Jugadores resuelven problemas

publicado el 16 de octubre de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Con el incendio provocado en un casino de Monterrey se desató un repulsivo gimoteo contra el juego. No hallo motivo alguno para alabar la maestría en el ajedrez y tratar como enfermo a quien juega cartas o damas chinas. Un término con olor a hospital se puso en circulación: ludópata, y se argumentó que debía prohibirse el juego porque produce esa patología. Ridiculeces de sacristanes.

El juego, como las tv-novelas, la lectura de poesía, la ida al gimnasio o los chocolates, ya no digamos las drogas legales e ilegales, puede invadir áreas que podrían emplearse mejor, y "mejor" es siempre un término subjetivo.

Una nota de la National Science Foundation señala que jugadores en línea resolvieron un problema que se había resistido a los biólogos: la estructura de una enzima propia de los retrovirus. El sistema es similar al SETI (Search for ExtraTerrestrial Inteligence) con frecuencia mencionado en esta sección: el radio-telescopio de Arecibo, en Puerto Rico, rastrea al cielo y envía información a Berkeley, donde se analizan las señales llegadas del espacio en busca de algo que no sea explicable como estática. El trabajo de computación es gigantesco e imposible hasta con ayuda de supercomputadoras. Pero es manejable por millones de computadoras vinculadas para usar sus tiempos libres: un salva-pantallas analiza fragmentos enviados a cada usuario. El programa por supuesto es gratuito.

El éxito ha sido enorme... aunque todavía no encontremos a ET. Así que desde la Universidad de Washington se hizo una invitación a participar en un video-juego: bajar una imagen en alta resolución y competir en armar el rompecabezas de una proteína que había resistido los esfuerzos de científicos. Un juego de computadora llamado Foldit (Pliégalo) creó millares de adeptos a ese vicio, así que "luego de que los científicos habían fallado una y otra vez en armar la estructura de una enzima propia de los retrovirus, en particular el que produce el sida, llamaron en su auxilio a los jugadores de Foldit". El reto consistía en producir un modelo preciso de la proteasa, enzima de los retrovirus y para la que ya tenemos una familia de fármacos llamados inhibidores de la proteasa, efectivos porque tiene un papel esencial en la maduración y proliferación del VIH dentro de las células que invade, en particular los linfocitos CD4.

Pero son medicamentos de función aproximada por no conocerse en detalle la estructura de la proteasa. "Deseábamos ver si la intuición humana podría tener éxito donde los métodos automatizados habían fallado", dice Firas Khatib de la Universidad de Washington. Esto es, habían intentado algún tipo de algoritmo para que, suficiente memoria y velocidad en computadoras, diera con la estructura exacta de la proteasa. No lo hubo. Los científicos retaron entonces a los jugadores de Foldit. En pantalla podía seguirse el puntaje de cada jugador o equipo. Estos emplearon las herramientas del juego para armar diversas regiones de la proteína.

"Fue notable que los jugadores generaran modelos lo bastante buenos como para que los investigadores los refinaran y determinaran la estructura de la enzima en pocos días". Así encontraron superficies de la molécula que podrían ser el objetivo de drogas que la desactivaran. Los alentadores resultados se publicaron a mediados de septiembre pasado en Nature Structural & Molecular Biology. Los créditos se atribuyen al equipo científico y a todos los jugadores empedernidos y ludópatas participantes...

Como dice Román: Pues eso...

"Ésta es una innovadora aproximación para obtener modelos, entre humanos y computadoras, que aprendan uno de otro en tiempo real", dice Carter Kimsey, director del programa. Foldit fue creado por científicos de computación y bioquímicos del University of Washington Center for Game Science para atraer al público general hacia la investigación científica.

Al resolver la estructura de la enzima, quedó demostrado el enorme poder de los juegos de computadora en línea, pues canalizan la intuición humana y las habilidades para imaginar una estructura en tres dimensiones y así disipar problemas científicos.

El juego en línea cautivó millares de ávidos jugadores en el mundo entero. Consistía en mostrar destreza para rotar objetos en tres dimensiones. Son comunes las pruebas psicológicas para medir esta habilidad: se presenta la imagen de un objeto tridimensional, por ejemplo seis cubos formando una T y en el cubo de base una torre de tres cubos dirigidos hacia el espectador. Luego se presentan opciones de ese mismo objeto al ser rotado entre las que sólo una es posible, dada la forma inicial. La persona debe imaginar cuál rotación se vería como una de las imágenes ofrecidas. Es un juego que, perdón, pero resuelven mejor ellos que ellas.

Ahora pusieron esa habilidad para rotar cadenas de aminoácidos de esa proteína en el ciberespacio. La gente tiene razonamiento espacial del que carecen las computadoras.

Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.