¿Por qué no hacer las cosas bien y no mal?

publicado el 13 de junio de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Una de las anécdotas más repetidas en la cárcel estaba a cargo de Eduardo de la Vega, entonces miembro del PC: cuando trabajaba en las tiendas ISSSTE, uno de los jefes hacía reuniones en donde exponía, con didáctica irrefutable: "Es que hay que hacer las cosas bien y no mal". Todo mundo estaba de acuerdo. Pero vemos que no era una verdad de Perogrullo.

¿Por qué el gobierno de Calderón no puede hacer sus plausibles detenciones bien y no mal? Tipejos de la calaña de Hank Rhon y sus tequilas con pene de tigre tienen a la justicia haciendo maromas para probar que una llamada anónima bastó para movilizar al Ejército, etcétera, la historia que ya todos sabemos y que puede concluir con la liberación del detenido cuya prepotencia soez consta a toda Tijuana.

Nota de Ignacio Alzaga señala en MILENIO que "la PGR determinó que dos armas de fuego halladas por militares en la residencia de Jorge Hank Rhon fueron utilizadas en homicidios perpetrados en Baja California..." Ésa y otras pruebas, con toda la gravedad que implican, podrían ser desechadas por un juez si la defensa prueba la obtención ilícita de las mismas. Los primeros obligados a cumplir la ley son los agentes de la ley, los demás podemos darnos manga ancha, pero quienes arriesgan un caso por vicios de origen son cómplices, voluntarios o involuntarios.

La torpeza, hasta si no es complicidad, debe pagar un alto precio. Agentes de la fiscalía incapaces de buscar pruebas ajustados a procedimientos, de integrar correctamente los elementos de una acusación deben responder ante la ley, como ocurre en el caso del homicidio accidental y sin intención.

Un ejemplo de lo anterior lo pone la Procuraduría General de Justicia de Chiapas al investigar al ex gobernador aliancista PRD-PAN por la muerte de 30 recién nacidos en el Hospital General de Comitán a fines de 2002 y principios de 2003, señala en su nota de MILENIO Rubén Mosso. No acusa por homicidio deliberado, pero señala responsabilidad penal a Salazar Mendiguchía.

Luego se agrega peculado por 104 millones de pesos durante su mandato, se añaden cinco casos de quebranto patrimonial por mil millones de pesos en perjuicio, el colmo, de la gente que sufrió los estragos del huracán Stan, y que el procurador chiapaneco señala, en la misma nota, entre los ilícitos de Salazar Mendiguchía investigados por la PGR.

Y será necesario abrir el caso de la persecución al diario Cuarto Poder, que obligó a su director, Conrado de la Cruz, a huir de México y la furia del entonces gobernador destrozó física y anímicamente al hijo. Ambos están muertos. ¿Y el motivo de la persecución contra un diario, sus colaboradores y trabajadores? Que denunció como falso el título profesional del licenciado Salazar.

Si eso ocurre en una gubernatura PRD-PAN, ¿cuál es la diferencia con los más negros tiempos del PRI? El PRI del 10 de junio, el de los golpes contra la prensa opositora, el de la colusión entre sindicatos y gobierno en un régimen corporativo, el que iba a administrar la riqueza petrolera. Se diría que son iguales, Pero hay una diferencia: que el PRI ya no sentía lo duro, sino lo tupido; ya la crítica le había abierto brecha y por ella entraron las reformas que le arrebataron la organización de las elecciones y comenzó nuestra revolución de terciopelo. Pero con los nuevos rayos de esperanza bautizados en el Jordán del PRD y aliados con el símbolo mismo de la oposición, el PAN, quedamos como ante el régimen de la Revolución triunfante: una exigencia a Obregón, a Calles era una falta de respeto al pueblo armado. Y así nos ocurre ahora, un siglo después, con los nuevos representantes auténticos del pueblo bueno.

Quedará libre el que bebe tequila con pene de tigre cuando ya existe Viagra y muchos otros bien comprobados medicamentos que se la paren al junior y no el que le cuesta la vida a una hermosa bestia en extinción; saldrá con su risita pedante el que usa chalecos de pene de burro y tiene un abanico de costumbres que hacen las delicias de cualquier freudiano.

En su aprehensión, como la de Florence Cassez, se cometieron tantos ilícitos que serían suficientes para ponerlo en libertad donde la ley se aplicara sin asomar un ojo por la venda que muestra a la justicia ciega.

La detención de otro político importante, con una larga cola de abusos, Pablo Salazar Mendiguchía, comprueba que "las cosas se pueden hacer bien y no mal".

De cómo los ricos lo vuelven a ser después de la Revolución, Olga (Planeta, 2010).