Ya hay teleportación estable

publicado el 16 de junio de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Un equipo del Instituto Niels Bohr presenta los últimos avances en teleportación: el transporte de un lugar a otro sin pasar por el espacio entre ellos... Sí. Eso. Para nuestro consuelo, tenemos una expresión de Richard Feynman, uno de los más importantes físicos de la segunda generación en la cuántica: "Pienso y puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica". Obtuvo el Nobel de Física en 1965 y los físicos de hoy siguen trabajando partículas subatómicas con los "diagramas de Feynman".

Uno de los corolarios más contraintuitivos de la física cuántica es la teleportación o transporte de un objeto de un lugar a otro sin pasar por el espacio intermedio. Antes de la cuántica quizá hubo un solo autor que mencionara algo tan delirante: en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino en su Summa Theologica, plantea cómo se mueven los ángeles. No pasan por los puntos sucesivos del espacio en su vuelo: el ángel está aquí y, plop, está allá.

Es algo a tal grado insensato que sirvió, en 1935, para que Einstein, Podolsky y Rosen (EPR) diseñaran un perfecto "experimento mental", (por irrealizable en la época), pero calculado en todas sus variables, y demostraran así a Bohr et alii que iban mal y la nueva física tenía fatales defectos de nacimiento: es incompleta, no es local y no es realista. Es incompleta porque es una teoría de la que se pueden derivar resultados distintos, no es local porque asume que los objetos se influyen a distancia de manera instantánea, hay, con la frase de Einstein, "Spooky actions at a distance": Acciones fantasmagóricas a distancia, y no es realista porque asume que en la realidad las características no existen antes de ser percibidas, lo cual suena al buen idealismo e inmaterialismo del obispo Berkeley en el siglo XVIII, essere est percipi: ser es ser percibido: las cualidades, como peso o rojez, "existen sólo en tanto sean percibidas por un sujeto o espíritu equipado con órganos sensoriales" (Britannica). El peso existe como sensación muscular en el brazo, el rojo es experiencia visual... Todo ese inmaterialismo en el corazón mismo de la nueva física.

La paradoja EPR, por las iniciales de sus creadores, demuestra que si produzco un par de protones y modifico uno solo, puesto que compartieron un mismo pasado el gemelo se modificará a su vez, de forma instantánea, aunque se encuentre al otro lado de la galaxia y ni la luz tenga velocidad suficiente para llevar el mensaje. Una violación flagrante de la relatividad para la que no existen acciones instantáneas.

El experimento mental que demostraba la grieta en la cuántica resultó ser la forma en que se comporta la paradójica naturaleza: así es. Y la semana pasada, investigadores del Instituto Niels Bohr (para mayor inri), que ya desde 2006 habían logrado teleportación entre luz y gas, teleportaron información entre dos nubes de gas, y no una vez, sino en varias ocasiones y con éxito en todas. Los resultados aparecerán en el journal Nature Physics.

"Es un muy importante paso en la investigación de información cuántica lograr estos resultados estables en cada intento", dice Eugene Polzik. El equipo llenó dos contenedores de vidrio con una nube de átomos de cesio. Los contenedores no se comunicaban por ningún medio. Dirigieron un rayo láser al primer contenedor "y entonces ocurrió un extraño fenómeno cuántico: la luz y el gas quedaron en estado de entrelazamiento", en la relación postulada como imposible por la paradoja EPR.

El fenómeno consiste en que "los electrones exteriores de los átomos reaccionan —como agujas magnéticas— apuntando en la misma dirección. La dirección puede ser arriba o abajo, y es esa dirección la que ofrece información cuántica, de la misma forma en que una computadora común obtiene su información de los números 0 y 1".

Esa información, la orientación de los electrones exteriores, se transmite, por entrelazamiento cuántico, de un contenedor al otro.

Los experimentos se llevaron a cabo a temperatura ambiente por lo que los átomos de cesio estaban en constante agitación y, al golpear contra el contenedor, perdían su información y debía volverse a codificar. "Pusimos un recubrimiento de un tipo de parafina en el interior de los contenedores y así los átomos de gas no perdieron su codificación aunque rebotaran contra la pared de vidrio", dice Polzik.

"El rango de medio metro (de teleportación) fue por completo debido al tamaño de nuestro laboratorio, pero lo podríamos incrementar, en principio podríamos teleportar información, por ejemplo, a un satélite", explica Polzik con una gran sonrisa.

Pero nuestros maestros dan a sus alumnos la hoja de soluciones de la prueba ENLACE porque a mejor calificación del grupo, mejor salario.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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