Armas de EU carburan el crimen en México y Canadá

publicado el 02 de agosto de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Hay investigaciones que no nos sorprenden porque van en el sentido mismo de nuestras intuiciones. La que viene a continuación sobre el flujo de armas hacia grupos criminales es de ese tipo. De cualquier forma su importancia radica en que confirma con datos precisos lo que eran sospechas.

En otras ocasiones, los resultados son contrarios a lo que el sentido común habría adelantado, van contra la intuición y de ahí se ha acuñado el término contraintuitivo. De este último tipo es otra investigación que nos sorprende al descubrir que la tasa de homicidio por arma de fuego en Inglaterra es de las más bajas entre las democracias industriales avanzadas. No sorprende, en cambio, constatar que Holanda se encuentra en ese mismo caso de baja incidencia.

En ocasiones, los resultados contrarios a lo esperado nos resultan de tal forma intolerables, que los rechazamos sin más. Esto también es bien sabido por el sentido común, pero Dolores Albarracín, de la Universidad de Illinois, acaba de confirmarlo con una investigación en la que hubo casi ocho mil participantes: "En temas que conciernan valores morales o políticos, el 70 por ciento de las ocasiones usted escogerá información confirmatoria". Lo que va contra nuestras creencias lo atribuimos a dolo en los investigadores.

Lo más interesante del estudio es que quienes menos confianza tienen en sus propias creencias son quienes menos escuchan opiniones contrarias. Quien empieza a dudar de su partido o líder predilecto menos desea oír a quienes lo combaten.

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Tampoco sorprende saber que la mayor parte de las armas de fuego recuperadas en escenas del crimen canadienses fueron llevadas de Estados Unidos. Otro tanto ocurre con México. Armas llevadas de contrabando a Canadá y México por criminales que las obtienen con toda facilidad en Estados Unidos contribuyen a elevar la tasa de homicidio en Canadá y a intensificar el conflicto con narcotraficantes en México, sostiene un estudio publicado en un número especial de Criminology and Criminal Justice el pasado mes de julio.

Los autores Philip Cook, Wendy Cukier Ryerson y Keith Krause han acumulado evidencia empírica de lo que todos sospechamos: "Los Estados Unidos son, sin duda alguna, un gran proveedor de armas ilegales (en particular pistolas) tanto para Canadá como para México."

Los investigadores han rastreado tanto como 90 a 95 por ciento de las armas recuperadas en México hasta su origen en Estados Unidos. Otra fuente es América Central, "una región inundada con armas importadas tanto por gobiernos como por grupos rebeldes durante las guerras civiles en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

Una tercera fuente son las mismas fuerzas armadas mexicanas: "La Small Arms Survey 2008 mostró que armas desviadas de la policía y las fuerzas armadas era una fuente importante y en ocasiones la principal de armas ilegales en muchos países". Algunas armas empleadas en los delitos mexicanos, tales como granadas y armas automáticas son menos fáciles de adquirir en Estados Unidos y probablemente llegan de otra parte. Esto contrasta con Canadá, donde muy pocas armas llegan de otra parte que no sea de Estados Unidos o del desvío ilegal de suministros legales canadienses.

El resultado es que, según investigaciones previas, la expectativa de vida en los tres países de Norteamérica ha descendido: 0.6 años para los mexicanos como resultado de la violencia armada, 0.3 en Estados Unidos y 0.08 en Canadá.

"El uso de armas de fuego por grupos criminales incrementa su poder relativo y, en las terribles circunstancias que vemos en México, contribuye a subvertir la autoridad legítima y a crear tal miedo como para tener un impacto sustancial económico y político", dice Cook.

Un dato curioso es que, mientras la tasa de homicidio por arma de fuego en Canadá es baja y está bajando más, la percepción pública es que está subiendo este tipo de crimen. "Cuando Toronto, ciudad con 2.8 millones de habitantes alcanzó 52 homicidios por arma de fuego en 2005, se le llamó 'el año de la pistola' a pesar del hecho de que la ciudad tuvo una de las tasas más bajas de asesinato en el continente para una ciudad de su talla. La tasa de homicidio por arma de fuego en Estados Unidos es 6.7 veces más alta que en Canadá, y Estados Unidos tiene cinco veces más asaltos a mano armada que Canadá". Éste es uno de los argumentos más esgrimidos por quienes exigen un mayor control en la venta de armas en la Unión Americana.

Otro artículo en el mismo número sobre armas de fuego señala que el Reino Unido y Holanda están entre las democracias industriales avanzadas con más baja ocurrencia de homicidio por arma de fuego. Lo cual lleva a recordar que Holanda es uno de los pocos países que han despenalizado el consumo de drogas.

Contacto: Mithu Mukherjee.

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