Decálogo de los prejuicios sobre el homosexual

Tomado de: Los derechos de los malos y la angustia de Kepler. Luis González de Alba. Edit. Cal y arena, 1998. Páginas 23-32.

 

Primer prejuicio

Que la homosexualidad es contraría a la naturaleza, pues pone en peligro de extinción a la especie humana.

Respuesta 1

El mundo por el momento está en peligro por exceso de población y no por falta. Los gobiernos gastan millones en detener la explosión demográfica. Un buen número de elementos no reproductores son bienvenidos, sobre todo si no cuestan nada, como sí cuestan las vasectomías o las ligaduras de trompas y las píldoras anticonceptivas al Seguro Social. En está misma línea de pensamiento nos podríamos hacer la pregunta: ¿Y si la propia naturaleza tuviera mecanismos que promovieran la homosexualidad de una especie cuando ésta alcanza límites poblacionales peligrosos? Pero no creo que en la actualidad haya más homosexuales que en siglos pasados. Sólo hacen más ruido.

Respuesta 2

De la misma forma se puede responder que si todos tomáramos los hábitos de sacerdote o monja católicos, la humanidad también se extinguiría... Si todos hiciéramos programas de televisión la humanidad moriría de hambre... Si por el contrario, todos sembráramos trigo, se nos diría evangélicamente que "no sólo de pan vive el hombre" y por supuesto no habría electricidad ni TV para decir tonterías como ésas que se basan en que "si todos fuéramos homosexuales..." etcétera. Quiero simplemente demostrar que cualquier actividad o gusto al que se le aplique el principio de "imaginemos que todos hicieran lo mismo" nos lleva a algún absurdo.

Segundo prejuicio

Que la homosexualidad es contraria a la naturaleza dado que no existe en ella.

Respuesta 1

Hasta en el caso de que la homosexualidad sólo se diera en el ser humano, éste es parte de la naturaleza, luego todo lo que hace está en la naturaleza. Quien niegue esto deberá entonces ser consecuente y llamar actividades contranatura a la composición de sinfonías, la escritura de novela, la producción de pasteles y por su puesto la transmisión de programas televisivos, tontos o no, sobre la homosexualidad o sobre el día de la madre.

Respuesta 2

Pero tal supuesto es además falso: la conducta homosexual no es exclusiva del humano; está ampliamente difundida y bien documentada en todo el reino animal. Para sostener lo contrario es preciso no sólo ser muy ignorante, sino poco observador, ya que sin leer a Konrad Lorenz, cualquiera puede haber visto perros macho trepándose en el amigo e intentando aparearse. No lo consiguen, pero los monos sí lo hacen y algunos peces también, como también se aparean entre machos los delfines, las iguanas, los lagartos, los gansos, los patos, los toros. El coito anal, como la masturbación, se da entre primates no humanos, o sea changos de todo tipo, hasta en presencia de hembras, esto significa que tiene valores propios y no los simplemente, lo cual sabemos desde Freud y nos da paso al

Tercer prejuicio

Que el sexo es para tener hijos.

Respuesta

Si esto fuera cierto, sería una perversión tener relaciones sexuales con una mujer fuera de sus días fértiles o con una que toma píldoras anticonceptivas o con una que se ha hecho ligar las trompas o con una que simplemente no es fértil. Escuchemos a Sigmund Freud: "Si caemos en el error de confundir sexualidad y reproducción, es a causa de haber pasado por la edad infantil y haber sufrido durante ella la influencia de la educación". Teoría general de la neurosis p. 2316.

El "argumento" de las flores sabias

Una verdadera joya en la "argumentación" de un ignorante guionista en cierto programa escandaloso de una hora, es la siguiente: Los homosexuales se equivocan de sexo al escoger pareja sexual o al asignarse a sí mismos un sexo; pero "¿qué pasaría", dice la dramática voz desde su pulpito electrónico, "si por ejemplo una especie de flores se equivocara de sexo y las flores macho pretendieran fertilizar a las flores macho? Pues que esa especie ya habría desaparecido", concluye lógica la Voz.

Respuesta 1

Las flores se equivocan no sólo de sexo, sino de especie, de género y hasta de reino, pues copulan (permítaseme llamar así a lo que nos hacen las flores) hasta con el glorioso redactor de tan profundo guión y copulan con él por la nariz y por las orejas. Las flores, no distinguen nada, lanzan su polen, equivalente del semen, urbi et orbi, sobre otras flores, sean macho o hembra, sobre animales y piedras, aguas y aires. Las flores copulan con el mundo y su semen, el polen, se nos mete a los humanos por la nariz. El equivalente humano de eso que nos hacen las flores, sería un humano eyaculando dentro de una orquídea. Los hay no lo duden.

Respuesta 2

Pero, además, la mayoría de los homosexuales no se equivocan asignándose un sexo que no posee. No es un hombre que se siente mujer, aunque los haya. La inmensa mayoría de los homosexuales son hombres que se sienten hombres y a quienes les gustan los hombres. Así de simple. Una alta proporción ha tenido relaciones sexuales con mujeres y muchos, muchísimos, tienen hijos. Lo cual es un argumento más contra la tontería según la cual el homosexual pone en riesgo de extinción a la humanidad: como si nuestro riesgo, repito, no fuera por el momento la sobrepoblación, y no hubiera, añado, la posibilidad de bancos de semen hasta en el disparatado caso, planteado por el guionista, de que "todos fuéramos homosexuales", lo cual ni es posible ni nadie anda proponiendo, salvo, quizá, los que lo deseen en su muy tenebroso inconsciente. . Para hacer notorio el absurdo que se desprende necesariamente de su forma de argumentar, repetiré que también, si todos fuéramos guionistas de TV, la humanidad se extinguiría, por hambre en este caso.

Cuarto prejuicio

Que el homosexual es un tipo humano diferente.

Respuesta

Se han buscado explicaciones anatómicas, fisiológicas, hormonales y genéticas, sin encontrar diferencia alguna entre un homosexual y un heterosexual (el que prefiere al sexo opuesto). Una vez que fallaron todas ellas, se recurrió a las explicaciones puramente psicológicas basadas, por supuesto, en diversos tipos de trauma, según cada teoría. Todas han fallado: En cuanto se menciona que un niño se vuelve homosexual por culpa de la madre, salta uno que es huérfano de madre; se culpa al padre, y sale uno que adora a su padre y tiene una magnífica relación con él. Pero, además, ¿quién sería el ser humano que no expondría queja alguna de su padre o de su madre? ¿Y todo el que se queja se vuelve homosexual?

Hay personas que, en efecto, tienen parcialmente ambos sexos. Esto puede tener una causa hormonal, genética o ambas. Se trata de conformaciones anatómicas conocidas por el nombre de hermafroditismo, nombre que viene de Hermes y Afrodita, dioses griegos, hombre y mujer, que parecen reunidos en esa figura que posee los dos sexos: el Hermafrodita, figura mítica, aunque se den casos reales. Pero una cosa es el hermafroditismo, la presencia de los dos sexos en una planta o en un animal (ciertos caracoles, por ejemplo), y hasta en un ser humano de manera ocasional, y otra cosa es la homosexualidad, el gusto por el propio sexo en hombres y mujeres perfectamente normales.

Quinto prejuicio

Que el homosexual se siente mujer (o la lesbiana, hombre).

Respuesta

En algunos casos puede ser verdad. Pero la gran, la inmensa mayoría de los homosexuales son hombres o mujeres muy satisfechos con su sexo, y no pocos hasta lo acentúan. Hay, por supuesto, homosexuales de aspecto femenino; pero también hay heterosexuales (los que prefieren al sexo opuesto) delgados, lampiños y suaves.

Sexto prejuicio

Que el homosexual lo es porque le faltan hormonas masculinas.

Respuesta

Con el descubrimiento de la testosterona, la principal hormona masculina, en 1934, se pensó que en la falta de ésta se encontraría la tan buscada explicación de la homosexualidad. Tampoco fue así. La testosterona es responsable no sólo de la diferenciación de los genitales masculinos durante el desarrollo del feto, sino de los llamados caracteres sexuales secundarios masculinos: La voz grave, la barba, el vello, la menor cantidad de grasa y su distinta distribución, etcétera, y los homosexuales pueden poseer todas estas características viriles.

Perloff reporta ya desde 1967 que ningún paciente homosexual exhibe alguna alteración de sus pautas hormonales que pudiera explicar sus tendencias homosexuales: "Nunca hemos comprobado una relación entre la elección del objeto sexual y el nivel de excreción hormonal". Hormonas y homosexualidad, p 84.

Séptimo prejuicio

Que el homosexual lo es por un problema genético, o , lo que es lo mismo, que unos nacen y otros se hacen.

Respuesta

Los cromosomas, microscópicos filamentos presentes en el núcleo de todas las células, y cuya función es la de transmitir la información hereditaria, abrieron otra respuesta a las preguntas sobre el origen de la homosexualidad.

En 1940, Lang planteó que algunos hombres homosexuales eran en realidad "... tipos masculinos intermedios que son genéticamente femeninos, pero han perdido todas las características sexuales morfológicas con excepción de la fórmula cromosomática". O sea mujeres genéticas aprisionadas en cuerpos masculinos. Maravillosa explicación que se adaptaba hasta al sentimiento de algunos homosexuales.

Pero en 1956 Pare sometió a verificación esta teoría empleando la técnica de la determinación cromosómica del sexo. El primer método satisfactorio para estimar el sexo cromosomático (esto es, el sexo "escrito" en los cromosomas de cada célula) fue elaborado por Barr. Se demostró empíricamente que la mayoría de las células femeninas contenían un punto característico en el núcleo. Esta comprobación probó ser válida respecto de todos los tejidos y de todas las especies de mamíferos estudiados. El método es sencillo y consiste en obtener células raspando la mucosa bucal que, una vez teñidas, se examinan al microscopio. Cuando proceden de hembras de mamífero, se observa un punto denso característico de aproximadamente un micrón de diámetro. Así investigó Pare el sexo cromosómico de 50 homosexuales varones. En todos los casos, los núcleos de sus células fueron típicamente masculinos.

En la actualidad, esta prueba se ha generalizado con otros fines: los comités olímpicos la emplean an las atletas para eliminar a cualquier hombre cuyo aspecto externo (incluido el de sus genitales, cuando son muy pequeños) le diera oportunidad de hacerse pasar por mujer. No la emplean en los atletas, pues si una mujer quiere disfrazarse para competir contra ellos, puede hacerlo: allá ella.

La respuesta de Freud.

En la nota añadida en 1919 a su bella obra titulada Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, señala Sigmund Freud.

  • [...] todo individuo, aun el más normal es capaz de elegir un objeto homosexual, ha hecho esta elección alguna vez en su vida y la conserva en lo inconsciente, o se defiende contra ella por enérgicas disposiciones opuestas. Estos dos hechos ponen término a la aspiración de los homosexuales a ser reconocidos como un tercer sexo y también a la diferenciación entre sexualidad innata y sexualidad adquirida [...] Hemos de afirmar con sentimiento que los representantes de los homosexuales en la ciencia, no han sabido extraer enseñanza ninguna de los seguros datos proporcionados por el psicoanálisis. (P. 1599)

Esto mismo ya lo había dicho antes el propio Freud. En una nota adicionada en 1915 a sus famosísimos Tres ensayos para una teoría sexual, nos dice:

  • [...] todo individuo es capaz de una elección homosexual de objeto y la ha llevado a cabo, efectivamente, en su inconsciente[...] "Así pues, en un sentido psicoanalítico, el interés sexual exclusivo del hombre por la mujer constituye también un problema y no algo natural, que se basara en última instancia en alguna atracción química". (P. 1178)

Octavo prejuicio

Que el homosexual lo es por algún trauma.

Respuesta

Cuando a la gente dejó de importarle si la homosexualidad era o no pecado, saltó a la palestra la ciencia y la medicina sostuvo que era enfermedad, ya fuese hormonal (primera hipótesis), o genética (última y más reciente). Fracasó la medicina al intentar la prueba de cualquiera de estas hipótesis: no era ni una cosa ni la otra. Entonces otra ciencia vino en auxilio de la medicina: la sicología. Sostuvo ésta que la homosexualidad podía no ser una enfermedad física, pero sí era en cambio una patología mental causada por un trauma temprano.

El más socorrido de los traumas psicológicos es el supuestamente producido por la combinación de madre fuerte y padre débil o ausente. Pero se ha observado que hay homosexuales que ni madre tienen, mucho menos la tienen fuerte. Y además, hasta en el caso de admitir esa explicación, vea el lector cómo está teñida previa y prejuiciosamente de un valor: es mala esa combinación de padres porque "produce" homosexualidad, luego ésta es mala antes de que lo probemos. O bien, siguiendo exactamente el mismo modelo de pensamiento, deberíamos admitir su opuesto: es malo tener madre débil y padre fuerte porque eso produce heterosexualidad. ¿Verdad que suena mal?

Noveno prejuicio (sólo para creyentes)

Que Dios condena la homosexualidad.

Respuesta

Dejaré la palabra al padre Ricardo Zimbrón, misionero del Espíritu Santo, quien dice en su obra Nuevos enfoques sobre la homosexualidad:

  • Soy un sacerdote viejo que desde hace más de treinta años escucha a diario las confesiones de mucha gente [...] Últimamente, después de tantos años de experiencia, me he preguntado seriamente si la Iglesia ha enfocado el problema de las personas homosexuales con la debida objetividad, porque he llegado a la conclusión de que los confesores no ayudamos en nada a estas personas, más bien aumentamos su angustia y sus conflictos [...] Al escribir este breve tratado, siento que estoy pagando una deuda a un buen porcentaje de la grey de Cristo por el cual no había hecho nada, más que, tal vez, empeorar su situación.

Los textos bíblicos

Los textos bíblicos que hablan de la homosexualidad son seis en total, dice el misionero del Espirítu Santo: Uno en el Génesis, dos en el Levítico y tres en las cartas de San Pablo.

En el Génesis se narra la destrucción de Sodoma y Gomorra, se nos ha dicho que por su homosexualidad. Pero aclara el padre José L. Mojica en El homosexual y la biblia que:

  • Un caso típico de cómo el machismo ha influenciado la mentalidad de los estudiosos y aún de las autoridades eclesiásticas, es el clásico caso de la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Según sus propias interpretaciones, ambas ciudades fueron destruidas por causa de la homosexualidad. Pero cualquier persona que leaese pasaje (Génesis capítulos 18 y 19) encontrará que la homosexualidad no se menciona... La razón por la cual estas ciudades fueron destruidas fue la soberbía, la falta de hospitalidad, la idolatría y la falta de caridad.

El castigo divino les llegó a los habitantes de Sodoma porque se prostituían en ritos idolátricos, independientemente de que lo hicieran con el sexo contrario o con el propio, según ambos padres citados.

Las dos citas del Levítico se siguen blandiendo sobre la cabeza de los homosexuales sin añadir que, además de la homosexualidad, este antiguo libro de la Biblia también prohíbe aparear ganado de diversa especie, sembrar dos clases de semilla en el mismo campo, usar ropa con dos clases distintas de tejido, cortarse el pelo en redondo, cortarse la barba y hacerse tatuajes. ¿Se irán entonces al infierno todos los campesinos mexicanos que siembran maíz y frijol juntos? ¿Y todos los lectores que traigan pantalón de mezclilla y camisa de poliéster? Y si esas prohibiciones ya no son válidas y se consideran anticuadas, porque Cristo estableció la Nueva Ley, ¿por qué siguen siendo válidas las referentes a la homosexualidad nada más? Dice el padre Mojica: Cristo Jesús, que es la piedra angular de nuestra fe y la máxima autoridad, no dijo absolutamente nada concerniente al homosexual o a la homosexualidad.

Las cartas de San Pablo

Si Cristo no dijo absolutamente nada contra la homosexualidad al establecer la Nueva Ley que derogaba la de Moisés, la primera pregunta que nos podemos hacer es si San Pablo habría tenido derecho a lanzar tal condena en sus cartas. Pero, además, no lo hizo, según el mismo padre Mojica y el misionero Zimbrón, pues sólo condenó a los heterosexuales que se entregaban a relaciones homosexuales, únicos que iban "contra sus naturalezas". Y sobre el citadísimo párrafo de la carta a los corintios, dice completo: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis , ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios"

A lo que señala el padre Mojica que donde se tradujo afeminados y los que se echan con varones hay en el texto del apóstol dos palabras: malakós y arsenokoités que se refieren, de nuevo, a quienes participan en ritos de prostitución idolátrica, como se practicaba en Corinto. Pero no usa en ninguna parte alguna de las muchas palabras griegas para describir lo que ahora llamamos homosexualidad simple y llana.

Décimo prejuicio

Que, como dijo el dirigente nacional del PAN, Diego Fernández de Ceballos, éstos son asuntos para "joteretes".

Respuesta

Gulp.

 

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