Nada es lo que parece

publicado el 05 de febrero de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

"A otro perro con ese hueso...", dice la tribu de los expertos instantáneos en revelar el último engaño fraguado por "la mafia del poder". Y cien horas de espera sin resultados en las investigaciones respecto a la explosión en los sótanos de la torre de Pemex dan combustible abundante para lo que sea. Por primera vez en doce años vimos a autoridades federales y locales del DF intervenir de forma inmediata y sin lanzarse culpas ni insinuaciones. Un respiro, y se agradeció. Peña Nieto y Mancera dieron ejemplo de lo que debiera ser normal y no ocurría hace 15 años, desde el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas como primer jefe de Gobierno del DF.

Lo único cierto es que la espera ya ha sido excesiva: los técnicos en explosivos detectan sus rastros en horas, a veces al instante. Tampoco tenemos el motivo. A varios millares de internautas les resulta clarísimo: fue para justificar la privatización de Pemex. Pero ni se ha propuesto esa privatización por el gobierno de Peña Nieto, ni se ve la lógica por la que una explosión en oficinas sería argumento para privatizar la paraestatal "de todos los mexicanos", pero no mía ni suya, lector.

Denunció Leo Zuckermann en su columna de Excélsior que en esa cosa llamada Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la más estrafalaria y costosa invención de López, donde se defrauda a los jóvenes con el simulacro de que los están preparando en alguna área del conocimiento, allí en esa "casa de estudios", se niega el Holocausto de los nazis contra judíos, homosexuales, gitanos y discapacitados. Que en los hornos de los campos de exterminio se hacía pan les parece creíble. Pero por todo el país ha prosperado el pensamiento conspirativo que ve conjuras y rechaza sin pruebas, por "lógica", un posible accidente o hasta un atentado en instalaciones de Pemex no dirigido a privatizar la empresa.

Ya Morena anuncia a gritos que se prepara a evitar la privatización del petróleo, clama el propietario de la marca... privatización inminente que leen en las cenizas de la explosión. Es que otea lejos y ve manos que otros no vemos.

Los hechos son escuetos: explosión hubo, con 37 muertos hasta ayer lunes. Y hay responsables por omisión y descuido o por acción directa. Y cien horas son ya demasiadas para no tener siquiera un anuncio de líneas de investigación que detengan la ola especulativa y la bandada de buitres revoloteando sobre la tragedia para llevar alimento a sus polluelos en Morena.