El agua de la Luna es nativa

publicado el 18 de octubre de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Parece uno envidioso y algo hay de eso. Pero leer que la India puso en órbita lunar su Chandrayaan-1... como dice López: la verdad es que eso sí calienta. ¿La India? ¿El país de los pobres, de los cadáveres recogidos por el carretón del amanecer, de la antipática Madre Teresa y sus leprosos? ¿Esos, que hace 30 años mirábamos por encima del hombro? Pues sí, ésos. Se pusieron a admitir capitales, a reformar sus leyes, a modificar los usos y costumbres que perpetúan la pobreza. Como los brasileños reformaron Petrobrás y los chinos se olvidaron del Libro Rojo, así los indios hicieron lo propio y hoy se cuentan entre las potencias que envían misiones de exploración al espacio.

Y que van encontrando agua en la Luna. Entre los datos recogidos por el Moon Mineralogy Mapper (MMM o M3), proporcionado por la NASA a la misión india, se encontró con espectrometría que el registro del agua era particularmente fuerte cerca de los polos, dato ya sospechado hace una década, cuando la nave Cassini sobrevoló la Luna en su camino a Saturno. También la misión Deep Impact, en camino a encontrarse con un cometa en noviembre de 2010, realizó observaciones a solicitud del equipo M3 y detectó fuertes señales de agua. Los hallazgos de las tres naves indican agua lunar.

La noche del 8 al 9 pasados, la NASA programó, en pantalla gigante afuera de su centro en Ames, California, un espectáculo, abierto a todo el público, para ver el momento en que el Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS) se estrellaría contra un cráter cercano al polo sur de la Luna para que el impacto levantara posible hielo y vapor de agua. La temperatura en la superficie lunar iluminada vaporizaría todo posible rastro de agua. Pero la parte interna de los cráteres cercanos a las regiones polares, permanecen eternamente a la sombra. De haber agua estaría en esas sombras.

Ya no hay duda: la Luna tiene agua. Ahora la gran pregunta es cómo pudo formarse o llegar. Los océanos de la Tierra en buena parte llegaron: el bombardeo de cometas de los tiempos en que el sistema solar se formaba nos dejó agua que varias veces se evaporó y volvió en forma de lluvia. ¿Y el agua de la Luna?

Un reporte del 15 de octubre puesto en línea por la Agencia Europea del Espacio (ESA) responde así: la Luna es una gran esponja que absorbe partículas eléctricamente cargadas provenientes del Sol. Estas partículas interactúan con el oxígeno presente en algunos granos de polvo en la superficie lunar, y producen agua. El descubrimiento se hizo con SARA, el instrumento europeo a bordo de la nave Chandrayaan-1 puesta en órbita lunar por la India, "con grave deterioro de su soberanía", ha de ser el argumento de nuestros geniales legisladores. Nosotros no queremos nada con la NASA ni la ESA ni con naiden.

Las partículas solares que llegan a la superficie lunar quedan atrapadas en el polvo. Cuando esto sucede a protones se forman moléculas de un oxígeno y un hidrógeno, HO, llamadas hidroxilos, así como agua, que como todos sabemos es similar, pero con dos átomos de hidrógeno, H2O. La firma de estas moléculas fue encontrada por el equipo del M3.

Recordemos que el Sol y las estrellas se encienden por fusión: la inmensa presión une átomos de hidrógeno primordial y produce helio, y posteriormente otros elementos más pesados. El hidrógeno tiene un protón en su núcleo.. El Sol irradia fotones, luz, y otras partículas, entre ellas protones liberados de sus núcleos. Los resultados del instrumento europeo SARA confirman que los núcleos de hidrógeno solar son absorbidos por los granos de arena lunar llamada regolito, pero, como tantas veces ocurre en ciencia, destacan otro misterio: no todo protón solar que llega a la Luna es absorbido en la regolito. "Uno de cada cinco protones rebota hacia el espacio, en ese proceso el protón toma un electrón y así se convierte en un átomo de hidrógeno". Se reconvierte porque procedía de hidrógeno solar. "No esperábamos ver eso", dice Stas Barabash, quien hizo el descubrimiento con el SARA.

El descubrimiento abre el camino para tomar un tipo de imágenes totalmente nuevo. El hidrógeno así creado escapa hacia el espacio a causa de la débil gravitación lunar. Es eléctricamente neutro, así que no lo desvían los campos magnéticos, y vuela en líneas rectas, exactamente como la luz. Esto permitirá tomar imágenes formadas por el hidrógeno emitido, así como ahora las tenemos por fotones de diversas longitudes de onda.

Esos protones que acaban haciendo agua en la Luna son parte del viento solar, una corriente constante que sale del Sol. Los cuerpos celestes con atmósfera lo detienen antes de llegar a la superficie. Pero tanto la Luna como el planeta Mercurio y los asteroides carecen de atmósfera. Las futuras misiones llevarán instrumentos similares al SARA.

Para más información: Detlef Koschny.