Sin odios ni rencores: puro amor

publicado el 21 de noviembre de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

La calumnia no me llega.
El odio no ha nacido en mí
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GDO, julio de 1968.

 

Todos juntos, sin odios ni rencores, construyamos una "República Amorosa": AMLO: I’m love. Se consolida la unidad de las izquierdas en torno del presidente legítimo: ¿De veras? La cabra tira al monte y quien se crió en el PRI, mamó del PRI, compuso el Himno al PRI, dirigió el PRI-Tabasco, es del PRI, y del peor y más viejo PRI. ¿No es muy sencillo? Y sigue ofuscando ingenuos.

¿Por qué es de izquierda AMLO, gobernante con todas las mañas del más viejo PRI, como no licitar sus obras milmillonarias nunca contempladas en el presupuesto, no informar sus costos, conseguir que esos pagos fueran top secret por doce años (logro alcanzado por su peón René Bejarano cuando dirigió la Asamblea Legislativa del DF). Sí, el mismo Bejarano que fue grabado recibiendo fajos de dólares extorsionados a un empresario, ese mismo blindó los precios de obra nunca licitada. Pero el plazo para el secreto está por caducar. A López le urge un puesto con impunidad, perdón, digo con fuero.

¿Por qué es de izquierda el PT, denunciado por veinte años como creación de los hermanos Carlos y Raúl Salinas para destruir al primer PRD, aquel conformado por pequeños partidos de izquierda bajo el registro del Partido Comunista?

¿Cómo fue a dar a la izquierda el joven diputado que hizo el panegírico del presidente Díaz Ordaz como salvador de la Patria en 1968, fue luego presidente nacional del PRI, embajador ante la ONU, traidor al PRI al ser candidato presidencial por el PARM, traidor al PARM cuando vio el inminente triunfo del PAN con Fox y pegó el salto, embajador de Fox en la UE, traidor al PAN, traidor al PRD porque es diputado por el PT, criatura de los Salinas, y cuyas iniciales son Porfirio Muñoz Ledo?

Descontemos de impuestos la engorda de partidos

"Los partidos políticos representan la variopinta diversidad del pueblo mexicano". Es la tesis ingenua y bienpensante, tierna y romántica que sustenta la idea de que debamos engordarlos con varios miles de millones de pesos al año que arrebatan a la infraestructura de ferrocarriles, puertos, carreteras, aeropuertos, policías bien pagadas, sistema de inteligencia para prevenir el delito, investigadores con tecnología de punta a su disposición, medicina forense digna de ese nombre, Ministerio Público eficiente, seguimiento de policías despedidos y de delincuentes liberados.

Para nada de eso hay fondos porque los partidos se los otorgan, sin robar, de forma legítima, para aplicar en su beneficio exclusivo. Sin duda tres partidos tienen raíces y representan porciones de la ciudadanía: PRI, PAN y PRD (con todas sus diversidades internas). Pero el Partido Verde es a los partidos lo que el Doctor Simi, tío del Niño Verde (por la cruda diaria del reventón que le pagamos) es a las compañías que invierten millones de dólares en investigar, descubrir y sacar a la venta nuevos medicamentos. Es un partido de similares, de una sola familia muy similar.

Depas en Cancún, wey, y de a muchos, y yates wey, la pura buena onda, ¿no? Ches nacos envidiosos.

Y el partido de la Maestra, ¿cómo se llama? Ese, pues. ¿Representa un sector de la ciudadanía que no está a gusto en ninguno de los tres grandes? ¿Por qué debemos sostener el Chuky-partido, juguete y carta comodín de una señora de riqueza inexplicable?

Los abajo-aplastados no tenemos a quién recurrir: los partidos hacen el pastel, se lo reparten y se lo comen. Les causa risa la molestia ciudadana, las críticas que los tienen calificados como peores que los peores policías.

La Suprema Corte no tiene vela en ese reparto. Los estados retozan en las partidas federales que se les incrementan sin pedir a cambio mejores cuentas, al menos en seguridad y en infraestructura. Pero podríamos, cada año, calcular el porcentaje de nuestros impuestos que irá a partidos y descontar ese tanto por ciento de nuestra declaración anual. Y que nos encarcelen a todos por evasión, porque, en efecto, será técnicamente evasión de impuestos. Pero ya basta: Niños Verdes vomitados, parrandas, viajes de estudio a París para regresar diciendo que vieron un río. Una maestra con propiedades multimillonarias en México y en el extranjero, otros dueños de partidos escuchando ofertas para venderse al mejor postor.

Esa es la realidad de nuestros partidos, no las organizaciones de interés social que dice la Constitución.

De cómo una bellísima mujer hace todo por destruir su vida, y casi lo consigue: Olga (Planeta, 2010).