¿Cómo logran ser los peores?

publicado el 06 de noviembre de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Guajaca, como escribía el inolvidable Nikito Nipongo y deberíamos escribir todos, y Musulmania, como llama la hija predilecta de Román Revueltas a esa nación asentada en países propios y ajenos. ¿En qué se parecen Guajaca y Musulmania? En que explotan nuestras culpas: los culpables de su pobreza no son nunca ellos. ¿Cómo logran los guajaqueños ser los peores? ¿Cómo logran estar en los últimos lugares en escolaridad, productividad, alfabetización? La respuesta de las buenas conciencias es fácil: los tenemos abandonados. En primer lugar es falso: Guajaca es un estado al que los demás mantienen. 98 por ciento del presupuesto de Guajaca le llega de fuera, de impuestos recaudados en otras regiones. La queja misma denota infantilismo en ellos, y paternalismo en quienes la dan por válida. Un estado que sólo cubre 2 por ciento de sus gastos es inviable, existe por voluntad de los otros estados. Un estado que produce 2 pesos de cada 100 que gasta no es soberano.

A Guajaca se destinan fondos federales enormes. Dice Pablo Hiriart en Crónica: "Miles de millones de dólares se han canalizado a Oaxaca y siguen igual de pobres. En prácticamente todos los indicadores nacionales Oaxaca ocupa los últimos lugares". Es cierto que una buena parte de esos millones se ha perdido en corrupción. Sólo durante el sexenio de José Murat y lo que lleva Ulises Ruiz casi 93 mil millones de pesos destinados a programas sociales se esfumaron, según dato de Jorge Fernández Menéndez en Excelsior.

Pero el atraso de Guajaca es siglos anterior a la corrupción del forajido Murat. Guajaca tiene el lugar 29 en dinamismo económico y el 30 en competitividad. ¿Que cómo es posible? Fácil: con usos y costumbres cercanos a los de Musulmania. Son precapitalistas, pre-Ilustración, pre-Revolución Francesa, pre-Revolución Industrial, prehistóricos en muchos aspectos. En amplias zonas se siembra con métodos anteriores a la invención del arado, esto es, con métodos prehistóricos, anteriores a los faraones. Por usos y costumbres se debe aportar para la fiesta del pueblo, la del santo patrón, la del cumpleaños del mayordomo, la de la boda de la hija del cacique...

¿Qué comunidad, en el mundo, no se descapitaliza con tal sangría? ¿Quién puede ahorrar para un molino de nixtamal? Pero sus fiestas son tan coloridas, tan lindas que atraen turismo. Sí, que toma fotos y se va a buscar un buen hotel. Si acaso paga una cerveza (que no se produce en Guajaca) o un agua fresca (que sí se produce... y el turista muere al día siguiente).

Pero nos han creado los guajaqueños al resto de los mexicanos lo mismo que los musulmanes a los europeos: sentimientos de culpa. Un reportaje de Público-Milenio, hace ya algún tiempo, señalaba la miseria en que viven sus emigrantes en Guadalajara. Cierto y terrible. Pero están aquí porque esas condiciones deplorables reporteadas son, con todo, mucho mejores que las que padecían en su estado. De no ser así ya se hubieran regresado.

Musulmanes

Los musulmanes buscan trabajo en países que lograron su riqueza al separar Iglesia y Estado, al volverse laicos. Huyen de la miseria que producen sus costumbres y una religión de estado en sus propios países. Pero luego exigen que se les respeten costumbres como la de envolver a sus mujeres como lechugas, de pies a cabeza en esos horrores pestilentes llamados burkas y que, además, nadie se ría de algo tan risible. Lo grave es que los países europeos, a donde llegan casi siempre como ilegales, están de tal manera ablandados por la oratoria de la culpa, la de ser ricos, exitosos, modernos y ofrecer a sus habitantes vida cómoda y libertades, que incurren en aberraciones como la del último escándalo: la Deutsche Oper de Berlín retiró de su programa de otoño la ópera Idomeneo, de Mozart, por temor a actos de violencia musulmana.

Pero, algo no entiendo, el nombre completo es "Idomeneo, rey de Creta" y ocurre en el tiempo de la guerra de Troya (como 1,200 años antes de Cristo y 1,800 antes de Mahoma). Al regresar de Troya a Creta, Idomeneo es sorprendido por una feroz tempestad. Para aplacar a Poseidón, dios de los mares, promete sacrificarle al primer ser vivo que vea sobre la playa a su regreso. El primero es su hijo. Gracias a la sensatez de Poseidón, la ópera tiene final feliz. Y Mahoma, ¿qué pitos toca en eso?

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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