El tiro por la culata

publicado el 26 de septiembre de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

"La gerencia de la tienda Soriana que se ubica en Plaza del Sol, Zapopan, se disculpó ante una pareja de lesbianas que el pasado 12 de septiembre recibió un trato discriminatorio de parte de dos de sus empleados (de-de-do-de), quienes les pidieron que se marcharan del lugar, argumentando que se estaban besando frente a los clientes...". Ellas dicen que sólo se expresaban cariño. El domingo 18, las dos jóvenes hicieron mitin frente a la tienda apoyadas por amigos y el Comité de América Latina y del Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres en México (CLADEM). Exigían una disculpa pública del subgerente, Ricardo Chavira, y la guardia de seguridad, Alejandra Monsiváis (¡ups!), involucrados en los hechos.

El gerente y el Departamento de Recursos Humanos ya se habían disculpado por teléfono. Las jóvenes no se dieron por satisfechas y exigieron una disculpa de los responsables. El CLADEM consiguió que el gerente firmara cuatro puntos: 1. Disculpa pública a las ofendidas, 2. Colocación de la disculpa por escrito en lugar visible de la tienda, 3. Curso de capacitación a los empleados en materia de respeto a la diversidad sexual, y 4. Envío de una circular a todas las tiendas Soriana de Guadalajara. La exigencia es claramente discriminatoria del resto de la República Mexicana.

La nota en MILENIO Jalisco llenó media plana. Más larga que la nota sobre la quimioterapia del presidente de Venezuela, y cinco veces más larga que la nota sobre la revolución en Libia.

El asunto me parece importante al respecto de los métodos que usamos para exigir aceptación social de las diferencias. El súper aduce una tontería: que sirven a la familia. Esa pareja es una forma de familia. Y creo que ellas le bajan porque durante más de 13 años fui al súper con Carlos y jamás recibimos ni siquiera una amonestación. Y el cariño se nota: una mano en un hombro, una sonrisa, no más porque no me parecen románticas las cebollas ni la carne... molida.

Les daría plena razón si los hechos hubieran ocurrido en un parque y la autoridad adujera que había niños: los niños deben acostumbrarse a ver que hay también parejas del mismo sexo y no tienen cola de rata.

Pero, más importante: nunca he visto en un súper a una pareja de hombre y mujer dándose algo más que un beso breve, un smack. Y sí parejas de hombres jóvenes que claramente se tratan con cariño especial sin que otros clientes presten atención a la mano en la espalda, el guiño coqueto...

Así que, dicho en general, debemos extender el beneficio de la duda a las partes: El súper en ningún caso debió echarlas fuera. Y ellas pudieron hacer algo más de lo que aceptan. Lo cual no debería importar, pero es mala táctica para exigir respeto.

Me inclino a creer que fue lo segundo porque hubo tiempo de llamar una vigilante y porque he visto en incontables ocasiones a mujeres darse besitos y nadie tendría tiempo de notar si el beso fue en la mejilla, en la comisura de los labios o de lleno sobre los labios. Lo que sí llama la atención es que dos personas, del sexo que sea y de la orientación sexual que sea, se ofrezcan, bajo las inclementes luces de un súper, algo más que una caricia.

No sé qué hicieron. Pero a nadie sacan de una tienda por "manifestarse cariño". Pasa desapercibido si él se inclina (perdón por asumir que él sea más alto) a darle un beso a ella mientras echa al carrito una lechuga, o si le pasa el brazo (perdón por asumir que sea él quien la abraza), pero puedo asegurar que habría quejas si hombre y mujer hacen lo que es usual hasta en un parque.

Creo, amigos, amigas y amigus, que a todos nos puede salir el tiro por la culata. Nos vamos a ganar el odio silencioso. Los niños deben aceptar que su tío tiene novio y no novia. Pero hasta novio y novia mantienen discreción en casa ajena o en la propia con invitados. Nunca he visto anfitrión y anfitriona darse un beso largo. Sin duda, me sentiría abochornado y fuera de lugar.

La nota de MILENIO, además de darle más importancia que a Libia, tiene dos sesgos: uno en los titulares: "A dos mujeres se les pidió salir del lugar por demostrarse cariño entre ellas". Es un eufemismo y sobran dos palabras. Luego el titular principal, con letras al tamaño de las usuales en portada: "Tienda ofrece disculpas a pareja de lesbianas". Es una ultracorrección gramatical de nuevo cuño. No se ofrecen disculpas. Se piden. "Te pido que me disculpes". "Te pido perdón".

De cómo una bellísima mujer hace todo por destruir su vida, y casi lo consigue: Olga (Planeta, 2010).

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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