo del tercer piso, ese es tu tema. Hablo del quinto piso.

Y, como sabes, y ahí esta el discurso final en la Manifestación Silenciosa, siempre sostuve que l968 fue una enorme y alegre fiesta que culminó en un terrible "acto de autoridad" contra el rebelde movimiento. Un movimiento que no terminó el Dos de Octubre sino continuó hasta principios de diciembre de 1968.

En fin: salud y revolución social. búho.


Luis González de Alba | 11/10/2010 17:33:41

fechas

Querido Búho:

Me importa, y mucho, dejar claro que para narrar al Olimpia gritando su nombre a voz en cuello no necesité leer un relato tuyo, refugiado en el 5o piso, donde no los pudiste oír.

Mi libro apareció en febrero de 1971. Pero recordarás que Elena Poniatowska me hizo el favor de sacar el manuscrito y llevarlo a ERA. Bien, fue fácil para ella esconder el legajo porque estaba embarazada de su hija menor. Esta nació en ABRIL de 1970.

Y punto final.


Eduardo Valle | 12/10/2010 11:19:25

Te importa, me importa.

Amigo Luis:

A mi lo que me importa, y mucho, es dejar claro que conocías y usaste mi escrito "No disparen..." en tu libro. Y tú bien lo sabes. Como le andas dando vueltas a la noria ("en ABRIL de l970" ya lo enviaste a la imprenta, cuidado Luis) y no lo deseas reconocer por extraños motivos, entonces tendrá que intervenir una tercera parte para ver a quien corresponde la razón. Lo siento. Pero este paso es conveniente. Quizás te ayude más de lo que piensas. Punto final. Por ahora. Búho.

Salud y revolución social.


Luis González de Alba | 12/10/2010 13:30:17

buen oído

Tengo una sola pregunta: ¿Cómo hiciste para oír, en un departamento del 5o piso, a puerta cerrada, y en medio de una balacera atronadora, a los que, en el tercer piso gritaban "No disparen" al Ejército? ¿Nada más tú tienes super-oído o también los otros que contigo estaban allí? Tengo en la mano el relato de Gilberto (2008) y no menciona el "no disparen".

Entregué mi manuscrito a ERA a más tardar en marzo de 1970 y conservo, gracias a un amigo bibliotecario, mis cuadernos Scribe manuscritos con bolígrafo donde narro eso que vi y oí, y que nadie me tuvo que contar. ¿Cómo hiciste para verlos arrastrarse con los codos para reunirse y gritar a coro? ¿Encerrado en el 5o piso pudiste verlos en el tercero?

Creo en tu buena fe. Llegaste a creer que oíste y viste lo que relaté 300 veces en tardes aburridas de Lecumberri.


Luis GdeA | 12/10/2010 13:35:26

carga de la prueba

Que conste, Búho, que yo no te estoy acusando de nada. El tema lo sacaste tú. Por lo tanto, la prueba debes aportarla tú.

Insisto: los hechos ocurrieron a pocos metros de mí. Nadie me lo contó ni debí leerlo.


Eduardo Valle | 12/10/2010 14:02:05

carga de la prueba

Buen amigo:

Pero si desde el primer momento aporté las pruebas. Las pruebas materiales (la cita de tu texto y la reproducción de partes del mío). Creo que no leíste los párrafos anotados aquí.

El diálogo-discusión no es sobre tu experiencia en el tercer piso. No la pongo en duda. Es sobre si incluiste o no en "Los Días y los Años" (Sabines), mi relato titulado en una revista que nunca leíste (tú, integrante del Miguel Hernández) llamada "¿por qué": No disparen; aquí Batallón Olimpia. Esa es la litis (hablas como abogado). Nada más. Me obligas (por soberbia o ego, o mejor, mucho mejor, porque no me entiendes -carajo: con un "búho: me tarde 42 años pero ahora todavía es tiempo de decir gracias porque usé ese texto en mi libro". Y suficiente- me obligas, señalo, a promover la intervención de terceras partes. Y, por supuesto, la carga de la prueba queda en manos de quien inicia este procedimiento. Pero, Luis, me apena informarte que tengo esas pruebas. Aquí las mostré. Y como andas en los términos legales, preguntó: ¿se configura la figura de plagio?.

Chingao: que devastación. Conformamos una generación de perdedores. Otra vez lo estamos demostrando.


Eduardo Valle. | 12/10/2010 18:42:20

marzo de l970.

Si en "Los Días y los Años" hay un hecho notorio, o varios, posterior a marzo de l970 (revisa el texto, Luis) quedas, además como potencial plagiario, como mentiroso. ¿No te parece ridículo?. Y a estas alturas del partido. Mejor habla con tus abogados y con los abogados de tu editorial. Porque ya hablas como abogado y ahora a eso me remito.

Potencial plagiario y mentiroso. Ufff.


Luis GdeA | 12/10/2010 19:05:56

pruebas

1. Mi título está basado en la canción Those were the days, que tocaban todo el día los radios de Lecumberri. Iba a dejarlo en inglés, luego lo traduje: Esos fueron los días, y cuando añadí los relatos de la cárcel, concluí "y los años". Tampoco me avergonzaría haber tomado un verso de Sabines para título. No fue así. Es Mary Hopkin.

2. No dudo que tengas razón en la similitud de los textos (o que sean idénticos), pero eso te deja mal a ti, no a mí, porque entregué ese manuscrito a ERA antes de abril de 1970. Eran los tiempos de hacer libros con linotipos y plomo: imposible sacar en abril de 71 un libro entregado en, digamos, noviembre de 70. Para esa fecha, Elena ya no iba a entrevistarnos, estaba fuera de México escribiendo. Y fue ella quien me hizo el favor de sacar el manuscrito. Se lo entregué en papel copia porque los originales anduvieron rodando entre muchos que comentaban, corregían, añadían. Y ÉSTA PUEDE SER LA CLAVE: el original de mano en mano.

3. Pero no respondes lo importante: Cómo lograste describir algo que no pudiste ver ni oír encerrado en un departamento del 5o piso. Yo soy testigo presencial porque pasé toda la tarde y la noche en el tercer piso, entre los del Olimpia, primero sorprendidos, luego asustados por la respuesta del Ejército. Entonces, y sólo entonces, se dieron a gritar el ¡No disparen! y dieron el nombre de su batallón. No los oyó el Ejército, abajo, ni tú, arriba. Sólo quienes estábamos junto a ellos.

Búho: yo los vi y los oí. Luego escribí eso. Lo tengo en cuadernos Scribe amarillentos. Manda una persona de tu confianza a que los revise, si tú no puedes venir.

Y ya basta, Búho. No te puedo dar las gracias por algo en que no me ayudaste. En cambio, la descripción que hago de lo ocurrido en el depa del 5o piso te la atribuyo a ti en Los días y los años porque me la contaste tú, con Gil y otros...


LGdeA | 12/10/2010 19:22:58

correccion

En el punto 2 digo: "imposible sacar en abril de 71 un libro entregado en, digamos, noviembre de 70". Mi libro salió en FEBRERO de 71, nosotros, libres, en abril. Pregunta a un editor viejo si en 1970, con linotipos de plomo y con diciembre atravesado, era posible eso.


Eduardo Valle | 12/10/2010 21:36:15

me la contaste tú con Gil y otros

Buen amigo:

ahora resulta que te conté "con Gil y otros" la experiencia del quinto piso. Ahh, -por fin- entendiste que no hablo del tercero sino del quinto piso. ¡Vaya si tardaste!. Y eres tan lindo y amable que ¡me atribuyes a mi el relato!. ¡Que nobleza!, ¡que enorme corazón el tuyo!. Gracias. Pero esto no quita nada de lo principal: leíste y usaste mi texto publicado en octubre de l970. Ya veremos luego otras incongruencias de lo que afirmas: "(en abril ¿o marzo?)de l970 entregue a Era el manuscrito". Esa, abogado, es la litis- Lo demás es darle vueltas a la noria. En lo que eres experto.

Con una mierda: uno de nosotros va a terminar como plagiario y mentiroso. Y me temo que no voy a ser yo. Ya lo veremos, abogado.

Y con el dinero que has ganado con el libro espero comieras algunos buenos tacos y mejores birrias. A mi eso ni me va ni me viene- Ni con Luis Spota y "La Plaza" eso fue materia. Mejor que se preocupen los abogados de tu editorial.Jejeje.

salud y revolución social, buen amigo.


Luis GdeA | 12/10/2010 21:54:23

nos vemos

En el 5o piso no pudiste ver ni oír lo que describes en tu escrito porque ocurrió en el 3o. Te lo repito por décima ocasión y sigues sin responderlo. Tu publicación narra algo que no pudiste vivir porque estabas en otro lado. Yo lo vi y lo viví. Por eso no te debo las gracias. Haz como quieras.

No olvido que eres de temer desde que acabaste trabajando para Gobernación. Tienes poder, yo no. Pero que lo vean abogados.


Eduardo Valle. | 13/10/2010 10:42:27

¿Estabas drogado?.

¿Estabas drogado?.¿Estabas drogado cuando escribiste "No olvido que eres de temer desde que acabaste trabajando para Gobernación. Tienes poder, yo no. Pero que lo vean abogados"?

De risa loca: el Imperio, la burguesía reaccionaria, el gobierno derechista y los ocultos poderes fácticos desean golpear a un modesto y sencillo librepensador. Ese sí es farol, no tonterías. Vaya carga de prejuicios.

Nos vemos,en efecto, buen amigo.

salud y revolución social.


 

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