Revolución industrial siglo XXI

publicado el 28 de mayo de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Al celebrar el 77 aniversario del IPN, el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que su gobierno busca fortalecer ciencia y tecnología como vía para el desarrollo del país. Prometió invertir en ambas para alcanzar el 1 por ciento del PIB.

La secuencia es sencilla de ver: la ciencia produce tecnología en lapsos cada vez más breves, la tecnología deriva en industria, la industria en empleo y el empleo en salarios y prestaciones sociales: bienestar.

Ayer, lunes 27, Peña Nieto insistió ante el Comité Nacional de Productividad: están vinculados ingreso familiar y nivel de productividad. Pero en tres decenios la productividad de México ha descendido, esto es: un trabajador mexicano produce menos ahora que hace 30 años. Esa reducción se incrementa al compararla con el alza mundial en productividad.

Son los resultados de abandonar nuestro sistema educativo a huelgas, campamentos, bloqueos de ciudades, cierre de autopistas. Escuelas sin clases. Peña Nieto hizo ver las enormes diferencias que existen entre la productividad de algunos estados de la Federación y otros.

Estamos ante una tragedia nacional: se inicia en el mundo la revolución industrial del siglo XXI, basada en los asombrosos hallazgos de la física cuántica: teleportación, multiplicación por miles de la capacidad de procesamiento de datos en las próximas computadoras, modificación genética de especies animales y vegetales para alimentar un mundo de 7 mil millones de habitantes.

Vemos transporte por levitación magnética y conducción automatizada, y nosotros mantenemos un sistema escolar de hace 200 años, basado en maestro-pizarrón, formamos en escuelas normales gente que nada sabe, ni quiere saber, de fronteras de la ciencia y exige plaza automática vitalicia no sujeta a evaluaciones.

Resultados: La CFE compra 831 millones de dólares en gas a una empresa... suiza. México posee inmensos depósitos de gas, Suiza tiene lagos y montañas, pero sus leyes no prohíben comprar y revender gas. Y no le faltan ingenieros. Pemex no tiene capital ni tecnología para extraerlo. No formamos los ingenieros necesarios y la ley prohíbe extraer gas o petróleo a compañías que sí los tienen. El nacionalismo dicta que ese gas es del pueblo, allá, en el subsuelo... Un enredo en las cabecitas de los legisladores mexicanos.

José María Pérez Gay al frente del Canal 22 hizo más por la educación de México que todas las normales rurales juntas. Descansa en paz, Chema.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

 

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