¿Ultraderecha? Así nos las dieran todas

publicado el 23 de octubre de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Como al filo de los cuchillos, los excesos y abusos del lenguaje sólo llevan a quitarle filo a las palabras, vacían de contenido conceptos que alguna vez fueron terribles. Ya vimos ejemplos durante la reciente campaña presidencial: "guerra sucia", que alguna vez significó someter guerrilleros a tortura hasta matarlos, arrojar sus cadáveres en cualquier cerro, pasó a ser la simple mención de que López Obrador había dejado huir a su secretario de Finanzas y el PRD lo había ocultado en Tepoztlán, donde lo descubrió la PGR. "Genocidio" perdió el horror para el que no hay palabras, como las matanzas de millones en Ruanda, cuando lo aplicaron a un crimen que nos dejó vivos a todos los dirigentes detenidos.

Y así, calificar de "ultraderecha" al gobierno de Fox, al en cierne de Calderón, no afecta ni a Fox ni a Calderón, favorece a cualquier ultraderecha futura, que podrá ser reducida a las torpezas de Fox y la socialdemocracia de Calderón.

El pueblo de Atenco recibe con aplausos las fuerzas que lo liberan de sus "salvadores"..., hay unos golpeados por resistir el desalojo, unas mujeres se dicen violadas (y jamás presentan denuncia ante el Ministerio Público)... y por eso Fox es Pinochet. ¿No es ofensivo para las víctimas chilenas que llenaron el Estadio Nacional? ¿Para las decenas de miles que sufrieron torturas indescriptibles en las mazmorras de la policía secreta?

Pero un ejemplo de ultraderecha real, embriagada por el triunfo seguro, lo ofreció Jorge Fernández Menéndez en Excélsior: 72 horas antes de las elecciones presidenciales, un alto mando del equipo de AMLO se presentó ante un director de medios para indicarle cuáles de sus colaboradores debían ser despedidos. Jorge Fernández, concedió el mensajero de AMLO, merecía una segunda oportunidad de reformarse, así dictaba la benevolencia del López Obrador triunfante. Ya había una proto-Gestapo en acción días antes de la victoria del Indestructible.

Jorge es cuidadoso y no da nombres. Yo tampoco los daré, pero "trascendió que..." se trata del mismo personaje que, con insistencia, pedía al final del sexenio de Carlos Salinas la reelección del "mejor Presidente que ha tenido México"; el mismo que apoyó con frenesí la guerra de Bush contra Irak en busca de unas armas y una alianza Husein-Al Qaeda comprobadamente inexistentes, sin muchos argumentos, pero sí muchos insultos (y ahora hasta Bush jr. admite la similitud con Vietnam). Sus iniciales son: Federico Arreola. ¿Y nos decían que no eran todos ellos, El Peje y sus paniaguados, un peligro para México? ¡Si antes de ganar ya daban órdenes a directores de diarios y les pasaban listas negras de periodistas proscritos! La "purificación" había empezado.

En cambio, el gobierno "de ultraderecha" de Fox, al que esta "izquierda" debía parar, estuvo encabezado por un hombre divorciado, quien se volvió a casar con una divorciada, motivo por el cual el Papa no los recibió juntos; la Secretaría de Salud de esa "ultraderecha" sostuvo en su cuadro de medicamentos la "píldora del día siguiente" contra todas las abiertas y ocultas presiones de la jerarquía católica, la misma a la que la "izquierda" le regaló terrenos públicos. ¿Los guerrilleros del EZLN? Que vengan, que crucen el territorio nacional (sin retirar su declaración de guerra al gobierno), que hablen ante el Congreso. ¿Un nuevo aeropuerto? La mayoría en Atenco lo acepta si le mejoran precios a sus tierras y le dan locales en las futuras instalaciones, pero no más de 300 marchan armados de machetes, y nuestra temible "ultraderecha" no los enfrenta ni siquiera a chorros de agua, como acaba de hacer la presidenta socialista de Chile con estudiantes que se propasaron. Luego, ya vimos, dejaron crecer a los atencos: criaron cuervos y les sacaron los ojos.

¿Y quién detuvo la "ley de sociedades de convivencia" que daría alguna protección legal, así fuera mínima, a las parejas gays? ¿Quién demolió la ley de amparo que resguardaba al ciudadano contra los abusos de autoridad? No la ultraderecha, que siempre tuvo el amparo en su mira, sino el gobierno de "izquierda" del priista AMLO, rodeado de trepadores, trapecistas y saltimbanquis de la política.

Pues allí tienen ustedes: eso es lo que, en México, llamamos "ultraderecha". Los chilenos, argentinos, uruguayos, dominicanos y demás pueblos que han vivido dictaduras de ultraderecha deben soltar carcajadas.