Pésaj-Pascua es primavera

publicado el 08 de abril de 2012 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

¿Por qué siempre en Semana Santa hay luna llena? Porque se define por la primera luna llena después del equinoccio de primavera: una combinación de calendario solar y lunar. Eso da algunos problemas: si la luna llena ocurre precisamente en el día del equinoccio (que en México fue este 19 de marzo en nuestros tres horarios: meridianos 90, 105 y 120), ¿el domingo de esa semana es Pascua o se debe esperar a la siguiente luna llena? Las iglesias cristianas occidentales, entre ellas la católica, tiene una solución (que ignoro y me da flojera buscar en Google) y las iglesias ortodoxas otra, por eso no siempre coinciden y hay varias muertes de Jesús, al gusto de cada quien.

Además, en una pequeña península al norte de Grecia, el Agion Oros, rodeada de monasterios, sin electricidad ni motores, donde no se admite mujer ni hembra alguna y los monjes por eso no tienen vacas ni gallinas en sus huertos y salen a comprar a Grecia leche y huevos, es otra fecha porque nunca admitieron el calendario actual, establecido por el papa Gregorio XIII en 1582 para reformar el juliano, ya muy desajustado, así que al entrar a esa especie de Vaticano ortodoxo, la fecha es otra, diez días atrás, y la hora es la de Constantinopla, la ciudad que los turcos llaman Estambul.

Así también se entiende algo que ningún adulto lograba explicar a los niños de mi infancia: ¿por qué se llama Revolución de Octubre a la rusa, si la festejan en noviembre, según veíamos en los noticieros previos a toda función de cine como aquel titulado El mundo sigue su marcha? Rusia no admitió la eliminación de 10 días ordenada por el papa Gregorio porque hacerlo era admitir su autoridad. Y nadie estaba por encima del patriarca de Moscú. Punto.

La fiesta de Pascua que celebraba Jesús durante la famosa última cena, es recuerdo del día en que los judíos, esclavizados en Egipto, lograron su liberación tras de que Dios enviara la última y más terrible plaga: la muerte de todos los primogénitos de Egipto, incluido el hijo de faraón. El relato bíblico está en el libro del Éxodo, que significa “salida”, así que los trolebuses en Atenas tienen marcada la puerta de salida con un divertido “Éxodo”.

Pero si alguna novedad nos han dado los egiptólogos actuales, es que las pirámides no las levantaron esclavos, sino agricultores en sus tiempos libres y otros egipcios asalariados. Así que no hubo jamás un pueblo de esclavos al que un faraón no dejara salir para no perder esa fuerza de trabajo gratuita (remember Espartaco… Por cierto, la segunda temporada comenzó floja, luego mejoró y su conclusión, el domingo pasado, deja ver la próxima: los esclavos transformados en ejército y, un hijo de Espartaco, pues, si bien una patricia se lanza al abismo con el bebé en brazos, va de espaldas y, les aseguro que hará de colchón para que el bebé se salve. Dicen médicos que los bebés, cuando se les caen, resbalosos como salen, nomás rebotan en el suelo y tan frescos… No sé, pero les creo).

Todos los pueblos de zona templada, donde cambian notoriamente las estaciones (como de Durango para arriba) han festejado el renacimiento de la tierra. Para los griegos era el regreso de Perséfone, raptada por Hades, pero con permiso de volver medio año a la superficie para que su madre Dímitra (la Ceres romana, de donde tenemos “cereal”) dejara de llorarla.

Los judíos primitivos seguro tuvieron una fiesta similar cuando aún eran cananeos (no hay ni rastro de un pueblo formado en Egipto y vagando 40 años por un terreno tan pequeño como la península del Sinaí). Luego, para marcar diferencia, la hicieron fiesta de una inexistente “salida de Egipto”: la noche que debían velar, matar un cordero para marcar sus puertas con su sangre y así el Ángel de la Muerte respetara esas casas y no matara al primogénito de la familia (es que Dios es estúpido y si no le ponen una marca en la puerta se hace bolas).

Pero si una historia es bien conocida, es la de Egipto: y nada, nada, nada habla de un pueblo ajeno que luego fuera liberado. Aunque sí de un faraón, Akén-Atón, que impuso la curiosa idea de que solo había un dios y no tenía forma ni imagen. De ahí nos viene el terrible monoteísmo... Los dioses paganos eran mucho más divertidos y desmadrientos. A Zeus le gustaban los muchachitos y nadie lo acusaba de abuso.

Un análisis de tipo marxista lo hace Thomas Mann en cuatro formidables novelas: José y sus hermanos. El asunto es, sencillamente, que los sacerdotes habían adquirido tal poder que un faraón ideó la forma de desembarazarse de ellos (ejemplo que deberíamos seguir). El dios único era Atón, decretó, se simbolizaba por el disco solar, pero no era el sol. El faraón cambió su nombre por Akén-Atón y construyó una nueva capital, Amarna. A su muerte, al parecer facilitada por los sacerdotes del culto antiguo, su nombre fue borrado de cuanto construyó.

DE: como taza de café, copa de vino, jarro de atole, así vaso de agua y glass OF water.

 



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