La modernidad nos hace tontos

publicado el 25 de noviembre de 2012 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Una investigación de la Universidad de Stanford sostiene que los humanos estamos perdiendo habilidades intelectuales y emocionales. Si lo pensamos, hemos comenzado por perder habilidades físicas. Mecanismos similares están en marcha en aspectos intelectuales.

La opinión generalizada es que los niños y jóvenes de hoy son mucho más despiertos de lo que fuimos las generaciones anteriores. Era fascinante ver aquellos concursos de niños resolviendo el cubo de Rubik en minutos; verlos ahora, con un diminuto celular por cuya pantalla digital pasan los deditos a toda velocidad, atender un video-juego, enviar texto a sus amigos, grabar un minuto, tomar fotos, subirlas a la red, bajar de allí una canción... Todo entre una mirada a la tele, mordida a un sándwich y respuesta a la madre harta de repetir la pregunta.

La inteligencia de un adulto es herencia y estimulación temprana. El pequeño Wolfgang desde su cuna escuchaba los acordes ejecutados por un trío de amigos de Leopold Mozart. Los hijos y nietos de republicanos españoles, de judíos huyendo de la Gestapo, de italianos y chilenos, se encuentran en niveles medios y altos de México. Han crecido entre los libros de padres y abuelos y se vuelven gente de libros, teatro, cine, política.

Esa misma estimulación temprana, ¿no es aún mayor con un iPod touch, un iPad? Sí, pero:

"La inteligencia y la conducta humanas exigen el funcionamiento óptimo de una gran número de genes, los cuales a su vez exigen enormes presiones evolutivas para mantenerse. Una hipótesis provocativa publicada en Trends in Genetics, de Cell Press, sugiere que estamos perdiendo nuestras capacidades intelectuales y emocionales porque la intrincada red de genes que nos dota con los poderes de nuestro cerebro es en particular susceptible a las mutaciones y porque estas mutaciones no están siendo seleccionadas por contraste en nuestra moderna sociedad".

Esto es: estamos sobreprotegidos y así como cancelamos la selección natural con tratamientos médicos y cobertura social de quienes en otros siglos morían antes de llegar a la edad reproductiva, así estamos impidiendo la selección natural de las habilidades intelectuales y emocionales.

Gerald Crabtree, de Stanford, plantea los hechos: "El desarrollo de nuestras habilidades intelectuales y la optimización de millares de genes de la inteligencia probablemente ocurrieron en grupos dispersos y con poco lenguaje antes de que nuestros ancestros emergieran de África. En aquel medio ambiente, la inteligencia fue un rasgo crítico para la sobrevivencia, y es posible que hubiera inmensas presiones selectivas actuando sobre los genes requeridos para el desarrollo intelectual, lo cual condujo a encumbrar la inteligencia humana". La competencia contra el medio y otros grupos humanos fue la vía de la selección natural que dio ventaja a ciertos rasgos de inteligencia y ciertas emociones.

Los autores nos recuerdan que el desarrollo de la agricultura trajo la urbanización, la creación de las primeras ciudades necesarias para esperar el levantamiento de las cosechas. Mejoró la alimentación humana, pero también "pudo haber debilitado el poder de la selección para desyerbar mutaciones que condujeran a discapacidades intelectuales". En ocasiones, las sociedades urbanas forzaron la selección natural, sólo recordemos el monte Taigeto desde el que los espartanos lanzaban a la muerte a los niños débiles. Los romanos suavizaron esa ley y sólo arrojaban a la roca Tarpeya niños con alguna deformidad.

"Basados en cálculos de la frecuencia con la que aparecen mutaciones deletéreas en el genoma humano y asumiendo que se requieren dos mil a cinco mil genes para la habilidad intelectual, Crabtree estima que en los últimos 3 mil años (unas 120 generaciones) todos hemos conservado dos o más mutaciones dañinas para nuestra estabilidad intelectual y emocional. Más aún, recientes hallazgos en neurociencias sugieren que los genes involucrados en el funcionamiento cerebral son en especial susceptibles a mutaciones. La combinación de poca presión selectiva y gran número de genes afectables con facilidad está erosionando nuestras capacidades intelectuales y emocionales".

Una esperanza planteada por Crabtree es que pronto conoceremos cada una de estas mutaciones así como sus interacciones. "Para entonces, seremos capaces de corregir cualquier mutación ocurrida en las células de cualquier organismo en cualquier estadio de desarrollo. El bruto proceso de selección natural será innecesario"... Menos mal...

Gonzalo Rivas

Se investiga la muerte de dos normalistas en la refriega con policías al liberar una caseta de pago, ¿y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por esos normalistas al incendiar la gasolinera donde trabajaba?

 

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