Circuitos con un átomo de grosor

publicado el 19 de junio de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Con la novedad de que el mundo no nos está esperando. Mientras las tecnologías vuelan, nuestros legisladores no legislan para darnos seguridad y a nadie preocupa que cierren 160 maquiladoras (es bien sabido que son una sórdida invención del imperialismo para esquilmar a los pueblos, así que mejor si se van: a ver cómo le explican esa ventaja a la mayoría de mujeres que se suma a las filas del desempleo). Nuestros legisladores nos cuestan un millón de pesos al mes cada uno, aunque en efectivo no se embolsan sino la mitad. Lo demás son gastos por comprobar y equipo técnico que los auxilie en sus labores. ¿Desea bajarles sueldos y prestaciones? Pídaselo a ellos.

Y mientras nadie comparte nuestra patriótica defensa contra los capitales que desean invadirnos, un equipo multinacional anuncia que ha llegado al límite en la creación de circuitos integrados: eso que hace funcionar nuestros teléfonos celulares, teles, computadoras, lectores de discos y cuanto aparatejo insisten en vendernos para hacer más ricos a los ricos, cuando tan bien que estábamos en las cavernas, sin dañar mucho la naturaleza, nomás un mamut muerto de vez en cuando.

Pues bien, el límite imaginario para un hoja donde se imprima un circuito integrado con millones de transistores, estaremos de acuerdo, es un átomo de grosor. El mínimo porque el átomo es el mínimo de cualquier elemento. Pues eso es lo que anuncia un equipo cuyos apellidos son lo primero que llama la atención: Yu-Ming Lin, Alberto Valdés García, Damon Farmer, Christos Dimitrakópoulos, Phaedon Avouris, Keith Jenkins y otros.

El circuito está hecho sobre una hoja de grafeno, como se le llama a la red hexagonal de carbono con un solo átomo de grosor. "Es un prometedor candidato para futura electrónica de alta velocidad", en lo que, por suerte, no competiremos. Ya se han producido transistores en películas de grafeno, integrarlos es un salto tecnológico en el límite mismo de la materia.

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La estrella que cambió el universo

Hacia mediados del siglo pasado, mi papá me regaló por navidad un par de librotes en papel couché y pastas de tela con repujados en dorado. Así que mientras los demás niños se mostraban sus diversos juguetes el 25 de diciembre, yo sólo tenía aquellos librotes que cargué conmigo todo el día: Mil aspectos de la tierra y del espacio. Aún traían la idea de los "universos isla". Vivíamos en uno, la Vía Láctea, que tenía una Durante las dos primeras décadas del siglo XX, los astrónomos consideraron que en el universo no había mucho más de nuestro universo isla, Andrómeda y nubecitas lejanas. Por eso cuando Einstein vio, seguro con terror, que su teoría general de la relatividad, con la que la gravitación se explica como una curvatura del espacio (¡) predecía una expansión del espacio mismo con todos sus contenidos estelares, hizo trampa: para evitar ese resultado, a todas luces erróneo, calculó una constante que detuviera la expansión.

Unos ocho años después, Edwin Hubble hizo un descubrimiento que sacudió la astronomía. "Aunque el universo está lleno con miles de millones de miles de millones de estrellas, el descubrimiento de una sola estrella variable en 1923 alteró el curso de la astronomía moderna", dice la NASA al publicar nuevas observaciones de esa estrella, ahora con el telescopio espacial que lleva el nombre de Hubble. El universo sí estaba en expansión, como predecía la relatividad general... sin la constante que sería luego llamada por Einstein: el más grande error de mi vida.

Esa estrella variable, denominada V1, se encuentra en las regiones exteriores de Andrómeda, o M31 en breve. Tales estrellas, llamadas Cefeidas variables, aumentan y disminuyen de brillo con gran exactitud, como la luz de un faro. El nombre les viene de que la primera observada, descubierta en 1784 por un astrónomo inglés aficionado, John Goodricke, está en la constelación de Cefeo, es la cuarta en brillo, por lo cual se denomina delta Cefei.

Esa estrella "ayudó a Hubble a mostrar que Andrómeda estaba fuera de nuestra galaxia", lo cual cuando menos un astrónomo de renombre lamentó porque cambiaba la visión del universo al probar que las difusas nebulosas no eran parte de nuestra galaxia. El universo comenzó a ser algo mucho mayor. "V1 es la más importante estrella en la historia de la cosmología", dice Dave Soderblom, astrónomo que propuso observar la estrella de Hubble con el Hubble.

"Diez astrónomos amateurs alrededor del mundo hicieron 214 observaciones de la estrella V1 de julio a diciembre del 2010. Obtuvieron cuatro ciclos de pulsos, cada uno con más de 31 días: una lenta disminución y un súbito pico de luz.

Cuando el telescopio Hubble fue puesto en órbita se pensó incluir un recuerdo de Hubble, lo más obvio habría sido su pipa, pero un discípulo, Allan Sandage, sugirió las placas fotográficas de vidrio que tomó en 1923.