Hay más diferencias sexuales

publicado el 04 de noviembre de 2012 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

En estos días de hallazgos macabros: unas cabezas por acá, unas piernas por allá, la envidia de Jack the Ripper, ese tipo de noticias incrementa la sensibilidad de las mujeres, pero no tanto la de los hombres, según estudio de la Universidad de Montreal publicado en PLOS One. “Las mujeres que participaron en el estudio también mostraron una más clara recolección de información. Es difícil evitar las noticias, si consideramos la multitud de nuevas fuentes de información y qué nos concierne o podría ser nuestro caso”, dice la conductora del estudio, Marie-France Marin.

Los equipos tomaron muestras de saliva a 60 personas y buscaron la llamada “hormona del estrés”, cortisol. Altos niveles se correlacionan con mayor estrés. Hombres y mujeres leyeron noticias neutrales, mientras otro grupo, separado por sexos, leyó noticias acerca de asesinatos o accidentes. Las muestras de saliva se volvieron a tomar para determinar el efecto de la lectura.

“Cuando nuestro cerebro percibe situaciones amenazantes, nuestros cuerpos comienzan a producir hormonas del estrés que entran al cerebro y pueden modular las memorias de los hechos estresantes o negativos” [de ahí que los “testigos oculares” no sean por completo confiables en un juicio].

Luego el grupo fue confrontado con tareas estandarizadas que permitían a los investigadores evaluar y comparar cómo reaccionan las personas. Se tomó una ronda final de muestras para determinar los efectos del procedimiento. Por último, al día siguiente, se pidió a los participantes que hablaran acerca de las noticias leídas. Los investigadores se sorprendieron por sus hallazgos: “Aunque las noticias solas no incrementaron los niveles de estrés, sí hicieron a las mujeres más reactivas en cuanto a que afectaron sus respuestas fisiológicas a posteriores situaciones estresantes”, señala Marin. “Aún más: las mujeres pudieron recordar más detalles, según se vio en los niveles de cortisol de las mujeres que habían leído noticias negativas”.

El aspecto más interesante del estudio es que los investigadores atribuyen los resultados a factores propios de la evolución humana: “Un énfasis en la sobrevivencia de sus crías pudo haber influido la evolución del sistema femenino al estrés y dio a las mujeres mayor empatía”. Así podría explicarse por qué las mujeres pueden ser más susceptibles a amenazas indirectas.

Contacto: William Raillant-Clark, w.raillant-clark@umontreal.ca

Universidad de Montreal.

Resultados opuestos

Las anteriores medidas del estrés en una pareja se invierten si están esperando ser padres. Según investigación de la Penn University, medido en niveles de la hormona del estrés, cortisol, los hombres resultaron más afectados que las mujeres por un conflicto conyugal y más aún: el nivel de cortisol dependía del nivel de hostilidad en la discusión. “Más hostilidad produjo mayores reacciones al estrés en los hombres, pero los niveles de estrés de las mujeres embarazadas durante una discusión no siguieron los niveles de hostilidad expresados”.

El equipo descubrió también que la recuperación, luego de una discusión conflictiva, medida en niveles de cortisol 20 minutos después, no diferían en hombres y mujeres con bajos niveles de ansiedad. Sin embargo, hombres con alto nivel de ansiedad se recuperaban menos y las mujeres con alto nivel de ansiedad se recuperaban mejor si la pareja había expresado altos niveles de hostilidad. “El mismo patrón se encontró en hombres y mujeres que reportaron bajos versus altos niveles de conflicto crónico no resuelto”.

Los investigadores sugieren que estas diferencias en el cortisol, luego de discusiones agrias entre esposos pueden deberse a que las mujeres embarazadas ya tienen un alto nivel de cortisol durante el embarazo. El alto nivel de ansiedad las ayuda a recobrarse mejor que sus maridos, con menor facilidad para recuperarse.

Los resultados aparecen en el British Journal of Psychology del 15 de octubre.

El cerebro busca claridad

Un equipo de las universidades de Rochester y Georgetown empleó un idioma artificial para un estudio de laboratorio cuidadosamente controlado. “Los humanos reformulamos el lenguaje cuando la estructura es, o muy redundante o confusa”, dice Florian Jaeger en el estudio publicado por los Proceedings of the National Academy of Science de este 15 de octubre.

Confrontados a frases confusas o ambiguas, los aprendices del nuevo lenguaje eligieron, en ambos diseños, alterar las reglas del lenguaje recién enseñado para así hacerlo más claro. Buscamos claridad y facilidad. Esto ilumina la historia de los idiomas: el antiguo inglés tenía casos, como los tiene todavía el alemán (o el latín), por eso el orden de las palabras era más libre. En el inglés contemporáneo, el orden de las palabras es parte del significado.

Gonzalo Rivas

Video en el que los normalistas de Ayotzinapa incendian la gasolinera donde él trabajaba.