Obama: otra voz sensata

publicado el 25 de julio de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

"La demanda de drogas en Estados Unidos crea la violencia de México", dijo, con todas sus letras, el presidente Barack Obama. Falta una conclusión irrefutable: la demanda de cerveza y tequila mexicanos en Estados Unidos no crean violencia en México. ¿Motivo? Ni cerveza ni tequila están prohibidos, las marcas compiten en un mercado abierto y ofrecen calidad, además de idear campañas publicitarias y guerras legales.

En EU ya existe una despenalización disfrazada de usos médicos: para combatir la náusea causada por tratamientos médicos, sobre todo en quimioterapia anticáncer y combinaciones de fármacos que detienen el avance del VIH a sida; la mariguana también se receta legalmente como ansiolítico y ya sabemos que todo, hasta el tránsito, nos puede causar ansiedad: la existencia del Infierno, el futuro de los nietos, el cambio climático: todo puede justificar una receta médica que se surte en un negocio público donde se exhiben variedades como las del café. Por supuesto, ya hay mariguana hidropónica y regada con agua de pozo profundo, exenta de fumigaciones químicas, y se diseñan variedades genéticamente modificadas. ¿Dónde quedó la prohibición? En la misma basura a donde fue a dar la prohibición de casinos en México: todos los centros comerciales tienen uno o varios. Y qué bien.

En el México de antaño, las lindas abuelitas maceraban mariguana en alcohol para fricciones antirreumáticas. Fumarla era, simplemente, de nacos: droga de soldados rasos, de campesinos y de pobres. Por milenios se han empleado diversas drogas en celebraciones religiosas, en rituales, como medicamentos o simplemente diversión. ¿Por qué no? ¿Por qué debemos justificar el peyote de los huicholes y condenar la cocaína servida en las fiestas de los muy ricos? Porque hace 40 años llegó desde EU la orden: "Di no a las drogas". Y vemos los resultados: el consumo aumenta y la violencia en torno a la producción y distribución, antes muy focalizada, se ha extendido como metástasis cancerosas.

Lo dijo con claridad absoluta la Global Commission on Drugs:

"Nuestros principios y recomendaciones pueden resumirse como sigue: Terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las personas que usan drogas pero que no hacen ningún daño a otros. Desafiar los conceptos erróneos comunes acerca de los mercados de drogas, el uso de drogas y la dependencia de drogas en lugar de reforzarlos [...]".

La expresión: "porque no hacen ningún daño a otros" resulta esencial. A mediados de los años sesenta se puso de moda fumar un raspado de la cáscara del plátano, el interior blanco desecado. Si hubiera tenido más adeptos ¿debería haberse prohibido la venta de plátanos y veríamos la quema de platanares clandestinos en Colima y Guerrero?

"Las aparentes victorias en eliminar una fuente o una organización de tráfico son negadas casi instantáneamente por la emergencia de otras fuentes y traficantes", afirma la citada Comisión convocada por los ex presidentes Gaviria de Colombia, Zedillo de México y Cardoso de Brasil. Dirijamos tan enorme despilfarro al Seguro Popular y a infraestructura: vías férreas, trenes modernos, carreteras, puertos…

Leo clamores desesperados de "¡Ya basta!" dirigidos al presidente Calderón. No los entiendo. No sé qué piden: ya basta de qué, ¿de estar importunando a los narcos? Porque matar, descuartizar, decapitar y disolver cuerpos en ácido, lo hacen los narcos en sus pugnas por mercados y, cuando hay detenciones de capos, por la sede vacante. Han llegado a extremos de crueldad no imaginados. Son narcos, secuestradores y otros delincuentes los que arrojan cabezas en la puerta de delegaciones de policía, muelen sus víctimas a golpes de marro. ¿O no?

Pero la insistencia en "los muertos de Calderón" trae cola, proyecto: va rumbo a una Fiscalía-Especial-por-Crímenes-contra-el-Pueblo-de-México. Y un Felipe Calderón ex presidente deberá defenderse por los crímenes del Pozolero, Los Caballeros Templarios, el cártel de Sinaloa y del Golfo, por los decapitados en guerras de sucesión al mando, más lo que se acumule, pues no estamos ni empezando a terminar. Le aplicarán a Calderón la lógica de Díaz Ordaz a los detenidos en Tlatelolco: Hay muertos, ¿o no?, por ende los mataron los dirigentes estudiantiles. Clarísimo.

Lo mejor que he visto sobre marihuana. Subido por el lector Jesús Héctor.

De cómo los ricos lo vuelven a ser después de la Revolución, Olga (Planeta, 2010).