La literatura nos mejora

publicado el 06 de octubre de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

¿Sirve de algo la literatura de ficción? Don Quijote, Madame Bovary, Ana Karénina, Pedro Páramo, El último encuentro, Demian, La muerte en Venecia, La hoguera de las vanidades... ¿Dan algo más que el gran placer de leer y buenos temas de conversación con el café y el anís seco? ¿Nos hace mejores? No menciono Sin destino y otras de claro contenido autobiográfico y que sondean las profundidades del Mal, con mayúscula; tampoco las históricas como José y sus hermanos. La buena literatura de ficción, ¿nos hace algo íntimo?

Sí, responden investigadores de The New School for Social Research en Science del viernes pasado: demuestran que leer ficción literaria mejora un conjunto de habilidades que nos dan mayor empatía con el prójimo e influye procesos de pensamiento fundamentales en las relaciones sociales complejas y en las sociedades funcionales, si por funcionales entendemos lo contrario de cuanto hemos visto en los últimos meses: 1 de diciembre, 1 de mayo, 2 de octubre y otros momentos de gloria del Chómpiras: lo disfuncional evidenciado en destilación pura.

David Comer Kidd y Emanuele Castano realizaron cinco experimentos para medir el efecto de leer ficción literaria. Llaman Theory of Mind (ToM) a las complejas habilidades sociales por las que entendemos los estados mentales de otros.

Con la evaluación de expertos distinguieron ficción literaria, ficción popular y no ficción. La ficción literaria estuvo representada por extractos de los finalistas o ganadores del National Book Award 2012. La ficción popular la tomaron de los best sellers reportados por Amazon.com, y la no ficción estuvo representada por artículos del Smithsonian Magazine.

Una vez que el grupo leyó textos de uno de los tres géneros, Kidd y Castano probaron sus capacidades ToM con varias medidas ya bien establecidas. Una era "leer la mente en los ojos": se pide ver una fotografía en blanco y negro de los ojos de actores e indicar la emoción expresada en el momento. Otra medida fue el test Yoni, que incluye respuestas afectivas y cognitivas.

En los cinco experimentos, Kidd y Castano encontraron que los participantes a quienes se dio a leer ficción literaria ejecutaron significativamente mejor las pruebas ToM. El estudio muestra que no toda ficción es efectiva en elevar estas capacidades humanas, tiene importancia la calidad de la ficción. "Los textos literarios empleados en los experimentos tuvieron muy diverso contenido y temas, pero todos produjeron resultados ToM similarmente altos".

¿Por qué? Kidd y Castano sugieren que el impacto de la ficción literaria en esta mayor empatía hacia las emociones de extraños es resultado directo de "las formas en las que involucra al lector. A diferencia de la ficción popular, la literaria exige compromiso intelectual y pensamiento creativo de sus lectores". La novela literaria moderna tiene rasgos que la distinguen de los best sellers populares. "Con el empleo de herramientas de estilo, la ficción literaria hace, como en la vida real, mundos repletos de personajes complejos cuyas vidas internas pocas veces se perciben sino por búsqueda autorizada".

Los torbellinos bajo la trama de Los hermanos Karamásov, o bien bajo la grisura cotidiana con que Ítalo Svevo nos mantiene atentos por centenares de páginas donde todo es aburrido, trivial y La conciencia de Zeno parece no ser mucha, nos conducen a complejos procesos afectivos y cognitivos.

Vean esta maravilla: "El vino es un gran peligro, sobre todo porque no saca a relucir la verdad [in vino véritas es falso]. Todo lo contrario de la verdad: revela en particular la historia pasada y olvidada del individuo y no su voluntad actual; saca a relucir, caprichoso, todas las ideas absurdas que ha acariciado en épocas más o menos recientes; no tiene en cuenta las tachaduras y lee todo lo que aún es perceptible en nuestro corazón [...] Toda nuestra historia está siempre legible y el vino la grita, olvidando lo que después la vida ha añadido"... o tachado.