Dos entusiasmos dos

publicado el 10 de diciembre de 2012 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Pues como en canción ranchera: la edad y las decepciones me han llevado a no entusiasmarme ante dos anuncios: 1. Que ya encontraron el lado flaco del VIH y con eso la cura definitiva del Sida; 2. Que el nuevo Presidente será el diseñador de las políticas económicas y sociales que logren, ahora sí, el despegue de México hacia la prosperidad. Ambos anuncios están en la prensa de estos días.

Pero si todos los discursos de Toma de Posesión presidencial nos entusiasman a los ingenuos, el de Peña Nieto estuvo lleno de los cómo y no sólo de los qué. Luego, la firma del Pacto por México y la inclusión del PAN y el PRD (sin padiernas ni bejaranos, ¡al fin!) hace difícil resistir una cierta ebullición de entusiasmo. El PAN de Madero está acabado, pero hay el PAN que aliado al PRI, con Salinas y Zedillo, nos dio el primer superávit, y en miles de millones de dólares, frente a Estados Unidos en 200 años, el PAN que sabe negociar. El PRD, desparasitado, parece haber visto que puede crecer haciendo crecer al país y no apostando, como ha hecho, a que más peor más mejor: apuesta perdida una y otra vez.

Tampoco el PRI es aquel que hundió la agricultura de alta productividad en el sur de Sonora y norte de Sinaloa con la participación de izquierdistas creyentes en el "arriba y adelante" de Luis Echeverría y sus expropiaciones revolucionarias de unidades productivas que acabaron como los koljoses de Stalin: produciendo hambre donde había abundancia.

Los primeros pasos para una educación de calidad, sin la que no hay país moderno, se están dando, ya, contra las resistencias corporativas de suponer en el futuro cercano. Eso habla bien: no hay compromisos con la rueda de molino sindical que tiene a México en los primeros lugares del presupuesto destinado a educación y en los últimos en cuanto a resultados.

El PRI vuelve a la Presidencia porque Fox no supo dónde estaban los pilares del PRI y sólo vio "víboras tepocatas" (sea eso lo que sea), a Calderón le ganó su anti-priismo elemental que sirvió para perder un aliado posible sin, tampoco, disparar a la línea de flotación del PRI. La muy republicana conducta de Calderón ante el Presidente electo tuvo dudas iniciales y malos augurios, pero le ganó la sensatez de hombre de Estado, aunque tuvo al país en vilo y con las alarmas sonando cuando se hizo eco, brevemente por fortuna, de la especulación acerca de una supuesta compra masiva de votos.

El PRI de Echeverría y López Portillo se fue al PRD y de allí resbala hacia Morena. Es un descanso. El PRI de Fidel Velásquez había augurado por boca de esa momia: "A balazos llegamos y a balazos nos sacarán". Que si acaso hay un nuevo PRI es una pregunta retórica desde que vimos a Ernesto Zedillo anunciar, a pocas horas de cerradas las casillas el año 2000, que su partido, el PRI, había perdido frente al PAN y ganaba Vicente Fox la Presidencia. Sólo esperó, con inusual cortesía, al anuncio oficial a cargo de José Woldenberg, consejero presidente del IFE. No hubo los balazos previstos por Don Fidel.

No hace mal darse una zambullida en lo que eran fraudes e imposiciones para no andar repartiendo esos términos a la ligera: Al finalizar el período de Lázaro Cárdenas, en las elecciones de 1940, fue necesario un "fraude patriótico" en contra del candidato Juan Andréu Almazán, las filas de votantes en zonas almazanistas fueron ametralladas y las urnas robadas por soldados uniformados en camiones del Ejercito. El partido gobernante declaró triunfador a Manuel Ávila Camacho. El fraude contra los partidarios de Miguel Henríquez Guzmán, en 1952, se impuso con represión a sangre y fuego en la campaña y en las casillas. El de 1988 fue más discreto, estuvo a cargo del secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, ahora aliado de López Obrador en Morena, y por eso en la "izquierda". Sin rubor denuncia el "fraude" del 2012.

No vimos nada similar en esta elección. Los manifestantes de buena fe buscaron expresar su descontento con los resultados de la elección. Los vándalos fueron a destruir y quemar. Ni siquiera hubo el planteamiento serio de impedir la toma de protesta de Peña Nieto: un millar, dos, en el DF repartidos en tres cuadras; unas decenas en Guadalajara frente a la FIL: los indignados con la torpeza del pueblo de México que no sabe elegir lo que le conviene.

Parece que el club del NO está cerrado por inventario. Todo hace pensar que recapacitan ante sus números rojos. Oj-Alá.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

 

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