Verán con los ojos de Galileo

publicado el 08 de febrero de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Este año, 2009, ha sido declarado Año Internacional de la Astronomía porque hace 400 años, exactamente, Galileo dirigió hacia los cielos un instrumento que los holandeses habían inventado para descubrir a tiempo las banderas de los barcos, amigas o enemigas: el telescopio. Descubrió accidentes donde sólo debía haber perfección: montañas en la Luna, fases en Venus, satélites en Júpiter (a los que llamó "estrellas mediceas" en honor a los Medici, sus benefactores florentinos) y anillos en Saturno que, debido a la escasa resolución de su telescopio, llamó "orejas" ya que la posición del planeta en ese momento respecto de la Tierra, los hacía ver a los lados, como las orejas de un tazón.

Se debatía entonces el heliocentrismo o posición central del Sol. A la muerte de Copérnico en 1543, los astrónomos habían despojado de centenares de páginas inútiles su De las revoluciones de los orbes celestes, y recuperado una idea sencilla que procedía más de Aristarco, en el siglo IV a.C.: si los planetas giran en torno al Sol, es posible explicar los al parecer erráticos vagabundeos de los planetas (planitis: vagabundo en griego) como los cambios ocurridos en el telón de fondo estelar contra el cual los vemos: sencillo y elegante. Pero herético desde que el cristianismo se había impuesto como religión obligatoria.

El trabajo de Galileo, Kepler y sucesores, adquiere toda su relevancia histórica cuando nos enteramos de que el libro de Copérnico... nunca se vendió. Y en cuatro siglos tuvo cuatro reimpresiones. La principal razón de este fracaso "estriba en que el libro resulta casi imposible de leer" (A. Koestler: Los sonámbulos). Y no fue la prohibición eclesiástica, muy posterior, la razón de su poca venta, sino que la teoría ocupa menos de un 5 por ciento y el autor se contradice de un capítulo al otro por tratar de someter el heliocentrismo al sistema de Ptolomeo, que explica los movimientos planetarios si la Tierra es el centro del universo.

Que la prohibición fue muy posterior a la muerte de Copérnico, lo prueba que "el secretario personal del papa León X disertó en los jardines del Vaticano sobre el sistema de Copérnico, ante una selecta sociedad que acogió favorablemente sus ideas. Tres años después, el cardenal Schoenberg, que gozaba de especial confianza del Papa, urgía a Copérnico que comunicara sus ‘descubrimientos al mundo ilustrado’, mediante la palabra impresa" (op. cit.).

El heliocentrismo es obra más de Galileo y Kepler que del "marrullero canónigo", como lo llama Koestler.

La canallada papal

Cuando el papa Juan Pablo II se disculpó por el juicio contra Galileo que lo condenó, debido a su avanzada edad y a su prestigio, a sólo prisión domiciliaria y no a la hoguera, no pudo evitar darle un "pellizquito de pulguita por mentirosita", como decía Maritza, personaje del Loco Valdés: Galileo había ofrecido las fases de Venus como prueba de que los planetas giraban en torno al Sol, siendo que, en estricta lógica, podía mostrar fases por eso o por otro motivo, recordó el Papa en buen momento. Las premisas del silogismo de Galileo habían sido mal construidas, era como decir: 1. Cuando llueve, las calles están mojadas. 2. Las calles están mojadas. 3. Por lo tanto llovió... Puede que sí, puede que no: las calles también pueden mojarse porque las regaron o se rompió una tubería.

De donde se concluye, en éste sí perfecto silogismo, que no debe uno tenerle confianza jamás a los pinches curas, ni siquiera cuando se empinan al suelo y piden perdón.

Como parte de los festejos galileanos, un grupo de científicos está recreando, en Florencia, el telescopio y hasta las condiciones visuales con las que Galileo transformó el mundo. No conseguirá una réplica exacta del instrumento empleado para las observaciones que Galileo reporta en su Sidereus Nuncius (Mensajero celeste), porque sólo subsiste una de las lentes. "El equipo ya ha observado la Luna y Saturno y ahora está registrando imágenes de las lunas de Júpiter y de las fases de Venus". Pronto las pondrá en línea.

Pero el proyecto es más ambicioso: se sabe que Galileo murió ciego, prisionero en su propia casa cerca de Florencia, así que los investigadores desean abrir la tumba para tomar muestras de ADN y así diagnosticar su mal y ver con los ojos de Galileo. La Basílica de la Santa Cruz, que guarda sus restos, no está para nada de acuerdo.

Entre los actos de la celebración se cuentan la ceremonia de apertura del Año Internacional de la Astronomía en las oficinas centrales de la UNESCO, en París; GLOBE at night, una quincena de marzo dedicada a registrar la magnitud de las estrellas visibles y la contaminación luminosa en diversos lugares del planeta. "100 Horas de Astronomía" impulsará, a principios de abril, que todos dirijamos un telescopio hacia las estrellas, como hizo Galileo hace 400 años. Recomendación, no lo dirija a estrellas: se ven iguales, sino a planetas. Contacto: Joe Winters.

 

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